IMPRESIÓN

De la pose a la impresión: la sesión de Clive Booth con una superestrella del ballet

Descubre el viaje integral de la captura a la impresión del fotógrafo de retratos y moda Clive Booth, en el que ha capturado al visionario del ballet Carlos Acosta con la EOS R5 de Canon y ha dominado el poder de impresión de la imagePROGRAF PRO-300.
Un retrato en blanco y negro de un hombre con camiseta y pantalones negros posando en una silla enfrente de una ventana, inclinado sobre un pie y con las manos sobre la pierna.

Gracias a la abertura de f/1,2 superamplia de su objetivo RF 50mm de Canon, el fotógrafo de belleza y moda Clive Booth pudo separar a la superestrella del ballet Carlos Acosta del fondo y darle más intensidad a este retrato. Imagen tomada con una EOS R5 y un objetivo RF 50mm F1.2L USM de Canon, con una configuración de exposición de 1/1000 s a f/1,2 e ISO 200. © Clive Booth

El embajador de Canon Clive Booth es reconocido por sus evocadores proyectos comerciales, de moda y de belleza, pero comenzó su carrera como diseñador gráfico. Eso le ha dado la pasión por el viaje fotográfico integral de la captura a la impresión, y hace poco comenzó a convertir la impresionantes imágenes del bailarín y director de ballet Carlos Acosta MBE en detalladas impresiones fotográficas de gran formato con la imagePROGRAF PRO-300 de Canon.

¿Pero cómo se puede capturar el esplendor de una superestrella del ballet de prestigio internacional en retratos de estudio estáticos? Ese era el desafío que se le planteó a Clive cuando se embarcó en la aventura de fotografiar a Carlos para una edición especial por el aniversario de la revista Digital Photographer.

«Cuando se me invitó a editar el número 250 de la revista pensé: “Qué gran oportunidad para ir al Ballet Real de Birmingham”», comenta Clive. Su relación con el Ballet Real de Birmingham comenzó en 2017, cuando el bailarín principal Tyrone Singleton asistió a una charla que dio Clive en The Photography Show. Clive ya ha trabajado con Tyrone y el Ballet Real de Birmingham en varios proyectos ambiciosos, entre los que se incluyen el lanzamiento de la EOS R de Canon.

Un técnico con guantes limpia el sensor de una cámara de Canon.

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El momento en el que se hizo la sesión fue perfecto, porque lo retratos de Clive se podrían usar para promocionar una nueva producción de Don Quijote dirigida por Carlos. «Sabía que trabajar con Carlos sería una oportunidad irrepetible, además de un atractivo fantástico para la revista y la impresión», comenta.

Un retrato en blanco y negro de la cara y los hombros de un hombre. Tiene el pelo y la camiseta de color negro y desaparecen en el fondo negro.

«Lo más importante de cualquier fotografía es lo que sucede entre el objetivo de tu cámara y el sujeto», señala Clive, que confió en el enfoque automático con seguimiento de ojos de la EOS R5 para interactuar con Carlos en mayor profundidad. Imagen tomada con una EOS R5 y un objetivo RF 85mm F1.2L USM DS de Canon, con una configuración de exposición de 1/250 s a f/1,2 e ISO 800. © Clive Booth

Un retrato de un hombre en blanco y negro con los brazos cruzados delante de él. Tiene una mano en el hombro y la otra suspendida en el aire delante de él, cerca de la cámara.

Durante la sesión, Clive exploró diferentes ángulos y poses, recurriendo a la teatralidad y las líneas tan elegantes con las que contaba Carlos al ser un bailarín profesional. Al fotografiar a alguien como Carlos, Clive dice que «siempre deberías estar pensado en la representación». Imagen tomada con una EOS R5 y un objetivo RF 50mm F1.2L USM de Canon, con una configuración de exposición de 1/250 s a f/1,2 e ISO 200. © Clive Booth

Los ojos de un bailarín

La sesión con el bailarín convertido en director tuvo lugar en un estudio en la casa de la compañía de ballet, el Birmingham Hippodrome. Clive admitía sentir presión, puesto que era su primer gran proyecto tras la pandemia. «Siempre me da miedo el fracaso y me pongo muy nervioso antes de una sesión grande, pero ese miedo me garantiza que me prepararé bien», afirma.

Aquel día, Clive tenía a mano a Tyrone Singleton, que también es un fotógrafo excelente, para dar sugerencias sobre las poses y verlo a través de los ojos de un bailarín. «Sé que puedo contar con la experiencia de Tyrone para que me diga en qué me tengo que fijar», continúa Clive, «como si las manos y las poses de Carlos son precisas».

Un fotógrafo agachado para hacerle una foto a un hombre sentado en una silla con ambas manos en la cara. Otro hombre está arrodillado al lado sosteniendo un gran reflector.

