«Mi sueño era hacer fotos para las portadas de Vogue, pero después de un par de años decidí dejarlo atrás».
Los comienzos de Cuno de Bruin como fotógrafo profesional de viajes fueron muy distintos de lo que cabría imaginar. Tras graduarse en la Academia de Fotografía de Ámsterdam en 2011, donde se especializó en fotografía de moda y comercial, pasó unos seis años trabajando como fotógrafo para marcas de moda y como diseñador gráfico. Recuerda con especial cariño sus colaboraciones con empresas emergentes y pequeñas marcas: «Me encantaba ayudarlas a encontrar su propio estilo». También trabajó con firmas consolidadas, como la marca de moda neerlandesa McGregor y Tommy Hilfiger.
«Me encantaba lo que hacía, pero sentía que aquel no era mi mundo», reconoce.
Un viaje a Japón en 2018 fue el punto de partida de una nueva etapa. «Descubrí que lo que realmente me apasionaba era la fotografía de viajes y documentar la vida de las personas y los lugares», cuenta. «Estaba allí con mi mujer, así que tenía que encontrar el equilibrio entre disfrutar de las vacaciones y dedicarme a hacer fotos. Pero cuando volví y empecé a publicar las imágenes en Instagram, tuvieron una acogida increíble. Aquello me confirmó que iba por el buen camino».
Cuno explica que poder trabajar sin tener que ceñirse a las directrices de una marca de moda le hizo sentirse liberado. «Podía mostrar un país desde mi propio punto de vista, y creo que esa era la chispa que necesitaba para recuperar mi pasión por la fotografía. En Japón me di cuenta de que me encantaba fotografiar a las personas, contar sus historias y mostrar los paisajes y todo lo que los rodea. En definitiva, contar historias más completas, algo muy diferente de lo que hacía en la fotografía de moda».
De la fotografía de moda a la de viajes: el recorrido de Cuno de Bruin entre dos mundos
Cuno utiliza su objetivo híbrido RF 50mm F1.4L VCM para conseguir fotografías de estilo documental. A menudo busca elementos en primer plano que ayuden al espectador a sentirse parte de la escena. «Puede ser yo mismo, otra persona o algún objeto, como una ventana o algo parecido», explica. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 Mark II y un objetivo Canon RF 50mm F1.4L VCM, con una configuración de exposición de 1/4000 s a f/1,4 e ISO 125. © Cuno de Bruin
Un proyecto de un año dedicado a fotografiar los Países Bajos marcó un antes y un después en la carrera de Cuno como fotógrafo de viajes. «Junto con otro fotógrafo, recorrí el país de norte a sur y de este a oeste para fotografiar sus distintas regiones», explica. «Fue una experiencia increíble».
Convertirse en fotógrafo profesional de viajes
Ganar el premio a la fotografía de naturaleza del año 2019 de Columbus Travel Magazine con una imagen tomada en los Dolomitas permitió a Cuno dar a conocer su trabajo a un público más amplio. «Fue lo que realmente impulsó mi carrera en la fotografía de viajes, porque las marcas empezaron a ponerse en contacto conmigo».
Sin embargo, esta libertad recién adquirida coincidió con la pandemia de COVID-19 y las fuertes restricciones para viajar que trajo consigo. «Así que hablé con las autoridades neerlandesas para ver cómo podíamos promocionar el país y fomentar una forma diferente de viajar», explica Cuno.
De aquella conversación surgió un proyecto en el que Cuno y otro fotógrafo se dedicaron a documentar algunas de las zonas menos visitadas de los Países Bajos. «Para mucha gente, los Países Bajos se reducen prácticamente a Ámsterdam. Así que empezamos a dar a conocer sus cabañas, sus preciosos bosques y sus pequeñas ciudades y pueblos con encanto. Y estuvimos haciéndolo durante todo un año».
