El enfoque de Robert es un buen recordatorio de que la fotografía de acción es mucho más que establecer una velocidad de obturación rápida. Se trata de tenerlo todo listo, controlar la exposición y permitir que el enfoque automático trabaje en las mejores condiciones.
Robert siempre dispara en formato RAW, porque le da margen para retocar la imagen después de la sesión. Para esta toma, utilizó una configuración de exposición de 1/1600 s a f/4 e ISO 1250.
Usó el modo FV (prioridad flexible) de Canon en la cámara Canon EOS R7. Este modo combina los modos automático, programa, Tv, Av y manual en uno solo. La ventaja es que te permite controlar manualmente los ajustes de exposición en cualquier momento, o volver a dejar que la cámara se encargue de todo si las condiciones cambian. En este caso, Robert lo ajustó todo manualmente.
La guía principal de Robert fue el histograma del visor. Redujo el nivel de ISO para preservar los blancos, algo que resulta especialmente importante cuando se fotografía un pájaro claro sobre un fondo de aguas oscuras, y aumentó la exposición lo máximo posible sin que se produjeran recortes. Como recompensa, consiguió un sujeto nítido y detallado, y, detrás del ave, el agua adquirió un tono profundo y nítido que hizo que la acción resaltara.
En cuanto al enfoque automático, Robert disparó con Servo AF, la detección de sujetos animales y el AF en el ojo. El seguimiento se estableció en Caso 2 y el área AF abarcó todo el encuadre, por lo que la cámara pudo enfocar al pájaro rápidamente a medida que este se acercaba a él.
También utilizó el obturador electrónico a la 1.ª cortinilla y una velocidad de disparos en serie de 15 fps (disparos en serie a alta velocidad +). La estabilización del objetivo se ajustó en el modo 1.
Robert captó un total de 10 imágenes. «Esta toma es la segunda de la serie y todas ellas son muy nítidas», comenta. Dice que confía tanto en el sistema AF de la EOS R7 que el verdadero desafío para hacer esta foto no fue enfocar, sino mantener al sujeto dentro del encuadre.