Un reflector sirvió para garantizar que Carlos estuviera iluminado por luz natural a ambos lados sin crear sombras.

El sistema EOS R: el facilitador definitivo

La cámara favorita de Clive es la EOS R5, y su sensor de 45 MP ofrecía suficiente resolución para conseguir un gran detalle en los retratos y en las posteriores impresiones. Describe las cámaras como facilitadoras, herramientas que no distan mucho de los lápices o los pinceles, y lleva confiando en el equipo de Canon desde hace 20 años.

«Ser fotógrafo es ser artista, solo tienes que pintar los cuadros con una cámara», explica. «La razón por la que uso Canon es que me permite sacar el máximo partido. Creo que han creado las cámaras con la tecnología más avanzada, tanto desde el punto de vista del hardware como del software, y esto me da la posibilidad de formar ese vínculo con mi sujeto». La estabilización de imagen integrada en la cámara permitió a Clive fotografiar sin trípode durante toda la sesión, hasta con poca luz, lo que le abrió la puerta a probar multitud de ángulos creativos.

Un retrato en blanco y negro de la cara y los hombros de un hombre, con una mano en el cuello. Tiene el pelo y la camiseta de color negro y desaparecen en el fondo negro.

Clive quiere centrarse en los aspectos visuales de la creación de imágenes, y las excepcionales capacidades de enfoque automático de la EOS R5 de Canon le permiten hacerlo. «El enfoque automático con seguimiento de ojos de Canon es tan bueno que me permite pensar en todas las otras cosas que está haciendo la cámara», afirma. Imagen tomada con una EOS R5 y un objetivo RF 50mm F1.2L USM de Canon, con una configuración de exposición de 1/80 s a f/2,8 e ISO 800. © Clive Booth

Un retrato en blanco y negro de un hombre con las manos entrelazadas delante de él, lo que le oscurece la cara.

El modo Prioridad de la abertura (Av) de la EOS R5 de Canon le dio a Clive la posibilidad de controlar la abertura, por lo que pudo ser fiel a su estilo usando la abertura máxima. Imagen tomada con una EOS R5 y un objetivo RF 50mm F1.2L USM de Canon, con una configuración de exposición de 1/50 s a f/2,8 e ISO 200. © Clive Booth

El tipo de enfoque correcto

Al disponer de un tiempo limitado, era crucial para Clive mantener una conexión con el sujeto de sus retratos y conseguir las poses más expresivas. Mediante el avanzado enfoque automático con detección de ojos de la EOS R5 de Canon, tenía la certeza de que conseguiría resultados nítidos donde importaba.

«Con una EOS R5 o EOS R6 de Canon, incluso una EOS R, cuando estoy capturando retratos y cambio al enfoque con detección de cabeza y ojos, puedo dejar que la cámara se encargue por completo de ese aspecto», señala Clive. Como la EOS R5 tiene una capacidad basada en IA para seguir y detectar los ojos de los sujetos, el enfoque automático se mantuvo en la cara de Carlos con absoluta precisión, incluso cuando las manos le oscurecían el rostro.

Helen Bartlett de pie junto a una impresora imagePROGRAF PRO-1000 de Canon mirando una impresión fotográfica de tamaño A2 en blanco y negro.

Cómo conseguir la impresión monocroma perfecta

Helen Bartlett, fotógrafa de familia, aprende a imprimir sus fotografías en blanco y negro en una imagePROGRAF PRO-1000 de Canon.

Captura con objetivos RF

Para muchos fotógrafos, 85 mm es la longitud focal ideal para conseguir retratos favorecedores, y Clive utilizó el RF 85mm F1.2L USM DS de Canon en esta sesión. El revestimiento de suavizado de desenfoque del objetivo suavizó las áreas desenfocadas de la imagen y le ayudó a conseguir los bonitos fondos desenfocados y sutiles por los que se le conoce. Aunque Clive atribuye la construcción de su carrera al objetivo EF 85mm f/1.2L II USM, comenta que «la versión RF lleva la excepcional longitud focal a otro nivel con una mayor velocidad y nitidez».

El objetivo RF 50mm F1.2L USM de Canon también era crucial para unos primeros planos más íntimos. «He tenido el 50mm desde el lanzamiento de la EOS R. Me enamoré perdidamente de ese objetivo y a día de hoy sigue siendo mi favorito», dice Clive.

Una imagePROGRAF PRO-300 de Canon imprimiendo un retrato en blanco y negro de un hombre con camiseta y pantalones negros posando en una silla enfrente de una ventana.

Clive utilizó la imagePROGRAF PRO-300 de Canon para producir un conjunto de varios retratos de gran formato de Carlos. Elegante y compacta, esta impresora A3+ profesional cabe sin problema en su ajetreado estudio de fotografía. «Nada va a sustituir el impacto de una impresión física», afirma Clive. «Un smartphone no se cuelga en la pared». Imagen tomada con una EOS R5 y un objetivo RF 85mm F1.2L USM DS de Canon, con una configuración de exposición de 1/125 s a f/2,8 e ISO 200. © Clive Booth

Una imagePROGRAF PRO-300 de Canon imprimiendo un retrato en blanco y negro de un hombre con camiseta y pantalones negros posando en una silla enfrente de una ventana.