Cuno asegura que aquel proyecto le ayudó a desarrollar su forma de contar historias a través de la fotografía de viajes. «Cada mes teníamos un destino al que ir y un lugar donde hacer fotos. Teníamos que documentar todo el viaje, y así fue como empecé a aprender a contar una historia en muy poco tiempo. Teníamos que apañárnoslas con lo que nos encontrábamos. Y las condiciones no siempre eran las mejores. Aunque haga un tiempo horrible, tienes que conseguir algo que merezca la pena.
Fuimos a los lugares más insospechados, algunos de los cuales no recomendaría a nadie, pero aun así teníamos que sacarles partido. Aprendí muchísimo sobre cómo contar historias, fotografiar los pequeños detalles y reflejar toda la experiencia para que, al ver las imágenes, te des cuenta enseguida de que hay una historia detrás. No se trata solo de conseguir una buena foto al llegar al destino, sino de contar todo lo que ocurre por el camino».
¿Tienes un equipo de Canon?
Cuno explica que su kit básico de objetivos para fotografía de viajes, compuesto por el Canon RF 70-200mm F4L IS USM, el RF 24-70mm F2.8L IS USM y el RF 50mm F1.4L VCM, le permite afrontar cualquier situación. «Podría llevar más objetivos, pero no quiero cargar con una mochila enorme cuando viajo», comenta.
La combinación de objetivos zoom y de focal fija luminosos con una cámara Full Frame permite a Cuno controlar la profundidad de campo y dar rienda suelta a su creatividad. A menudo utiliza la máxima abertura del objetivo para desenfocar los elementos en primer plano, sumergir al espectador en la escena y hacerle sentir como si estuviera allí en ese preciso instante. Imagen tomada con una Canon EOS R5 Mark II y un objetivo Canon RF 24-70mm F2.8L IS USM a 61 mm, con una configuración de exposición de 1/3200 s a f/2,8 e ISO 160. © Cuno de Bruin
Cómo destacar en las redes sociales
Contar historias a través de los detalles, las personas, el tiempo y el ambiente de cada lugar, en vez de limitarse a mostrar los destinos tal como son, se ha convertido en una parte esencial de la forma de trabajar de Cuno y en uno de sus principales atractivos para las marcas.
Este enfoque le ayuda a destacar online, hasta el punto de que el 90 % de sus clientes lo descubren a través de las redes sociales. «Creo que cada vez es más importante diferenciarse, porque mucha gente se limita a mostrar lugares espectaculares», comenta. «Eso está muy bien, pero eso no significa que estés contando una historia. Durante los últimos años, he utilizado Instagram y otras redes sociales para demostrar a las marcas que soy capaz de contar historias con mis fotografías».
Por supuesto, su particular forma de ver el mundo también atrae a los posibles clientes. La formación de Cuno en fotografía de moda y comercial se refleja claramente en su estilo visual. «Me encantan los encuadres limpios, así que intento que mis composiciones sean bastante minimalistas», explica. «También procuro aplicar la proporción áurea casi siempre. Si trazas las líneas sobre mis imágenes, verás que hay una estructura detrás de cada composición.
Además, soy diseñador gráfico, así que tengo interiorizadas ciertas reglas que también aplico a la fotografía, aunque a veces tengo que dejarlas de lado».
Los objetivos que elige Cuno también influyen en su forma de encuadrar las imágenes y le permiten llevar un equipo de tamaño y peso razonables cuando viaja. Su equipo básico incluye tres objetivos: dos zooms ligeros, el Canon RF 24-70mm F2.8L IS USM y el RF 70-200mm F4L IS USM, y el objetivo híbrido de focal fija RF 50mm F1.4L VCM.
«Me encantan los objetivos de focal fija», confiesa. Explica que tener que acercarse físicamente al sujeto para conseguir un encuadre más cerrado influye en el resultado de sus fotografías.
«Es algo que aprendí en la Academia de Fotografía de Ámsterdam. Durante todo el primer año, solo podía hacer fotos con un objetivo de 50 mm. Me sigue encantando trabajar así, y puede que eso me haya ayudado a desarrollar mi propio estilo. «Utilizo el RF 50mm F1.4L VCM para fotografiar detalles, comida y escenas con un estilo más documental». También le resulta muy útil poder aprovechar la amplia abertura de f/1,4 para acentuar la profundidad y conseguir un aspecto cinematográfico.
