HISTORIAS

La belleza en las profundidades: Lorenzo Agius fotografía al «chico malo» del ballet bajo el agua

El bailarín y actor ucraniano Sergei Polunin crea una impactante silueta para la sesión fotográfica bajo el agua de la revista Vanity Fair Italia en julio de 2017, Croydon, Londres. Realizada con una Canon EOS 5DS. © Lorenzo Agius

Realizar una sesión fotográfica bajo el agua ha estado en la lista de tareas pendientes de Lorenzo Agius durante mucho tiempo, pero nunca había encontrado el momento idóneo. Hasta que tuvo la oportunidad de fotografiar a Sergei Polunin para el número de noviembre de 2017 de la revista Vanity Fair Italia. Aunque no te guste el ballet, seguro que has oído hablar de Sergei Polunin. Era la prometedora estrella del panorama que, con 19 años, se convirtió en el bailarín principal más joven del Ballet Real en 2010. Pero la presión era demasiado grande y renunció a la compañía dos años después, no sin antes ganarse la reputación del «chico malo» del ballet por su torso cubierto de tatuajes y sus juergas descontroladas. Hoy en día es un artista invitado permanente de la compañía de ballet alemana Bayerisches Staatsballett.

«Pensé que si alguna vez podía hacer esa sesión, sería con él», explica Lorenzo. El fotógrafo ha capturado a algunos de los nombres más conocidos de la industria del entretenimiento, como Beyoncé, Tom Cruise, Ewan McGregor, Cara Delevingne o Madonna para las principales compañías cinematográficas, revistas y clientes comerciales. «Qué bailarín tan maravilloso. Si ves alguna fotografía suya bailando, podrás apreciar que su pose es perfecta», añade Lorenzo. «Es una persona de cuerpo increíblemente musculado y alma atormentada. Existen todo tipo de metáforas relacionadas con la oscuridad, con la belleza que se aleja a la deriva y acaba hundiéndose en el agua». Además, Sergei también tenía la disciplina necesaria para lograrlo. «Un bailarín se entrena desde muy joven y todo gira alrededor de tener el control de tu cuerpo y tu respiración, así que realmente era la opción ideal».

La sesión fotográfica se realizó en julio de 2017 y duró tres horas. Se utilizó un tanque de agua en un polígono industrial en Croydon, al sur de Londres. En torno a esa fecha, Sergei se estaba preparando para su debut cinematográfico en la película de época Asesinato en el Orient Express. «Decidimos vestirlo con traje, ya que es necesario ese componente de moda para Vanity Fair. Aunque para mí, siempre fue una fotografía de retrato. Quería centrarme en la belleza de su cuerpo y en lo que hacía, ralentizarlo, congelarlo, igual que el agua». Además de las tomas debajo del agua, Lorenzo realizó varios retratos de Sergei junto al tanque, con la camisa empapada pegada al pecho y pequeñas gotas cayendo de sus pestañas para continuar con la temática del agua.

Sergei Polunin strikes a ballet pose underwater dressed in a suit, his chest exposed in the unbuttoned jacket. His upper body is reflected in the water above him.
El bailarín iba vestido con un traje para proporcionar ese «componente de moda» necesario para Vanity Fair, pero Lorenzo puso el énfasis en «la belleza de su cuerpo». Realizada con una Canon EOS 5DS. © Lorenzo Agius
Sergei Polunin, formerly the Royal Ballet’s youngest ever principal dancer, is captured in side profile, in black and white, gazing out of frame.
Sergei Polunin, el que fuera el bailarín principal más joven del Ballet Real, hizo su debut cinematográfico en la versión de Kenneth Branagh de la película Asesinato en el Orient Express de 2017. Realizada con una Canon EOS 5DS. © Lorenzo Agius

El tanque de agua, que pertenece a uno de los mejores cámaras del Reino Unido y que se utiliza principalmente para la grabación bajo el agua, es como «una piscina en miniatura», explica Lorenzo. Mide 4,5 por 6 m, tiene unos 2,5 metros de profundidad y está fabricado con un cristal especial que permite grabar a través de él. Para evitar los reflejos, Lorenzo se envolvió en terciopelo negro y trabajó con sus cámaras sobre trípodes pegadas al cristal. Se decantó por la Canon EOS 5D Mark III para las tomas de cuerpo entero y una Canon EOS 5DS para los primeros planos. «Buscaba capturar hasta el más mínimo detalle para que se pudieran apreciar las burbujas en su piel», explica. Entre su equipo fotográfico también contaba con las lentes EF 35mm f/2 IS USM y EF 28–70mm f/2.8L de Canon. «Si giraba dentro del agua, esas lentes me permitían reaccionar rápidamente y capturar la parte superior de su cuerpo», comenta Lorenzo. Los 35 mm eran ideales gracias a su visión gran angular natural y una gran abertura máxima, ya que permiten velocidades de obturación rápidas con baja iluminación.

Decidió cubrir el tanque de agua con una lona negra para crear la ilusión de estar en el abismo. Existía la opción de utilizar luces bajo el agua, pero Lorenzo prefirió no hacerlo. En cambio, posicionó una única luz directa sobre Sergei y la coloreó con una capa azul. «No quería que la gente sospechase que era un tanque de agua. Buscaba que pensasen que estaba en las profundidades del océano». El hecho de que el agua se moviese constantemente a la vez que Sergei, se refractase la luz y se creasen reflejos generaba unas condiciones difíciles de iluminación, pero Lorenzo aprovechó esa aleatoriedad. «Quería que esos rayos de luz cayeran sobre él y sobre el fondo; mi intención era que pareciese real».

