Cuando las ecografías entran en el mundo submarino: en busca de nuevos indicios de vida en los corales

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En cuanto entraron con el ecógrafo en el edificio, quedó claro que aquel no iba a ser un día cualquiera en la oficina. Cuando llegó una caja isotérmica con corales vivos, la situación pasó definitivamente a un terreno casi surrealista. Sin embargo, tal y como se fue viendo, introducir el diagnóstico por imagen en la biología marina resultó ser lo más natural del mundo.

«Vamos a usar el ecógrafo para examinar los corales, algo parecido a una ecografía durante el embarazo», explica emocionado el Dr. Jamie Craggs, reconocido biólogo marino y fundador de Coral Spawning International. Es un referente mundial en ciencia reproductiva de los corales y fue pionero en una técnica que permite predecir y controlar el desove de los corales, un logro que había eludido a los científicos especializados durante décadas. «Hoy queremos ver si llevan óvulos y espermatozoides en su interior y si se están preparando para reproducirse». Detrás de su entusiasmo se esconde una primicia mundial: nunca antes se había explorado el comportamiento reproductivo de los corales mediante ecografías y, de hecho, nadie en la sala sabe siquiera si funcionará.

Le acompaña la bióloga especializada en arrecifes de coral y cineasta Madeline St Clair, quien, al igual que el Dr. Craggs, ha estado muy involucrada en proyectos de restauración de corales por todo el mundo, incluso a través de nuestra colaboración con Nature Seychelles. Recientemente ha dado vida a la difícil situación de los arrecifes utilizando la realidad virtual en el sistema EOS VR de Canon. «Como científica marina y narradora, me paso toda la vida intentando mostrar a la gente este mundo invisible. Así que esto es muy emocionante: ¡estamos dando vida a una nueva historia!».

Sally Davey está arrodillada detrás de un ecógrafo Canon Medical Systems Aplio i700, preparándolo para usarlo.

Para crear las mejores condiciones para un experimento de este tipo, se requieren equipos de última generación y conocimientos técnicos a la altura. Así que, por supuesto, el ecógrafo —un Aplio i700 de Canon— iba acompañado de dos personas con un enorme conocimiento conjunto en la materia: Stuart Mills, director de ecografía en Canon Medical Systems UK, y Sally Davey, una especialista clínica y ecografista con mucha experiencia. Pero, aun así, es un terreno completamente nuevo para todos. «Nunca he hecho una ecografía a través de agua salada y, desde luego, nunca he ecografiado un coral», dice Sally riendo. «Así que me baso en la experiencia y en conjeturas fundamentadas».

Lo mismo le pasa al Dr. Craggs, que se ha preparado a fondo para este día. «Hemos traído una gran variedad de corales diferentes de Australia, el Caribe e Indonesia, ya que se van a reproducir en distintas etapas a lo largo del año y queremos ver cómo es eso por dentro», explica. «Normalmente, en el caso de los corales ramificados, tendríamos que romper una rama para determinar su estado reproductivo. En el caso de los corales LPS (de pólipos grandes y esqueleto calcáreo), cortamos algunos de ellos para comprobar si hay gametos e inferir cuándo se está produciendo la reproducción». En este caso, y en aras de la precisión y del cumplimiento de los protocolos científicos, la ecografía se verificará mediante este método estándar.

Se muestra cautelosamente optimista, ya que los óvulos son estructuras increíblemente diminutas y pueden llegar a tener «tan solo 300 micras —0,3 milímetros—». Sin embargo, se respira un aire de confianza en la sala mientras Sally se pone manos a la obra, seleccionando las sondas que cree que ofrecerán más posibilidades de obtener buenas imágenes, antes de recubrirlas con gel conductor y envolverlas en una funda protectora.

De hecho, hacerse una ecografía es tan habitual que normalmente ni nos paramos a pensar en cómo funciona esta tecnología. En pocas palabras, envían unas ondas sonoras de alta frecuencia inofensivas al interior de tu cuerpo —o de un coral, en este caso— mediante una sonda manual. Estas ondas rebotan en lo que se está explorando, de forma parecida a un eco, y luego un software especializado las convierte en imágenes en tiempo real en la pantalla. La razón por la que se usa gel es que, aunque te pueda sorprender, la energía sonora se transmite con menos eficacia a través del aire que a través de los líquidos. «Así que, si cubrimos la sonda sin ponerle gel, el aire que hay entre la sonda y la funda impedirá que el sonido llegue lo suficientemente lejos como para que sea útil. Una vez hecho eso, el agua transmitirá el sonido muy bien», explica Sally.

