RODAJE

9 errores de filmación y cómo evitarlos

Los cineastas Roberto Palozzi, Michael Zomer y Juan Luis Cabellos hablan sobre sus mayores errores de filmación cuando empezaron y cómo evitar repetirlos.
El cineasta Michael Zomer en un bosque con una cámara Canon apoyada en su hombro.

«A lo largo de mi carrera, he cometido todos los errores de la filmación», dice entre risas el cineasta holandés Michael Zomer. «Considero que tienes que hacerlo para poder mejorar». © Michael Zomer

Si los profesionales pudieran volver atrás y hacer algo de forma diferente, ¿qué sería? Todo el mundo tiene que empezar de alguna forma y, al adentrarse en el mundo de la filmación, hay mucho que aprender, desde los conocimientos técnicos hasta la narración de historias o cómo encontrar tu lugar en una producción a gran escala.

Cometer errores a lo largo del camino es parte del proceso de aprendizaje, pero también lo es aprender de los demás. El realizador de documentales y presentador de televisión italiano Roberto Palozzi, que dirige la empresa de producción de vídeo Erebus Productions y graba películas de vida salvaje, naturaleza e historia para la televisión italiana, dice que ha aprendido su arte mediante el método de ensayo y error.

Roberto saltó a la fama filmando la naturaleza en la Antártida y dice que el impresionante paisaje compensó sus carencias prácticas. «Aunque no tenía ninguna experiencia, estaba en mitad de un océano helado con focas y pingüinos emperadores, así que fue bastante fácil regresar con un buen material; no porque yo fuera un buen cineasta, sino porque todo lo que me rodeaba era fantástico».

Los inicios del realizador de documentales Michael Zomer están relacionados con los deportes extremos, ya que empezó grabando a sus amigos mientras patinaban en los Países Bajos, antes de pasarse a grabar acción para Discovery Channel y Red Bull. Pero hoy en día se centra cada vez más en la documentación de subculturas y la filmación con comunidades indígenas en lugares remotos del mundo. «En los últimos dos años, la narración de historias ha cobrado mucha más importancia para mí», cuenta. «El mejor comentario que podría recibir es: "Guau, esta historia me ha llegado de verdad". Siempre me ha fascinado estar con otras personas, incluso sin una cámara; me gusta conectar con ellas y contar historias desde el corazón».

El director de fotografía y cineasta Juan Luis Cabellos (AEC) tiene su sede en Madrid, donde se ha ganado el reconocimiento en un enorme número de series españolas. Sus años de experiencia grabando para televisión y cine le han enseñado la importancia de tener una buena actitud hacia el trabajo.

«Como profesional del sector, debes ser fiable», dice Juan. «Un equipo de cine trabaja como el equipo que cambia las ruedas a un coche de carreras. Si uno falla, el coche no estará listo a tiempo. Es preferible que no seas el mecánico torpe que ralentiza la operación».

En este artículo, Juan, Michael y Roberto comparten lo que han aprendido en sus años de trabajo y revelan los nueve errores más importantes que hay que evitar al dar los primeros pasos en la industria del cine.

El cineasta Juan Luis Cabellos filmando con un soporte montado en el hombro.

El cineasta Juan Luis Cabellos recomienda estudiar el trabajo de fotógrafos y pintores para inspirarse. «Visita exposiciones, estudia cómo se han realizado las imágenes e intenta averiguar cómo replicarlas. Esto te ayudará en tu trabajo diario». Dice que cuando empezó le gustaría haber sabido lo mucho que había por aprender. © Juan Luis Cabellos

1. Tratar de hacerlo todo tú solo

Aunque es bueno aprender todo lo que conlleva una grabación y puede resultar tentador intentar hacerlo todo tú mismo, Juan y Roberto recomiendan lo contrario.

«Sin duda se trata de un trabajo en equipo», afirma Juan. «Es muy importante saber cómo funciona, no solo técnicamente, sino cómo comunicarte con el resto del equipo, ya que esto te ayudará a entender mejor el trabajo diario de una película. Por encima de todo, sé amable con la gente, tanto si eres el director como el último asistente. Al final del día, no somos solo un equipo, sino una familia».