Sergei Polunin gazes into the camera in this portrait, his chin resting on one hand, with his other hand holding together his unbuttoned, wet white shirt – distinctive tattoos visible on both hands.
También se tomaron retratos junto al tanque de agua con la camisa de Sergei empapada pegada al pecho. Realizada con una Canon EOS 5DS. © Lorenzo Agius
A close-up, ethereal shot shows topless ballet dancer Sergei Polunin posing with his arm across his tattooed torso, while holding his breath underwater in a dark tank.
«Quería centrarme en el movimiento de su cuerpo, ralentizarlo, congelarlo, igual que el agua», comenta Lorenzo sobre sus fotografías bajo el agua de Sergei Polunin. Realizada con una Canon EOS 5DS. © Lorenzo Agius

No obstante, existían algunos desafíos que Lorenzo no había tenido en cuenta. Había pasado por alto el hecho de que que hay personas que, de forma natural, flotan más que otras debido a su densidad relativa con respecto al agua (el músculo es más denso que la grasa) y a la cantidad de aire que pueden almacenar sus pulmones. «Es todo un misterio. No tiene nada que ver con que parezcan más delgadas o corpulentas, sencillamente algunas personas flotan por naturaleza. En ese caso, tienes que hundirlos con algún tipo de peso, pero no era lo que quería hacer [con Sergei] porque se verían los pesos». En su lugar, una vez analizadas las poses con Lorenzo, Sergei exhalaría hasta la última bocanada de aire de sus pulmones antes de sumergirse en el agua durante unos 30-50 segundos cada vez. Cuanto más se hundía, más duro era, pero ahí es donde salió a la luz su fortaleza y su perseverancia. «Un actor no tendría tanto aguante», dice Lorenzo. «Fue capaz de sumergirse una y otra y otra vez. Se presionaba a sí mismo mucho más de lo que lo presionaba yo».

En ocasiones, Lorenzo era capaz de tomar cinco fotografías buenas cuando Sergei estaba sumergido, y otras incluso más. Técnicamente hablando, era un caso de ensayo y error. «Tienes que confiar en que el enfoque y los sistemas de exposición hagan su trabajo. Un segundo es todo demasiado luminoso y el siguiente, demasiado oscuro, porque realmente está creando pequeñas olas», explica. «Sabía que con el equipo y el tamaño de los archivos, tenía aproximadamente un paso y medio de latitud; en el peor de los casos, podría desecharlo, pero no quería perder ningún detalle, por lo que fue un caso de subexposición. Era un poco extraño porque se veía prácticamente todo oscuro, menos en los puntos de luz que le alumbraban».

Dressed in a white vest and dark jeans, dancer Sergei Polunin sits with his arms pulled together, looking down at the ground in a portrait by Lorenzo Agius against a grey backdrop.
«Sergei era la persona ideal para realizar esta sesión fotográfica tan exigente», comenta Lorenzo. Y añade: «Es un bailarín maravilloso, de cuerpo increíblemente musculado y alma atormentada». Realizada con una Canon EOS 5DS. © Lorenzo Agius
Dancer and actor Sergei Polunin is photographed sitting topless against a grey backdrop, showcasing his array of tattoos, including the large script Mad House at the top of his back.
Los inconfundibles tatuajes del bailarín y actor en su torso, espalda y brazos son el centro de esta serie de retratos. Realizada con una Canon EOS 5DS. © Lorenzo Agius

Aunque fue un proceso lento, es una experiencia que a Lorenzo le encantaría repetir. Nos explica que la próxima vez le gustaría utilizar un tanque de agua más grande y meterse dentro para probar las diferentes carcasas disponibles para la Canon EOS 5D Mark III. Estar dentro del agua no solo le daría la ventaja de poder fotografiar con libertad dentro del medio en vez de estar detrás del cristal, sino que le ayudaría a relacionarse mejor con su sujeto. «Para mí, lo más importante de una sesión fotográfica es la comunicación», dice. «Como fotógrafo de retratos, tengo que conectar de verdad con mis sujetos para tomar las mejores fotografías. Eso es lo más importante. Sí, hago fotografías a personas famosas pero, ¿qué más da? Se trata de capturar algo con lo que la gente se sienta identificada».

No tiene nada que ver con el personaje. Se trata de capturar algo con lo que la gente se sienta identificada.

Consejos de Lorenzo para la fotografía bajo el agua

«Debes ser claro con el sujeto y confiar en tu equipo. Habla de la sesión con él de forma clara y honesta. Si puedes transmitirle tus necesidades, tu sujeto te dará lo que buscas. Si conoces bien tu equipo y confías en él, entonces estás listo para intentarlo. Para mí fue un proceso de aprendizaje duro y lo sería para cualquiera que hiciera fotografías bajo el agua por primera vez. La próxima vez tendré más confianza y un mayor conocimiento de las luces y los problemas técnicos que puedan surgir. Al disparar a través de 2,5 m de agua, sufres la refracción, la distorsión y todo tipo de cosas, pero la cámara se portó realmente bien. Siempre utilizo una Canon EOS 5D Mark III, es magnífica, nunca me decepciona».

Para obtener más información sobre la EOS 5D Mark III, visita la página del producto.

Escrito por Rachel Segal Hamilton


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