Una vez que los corales se han desembalado, colocado en tanques con poca agua y aclimatado a su nuevo entorno —no hay que olvidar que, al fin y al cabo, son animales—, Sally le pasa una sonda a Jamie y se ponen manos a la obra. En cuestión de segundos, los tres están totalmente absortos («¡Vaya, mirad eso!»), mientras identifican rápidamente los tejidos digestivos del «estómago» de un coral. «Los óvulos se desarrollan junto al filamento intestinal», explica el Dr. Craggs. «En cuanto veamos eso, sabremos que estamos en la zona correcta». El funcionamiento interno de estos corales, de apenas un milímetro de tamaño, se muestra con un nivel de detalle enorme y extraordinario, por lo que puede señalarlo y explicarlo con facilidad.

Como ocurre con cualquier tipo de experimentación, sobre todo cuando se usa una herramienta completamente nueva, el equipo necesita tiempo para entender lo que está viendo, probar diferentes técnicas y aprender qué se puede hacer con la ecografía. Además, cada coral es diferente, por lo que se necesita paciencia para determinar el mejor enfoque para cada uno. E interpretar el coral de una forma nueva lleva tiempo. Durante toda la tarde, los científicos hicieron lo que mejor saben hacer: abordar metódicamente cada espécimen, ajustar el aumento, las sondas y el método, tomar nota de lo que veían y grabar cientos de imágenes de ecografías. «Estamos viendo características compatibles con óvulos en desarrollo», anuncia por fin el Dr. Craggs. «Están agrupados; tienen el tamaño y la posición adecuados dentro del coral. En definitiva, un resultado alentador».

Una mano sostiene una sonda de ecografía con funda sobre un coral en un tanque de agua, rodeado de otros especímenes de coral.
Tres personas miran la pantalla de la ecografía mientras el hombre de la derecha mantiene ambas manos sobre uno de los dos tanques de agua. A su derecha hay una pantalla más grande en la que se ve la misma ecografía.

Sally puede entregar las imágenes en solo un par de minutos. Estas imágenes se analizarán más a fondo —tanto de inmediato como a lo largo del tiempo—, comparándolas con los datos que ya tiene el Dr. Craggs y el calendario de los próximos desoves. «Todos estos corales van a estar aislados todos los días durante los próximos seis meses», explica. «Después, registraremos cuándo liberan sus gametos y, con ese dato, calcularemos cuántos días, semanas o meses han pasado entre la ecografía y el desove». Esto servirá para comprender mejor sus ciclos reproductivos, información que puede resultar útil en futuros programas de cría y restauración de corales.

Más allá del evidente valor científico de las ecografías, la experiencia en sí misma fue inolvidable. «Paso muchísimas horas bajo el agua, pero nunca había visto el interior de un pólipo», admite Madeline. «Solo había visto una sección transversal de un coral en un libro de texto. Es increíble». Ha sido un experimento apasionante. Y una gran oportunidad para usar esta tecnología». Incluso Sally, con todos sus años de experiencia en ecografías, estaba encantada con los resultados. «La verdad es que no sabía si veríamos ese nivel de detalle, ni cuánta estructura podríamos distinguir. Fue impresionante».

Una imagen de ecografía en blanco y negro de un coral
Una imagen de ecografía en blanco y negro de un coral

Mientras se volvían a meter los corales en su caja de protección para el viaje de vuelta a casa y se limpiaba y guardaba el ecógrafo, el ambiente era de júbilo. Al fin y al cabo, un biólogo marino no tiene la oportunidad de utilizar un ecógrafo todos los días. ¿Y cuántas veces tiene un ecografista la oportunidad de ver el interior de un animal tan importante para el mundo? Pero claro, para el Dr. Craggs aún quedaba trabajo por hacer. De vuelta en el laboratorio, se puso manos a la obra para analizar la enorme cantidad de imágenes que Sally le había proporcionado, lo que le permitió explorar a fondo su contenido.

Al comparar las ecografías con el método estándar —el examen de muestras de tejido vivo—, se emocionó al confirmar con un 100 % de certeza que las imágenes mostraban un desarrollo visible de los óvulos. «Desde un punto de vista científico, siempre es importante llevar a cabo todas las verificaciones posibles», dice el Dr. Craggs. «Pero ahora puedo confirmar con total certeza que en las ecografías se observa el desarrollo de los ovocitos [óvulos]: ¡se veía claro como el agua!».

A medida que la noticia se fue extendiendo entre los equipos, la emoción que se había sentido en la sala de ecografías volvió a alcanzar su punto álgido: otro momento histórico para todos los implicados, cuyos resultados podrían proporcionar al Dr. Craggs y a la comunidad científica un tipo de datos completamente nuevo con el que trabajar.

¿Combinar distintas disciplinas para impulsar el avance de la ciencia, presenciar cómo surgen nuevos e importantes descubrimientos y utilizarlos en beneficio de nuestro futuro?

Eso, como se suele decir, es progreso.

Sigue el progreso de nuestro trabajo con Coral Spawning International y Nature Seychelles aquí en VIEW.

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