«Intentaba hacerlo todo por mi cuenta», dice Roberto. «Eso puede funcionar como fotógrafo, pero no como videógrafo. Para controlar todas las numerosas variables de una producción de vídeo, no puedes estar solo. Si quieres grabar un buen documental, tienes que trabajar con un equipo».

2. No entender la serie de escenas

Procedente del mundo de la fotografía, Roberto empezó buscando la toma perfecta, algo que no siempre se traslada al vídeo. «En la fotografía muestras un instante, pero en el vídeo debes contar una historia. Un bonito clip de 20 segundos no tiene un gran valor si no tienes otros que vayan antes y después de este».

«Me gustaría haber entendido que cada clip está relacionado con los que van antes y después. Una comprensión más profunda de las transiciones de vídeo me habría ayudado bastante. Si estás realizando un documental, debes tener en mente el resultado final, que se conseguirá en la edición. Si sabes cómo funciona el proceso de edición, filmarás teniéndolo en cuenta».

«Incluso después de muchos años de práctica, puede seguir sorprendiéndote», afirma Michael. «Creo que sé exactamente lo que necesito, por lo que cuando estoy grabando, voy a lo seguro; no grabo demasiado para que sea digerible en posproducción. Pero a veces me vuelvo loco y me pierdo ciertas tomas cuando debería haber seguido grabando en el momento».

El cineasta Roberto Palozzi filmando con una videocámara de Canon de espaldas a la orilla.

El director de documentales italiano Roberto Palozzi graba películas sobre ciencia y naturaleza para la televisión italiana. «Si eres fotógrafo y saltas al mundo de la producción de vídeo, tienes que cambiar de perspectiva», aconseja. «Buscar la toma perfecta no es lo adecuado en el caso del vídeo. Tengo tomas maravillosas que no he usado en mis documentales, simplemente porque no encajan en la línea argumental de la historia». © Roberto Palozzi

El cineasta Michael Zomer sostiene una cámara Canon mientras está sentado charlando con dos personas, una de las cuales lleva ropa indígena de la zona.

Para Michael es esencial mantener su equipo ligero cuando va a pasar días y semanas en carretera para llegar a comunidades remotas por su trabajo documental. «Es un engorro tener que ir transportándolo todo», afirma. «Si tienes que hacerlo todo tú mismo, es mejor no complicarte mucho; de lo contrario, podrías perderte otras cosas». © Michael Zomer

3. Pensar que no hay nada más que aprender

«Confía en mí, nadie lo sabe todo», dice Juan. «Tienes que grabar tanto como puedas, especialmente al principio». Trabajar en todo, desde cortometrajes y vídeos musicales hasta trabajos corporativos, te ayuda a aprender lo que puedes hacer en un set, así como lo que no deberías hacer.

«La grabación es como una extensión de mi cuerpo», afirma Michael. «Usar mi cámara es como conducir un coche, no tengo que pensar cuando cambio de marcha. Pero en lo que sí tengo que aprender más es en la narración de historias y la dirección. En mi entorno tengo a muchas personas a las que admiro y que me inspiran».

Un técnico con guantes limpia el sensor de una cámara de Canon.

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Juan también recomienda matricularse en una escuela de cine para aprender el arte. «No tiene que ser la escuela más cara o famosa. Hay una amplia variedad en Europa, así que simplemente busca la adecuada para ti. Conocerás a gente en tu misma posición y participarás en proyectos con compañeros en los que ganarás experiencia y "horas de vuelo"».

El cineasta Roberto Palozzi metido hasta la cintura en un lago grabando a una tortuga alimentándose.

Roberto confiesa que no está muy interesado en velocidades de bits y códecs, pero reconoce la importancia de saber lo que significan. «No me gusta esa parte, pero sé que es muy importante saber cómo funciona el equipo. Si la cámara no te permite grabar con poca luz, no puedes hacerlo. Es muy fácil de entender. Ahorrarás tiempo y dinero, y evitarás volver a casa sin nada». © Roberto Palozzi

El cineasta Roberto Palozzi de pie con el agua hasta el pecho en un lago con su cámara de Canon.