«Además, es un objetivo fantástico para grabar vídeo», añade Cuno. «En general, diría que lo utilizo al menos el 50 % del tiempo en mi trabajo».
Cuno suele aparecer en sus propias fotografías y controla a distancia la cámara montada en un trípode mediante la aplicación Canon Camera Connect de su móvil. «Creo que en estas dunas estaba a unos 30 metros de la cámara y seguía funcionando sin problemas. Es bastante impresionante». Fotografía tomada con una Canon EOS R5 Mark II y un objetivo Canon RF 70-200mm F4L IS USM a 100 mm con una configuración de exposición de 1/640 s a f/8 e ISO 100. © Cuno de Bruin
«Me encanta trabajar con luz natural», explica Cuno. «En la mayoría de mis imágenes verás una luz intensa o una luz solar suave y difusa. Suelo utilizar un filtro de difusión en el objetivo para darles un toque de ensueño, aunque normalmente prescindo de él cuando fotografío amaneceres o atardeceres, porque la propia luz ya crea esa atmósfera etérea». Fotografía tomada con una Canon EOS R5 Mark II y un objetivo Canon RF 70-200mm F4L IS USM a 200 mm, con una configuración de exposición de 1/100 s a f/4 e ISO 320. © Cuno de Bruin
Cómo planifica Cuno sus sesiones de fotografía de viajes
Tras varios años de esfuerzo y dedicación, a Cuno ya no le faltan las oportunidades de trabajo. «En 2020 pude empezar a crear una cartera que mostrar a posibles clientes, pero fue a principios de 2024 cuando mi carrera despegó de verdad».
Sus fotografías de viajes, en las que se aprecia su sensibilidad por el diseño, no solo llaman la atención de empresas y organismos relacionados con el turismo. Ahora trabaja con clientes de sectores muy diversos, desde marcas de coches y ordenadores hasta empresas de ropa y altavoces.
«Creo que, si quisiera, podría pasarme todas las semanas del año viajando», comenta. «Aunque no sé si eso sería muy bueno para la vida familiar».
Como muchos fotógrafos de viajes que tienen una familia con hijos pequeños, Cuno necesita aprovechar al máximo el tiempo que dedica a hacer fotos. Aunque resulta relativamente sencillo planificar de antemano la mejor hora y el ángulo más adecuado para fotografiar un lugar, Cuno prefiere dejar cierto margen para la espontaneidad.
«Cuando voy a algún sitio, prefiero quedarme varios días en lugar de pasar allí solo un par de horas», explica. «Si vas a subir una montaña, es diferente. Pero cuando visito una ciudad o una región, me gusta quedarme dos o tres días para empaparme del ambiente. Por supuesto, eso requiere cierta planificación, pero también me permite tomarme mi tiempo para hacer fotos.
Si viajo solo, puedo concentrarme por completo en la fotografía, hasta el punto de perder la noción del tiempo. Hago muchísimas fotos porque soy bastante perfeccionista. No siempre encuentras el momento, el lugar o las condiciones meteorológicas ideales, y tampoco todas las fotos pueden salir perfectas. He tenido que aprender a aceptar eso y centrarme más en la historia que quiero contar, algo que me ha ayudado mucho».
Lo que sin duda también ha contribuido al éxito de Cuno es su valentía para arriesgarse y dejarse llevar por su instinto. Aunque no es raro que los fotógrafos profesionales cambien de especialidad, abandonar una profesión para la que te has formado y abrirte camino en el competitivo mundo de la fotografía de viajes puede resultar intimidante, especialmente cuando tienes una familia a tu cargo.
Cuno combina su experiencia en diseño gráfico y fotografía comercial con una forma de trabajar más intuitiva, en la que las historias son las protagonistas. Puede que su sueño haya cambiado, pero sigue teniendo el mismo deseo de crear un trabajo con el que se identifique.
La fotografía de viajes le ha dado la libertad de mostrar el mundo a través de su propia mirada.
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