El inicio de la carrera profesional de Clive como diseñador gráfico le ha dado un vasto conocimiento sobre la impresión y los tipos de archivos de imagen. «Los archivos finales se exportan como TIF de 16 bits a resolución completa, lo que quiere decir que puedo hacer impresiones de bellas artes con calidad de archivo de cualquier tamaño», afirma. Imagen tomada con una EOS R5 y un objetivo RF 50mm F1.2L USM de Canon, con una configuración de exposición de 1/125 s a f/3,2 e ISO 800. © Clive Booth

La ventaja de Dual Pixel RAW

Clive sabía desde el principio que sus retratos se imprimirían en la revista Digital Photographer, por lo que usó el modo Dual Pixel RAW de Canon para asegurarse de tener la máxima calidad y poder acceder a ajustes avanzados al editar. «Sin duda alguna, saber que se va a imprimir lo que estoy fotografiando me hace pensar de otra manera», continúa. «Es casi como si te imaginaras la tinta en el papel. Mi proceso siempre es capturar en RAW, porque quiero extraer la mayor cantidad de datos del archivo».

«Con Canon, capturar en DPRAW te da ventajas adicionales, porque puedes utilizar Digital Photo Professional para tener acceso a herramientas geniales como microajuste y cambio de bokeh», explica Clive. Capturó sus imágenes DPRAW en color y luego las convirtió a blanco y negro en Adobe Photoshop Lightroom Classic para crear una sensación atemporal. Prefiere mantener esa parte del proceso lo más simple posible.

«Algunas personas tienen formas muy complejas de hacer la conversión a blanco y negro, pero yo utilizo un perfil estándar en Lightroom Classic», afirma.

Un hombre sentado en un escritorio junto a dos cámaras, trabajando en un portátil con un monitor grande en el que se puede ver una amplia selección de fotografías de retrato.

Clive tuvo que elegir su selección final de imágenes de entre casi 1700 archivos RAW. Al preguntarle cómo las eligió, explica que «una buena impresión tiene que mostrar algo único y diferente».

Un acabado de impresión

Como parte del proyecto, Clive también quería crear su propio conjunto de impresiones de gran formato para presentarlas a Carlos y el Ballet Real de Birmingham. Recurrió a la aplicación Professional Print & Layout de Canon e hizo pruebas de rectificación en algunas imágenes para la impresora imagePROGRAF PRO-300 de Canon. «Puedes empezar a imaginarte cómo quedarán las imágenes, y algunos de los controles deslizantes pueden hacer unas cosas increíbles», comenta Clive.

«Puedes leer los datos de asignación de profundidad de los archivos DPRAW», continúa. «Hay una casilla de verificación llamada Reproducción del contraste, que mejora la degradación de la nitidez que ocurre al imprimir, teniendo en cuenta el papel. Te lleva de una prueba de rectificación en un monitor calibrado a hojas de contacto precisas, es algo muy sencillo».

El software también le ofrece perfiles, plugins, corrección del tono, diseños e incluso impresión sin bordes en un paquete perfecto.

Una imagePROGRAF PRO-300 de Canon imprimiendo el retrato de la cara y los hombros de un hombre. Junto a la impresora hay una cámara y unos objetivos de Canon y varias impresiones más del mismo hombre.

«La impresión es una cuestión de pasión. Es emotiva y atractiva», afirma Clive con entusiasmo.

Calidad de archivo

Antes que enviar los retratos a un laboratorio de impresión profesional, Clive disfruta haciendo impresiones con calidad de estudio en casa. «Con las impresoras que tenemos ahora, puedes hacer realidad la imagen que tenías en mente», afirma con entusiasmo.

Gracias a la imagePROGRAF PRO-300 de Canon, junto con el papel Hahnemühle FineArt Pearl, el favorito de Clive, pudo producir impresiones A3+ de Carlos con calidad de archivo. Eligió una tinta negro mate específica para conseguir negros intensos en sus imágenes en blanco y negro. «La PRO-300 viene con 10 tintas pigmentadas LUCIA PRO, que son capaces de producir tonos muy intensos para la impresión en blanco y negro», afirma.

Pasión por la impresión

Por último, Clive cree que deberíamos apreciar las fotografías en su forma física. «Un conjunto de impresiones en un álbum hecho a mano con un certificado de autenticidad es algo muy especial», dice.

«Quiero animar a todo el mundo a que haga sus propias impresiones, solo por disfrutar del proceso integral de la captura a la impresión, porque es muy gratificante».

Escrito por Lauren Scott


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