El principal consejo de Roberto está relacionado con el comportamiento y la forma en que te presentas. «Como ocurre con todo, es difícil avanzar en el mundo del cine si eres arrogante», afirma. © Roberto Palozzi

4. Usar en exceso la profundidad de campo y las tomas gran angular

«Al principio, pensaba que las tomas extremas eran las mejores», dice Roberto, que elegía 12 mm en lugar de 45 mm para las tomas gran angular, se decantaba por el teleobjetivo extremo de 400 mm en lugar de 200 mm o forzaba una profundidad de campo reducida más de lo necesario.

«Ahora creo que lo que tienes que intentar conseguir es sencillez, suavidad y un aspecto natural en la imagen. Si necesitas recurrir a extremos, significa que estás buscando algo para compensar las carencias de tu historia. Si tu historia es buena, no tienes que grabar hasta extremos, y si el metraje es sencillo y fluido, tu historia será mejor».

5. Subestimar el audio

«Pensaba que el audio no era importante», recuerda Roberto. «Era algo de lo que podías preocuparte más tarde. Pero si no has grabado un buen audio, no hay nada que puedas hacer después. Un vídeo se compone tanto de imagen como de sonido, por lo que si el audio no está al mismo nivel que la grabación, el vídeo final no será bueno. El audio no debería considerarse secundario».

Roberto, que graba con una amplia variedad de cámaras EOS Cinema de Canon, afirma que valora especialmente sus capacidades de audio integradas. «Las cámaras EOS C200, EOS C500 Mark II y EOS C300 Mark III de Canon son tan buenas porque ofrecen un audio profesional y atractivo con una calidad muy alta», afirma.

«Siempre he grabado el audio en la cámara», añade Michael, que a menudo trabaja por su cuenta. «Es difícil porque lo hago a la vez que grabo, pero la ventaja que tengo con la cámara Canon EOS C70 es que dispone de dos entradas XLR. Por lo que puedo usar un micrófono de clip y tener siempre un micrófono acoplado a la cámara, que en la EOS C70 viene en los canales tres y cuatro».

Un primer plano de la cineasta Elisa Iannacone mirando la pantalla táctil de ángulo variable de una cámara Canon EOS C70 frente a una extensión de agua y un horizonte rosado.

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6. Pensar que puedes arreglarlo en posproducción

Uno de los mayores errores de filmación de Michael era ir a las sesiones en junglas aisladas sin un plan claro. «Los lugares a los que voy son toda una incógnita, por lo que no siempre puedes elaborar un plan, pero aun así debes escribir un guion», explica. «Si no lo haces, volverás a casa con todo tipo de tramas inconexas. Por eso, debes escribir un guion con lo que sabes y empezar a partir de ahí».

«La posproducción no puede salvar cualquier contenido», añade Juan. «El ambiente de la iluminación debe crearse en el set. La imagen del monitor en el set debe parecerse bastante a la que quedará en la gradación del color final. La corrección del color debe ser solo un ajuste preciso para solucionar las pequeñas diferencias entre las tomas y conseguir los matices finales en la reproducción del color. Hay muchas decisiones, como la dirección de la luz, que no puedes tomar en posproducción».

Juan también dice que siempre debes tener cuidado con la exposición y evitar una confianza excesiva en la potencia del formato RAW. «Los archivos RAW nos ofrecen un gran margen de acción en posproducción, pero no son mágicos ni ilimitados. Ten cuidado con la abertura y ajusta también la temperatura de color para que la configuración se corresponda con el aspecto y la sensación que quieres conseguir».

El cineasta Michael Zomer graba a un hombre indígena con tatuajes que le cubren la cara y el pecho en una pequeña cabaña con una cámara Canon.

El trabajo de Michael, que incluye una serie documental en curso sobre las comunidades indígenas en la que documenta su sabiduría a través de sus tatuajes, le lleva a los lugares más remotos del planeta. Muchas veces convive con una tribu durante un mes antes de empezar a grabar para crear una conexión. «Entonces no les importa la cámara», cuenta. «Es una extensión de mi cuerpo». © Michael Zomer

7. Subestimar la importancia de las conexiones locales

«Cuando vayas a ubicaciones remotas, no puedes simplemente presentarte allí, por lo que es muy importante que investigues un poco», afirma Michael. Cuando quiere centrarse en una comunidad indígena, busca a antropólogos que hayan visitado previamente la región. «He estado en muchos lugares en los que con solo decir el nombre de un antropólogo o investigador te dejan pasar porque esa persona ya se ha ganado su confianza».

Otro punto esencial es buscar intérpretes locales, que también te pueden ayudar con los aspectos prácticos para llegar a comunidades aisladas. «A veces implica un viaje de cinco días en moto o en un animal de carga», cuenta Michael. «No podría llegar a estas ubicaciones por mí mismo, por lo que necesito relacionarme con personas de la zona y confiar en sus conocimientos. Y me encanta hacerlo. Creo que es el factor clave para que una producción tenga éxito».

8. No tener en cuenta la sensibilidad cultural

Algunas de las comunidades indígenas en las que Michael graba no han visto casi nunca a personas externas. «Digamos que nunca han visto una cámara, por lo que llegar y ponerse a grabar al momento sería demasiado», explica. «Siempre voy con la mejor intención y con un interés puro en su cultura, pero también comparto mi vida y cultura porque ellos se interesan por mí, y así es como te ganas su confianza».

El tamaño de tu equipo también influye. «Si te planteas un poco la sensibilidad cultural, no vas a presentarte con un árbol de Navidad», añade Michael. «Es bastante inapropiado llegar con una cámara enorme. Quieres que sea lo más compacta posible para que las personas se relajen y se abran».

Para su trabajo en comunidades aisladas, Michael confía en las capacidades cinematográficas de la cámara Canon EOS C70. «Me encantan los filtros ND internos, que pueda grabar en 4K y a 100 fps, y la duración de la batería, porque he estado en sitios en los que no había electricidad. Es la mejor cámara que podía imaginar para mi trabajo».

Roberto Palozzi de pie sobre un acantilado observando la costa desde arriba mientras filma con una cámara de Canon montada en un soporte con brazo largo.

«Mi primer bolso para el equipo era pesadísimo», recuerda Roberto. «Era muy estúpido, porque pensaba que tenía que llevármelo todo. Ahora, si hay algo que no estoy seguro si utilizaré, lo dejo en casa». © Roberto Palozzi

El cineasta Juan Luis Cabellos filmando con una cámara montada en un trípode.

Juan subraya la importancia de trabajar en equipo y de comprender que, como videógrafo, a menudo es imposible gestionar todas las variables tú solo. © Juan Luis Cabellos

9. No conocer tu equipo

Roberto recuerda sus primeras sesiones de grabación, a las que iba cargado con pesadísimos bolsos para el equipo. Es algo que se debía en parte a la falta de experiencia y planificación. No sabía qué cámaras y objetivos iban bien en cada escena, ni siquiera las tomas que quería conseguir, por lo que tenía que considerar todas las posibilidades.

«A lo largo de los años, mi equipo se ha hecho cada vez más ligero», dice. «Intento traer solo las cosas que voy a usar. Quiero estar seguro de lo que quiero hacer y no dejarlo en manos del destino. Ahora que tengo claro lo que quiero grabar, sé qué equipo es adecuado para conseguir mi objetivo».

Michael también recomienda no complicarse demasiado. «Algo que he aprendido es a no llevar demasiado equipo con la cámara. Debes centrarte en la narración de la historia. A veces me centro en la longitud focal del objetivo o la profundidad de campo, y en conseguir esta imagen perfecta, pero en los documentales lo que importa es la historia».

«También es muy importante que conozcas bien tus herramientas», concluye Roberto. «Saber exactamente cómo funciona tu equipo significa que sabes lo que puedes hacer y lo que no. Por eso grabo con cámaras de Canon, ya que todas tienen las características que necesito para mis vídeos. Cuando grabo con Canon, me siento seguro con el resultado».

Lucy Fulford

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