ARTÍCULO

El selfi de un oso polar de Audun Rikardsen... recuperado tras un año perdido en las aguas del Ártico.

Este oso polar se hizo un selfi con la cámara trampa de Audun Rikardsen en el archipiélago noruego de Svalbard, en el Ártico, el 28 de mayo de 2017. Imagen tomada con una EOS 6D y un objetivo EF 8-15mm f/4L Fisheye USM de Canon, usando una configuración de exposición de 1/1000 s, a f/16 e ISO 800. © Audun Rikardsen

En 2017, el embajador de Canon Audun Rikardsen vivió en poco tiempo el mejor y el peor momento de su carrera como fotógrafo. Su cámara trampa capturó un primer plano único de un oso polar a la caza de focas en un agujero en el hielo ártico. Sin embargo instantes después, la cámara cayó al agua y se perdió en sus profundidades. Un año después, a Audun elaboró un audaz plan para recuperar aquel selfi perdido del oso.

«Es una foto muy buena», comenta el científico y fotógrafo noruego. «¿Es la mejor que hecho? Bueno... no es mi captura favorita, pero la historia que tiene detrás sí, desde luego. Es la historia lo que hace la imagen interesante, además de la situación».

A telephoto view of the polar bear approaching the camera trap in an icy Arctic landscape.
Desde la relativa seguridad del barco, Audun fotografió al oso polar aproximándose a su cámara trampa. Imagen tomada con una EOS-1D X Mark II y un objetivo EF 600mm f/4L IS II USM de Canon, con un EF Extender 1.4x III, usando una configuración de exposición de 1/1000 s, a f/5.6 e ISO 250. © Audun Rikardsen
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Audun trabaja como fotógrafo de naturaleza y profesor de biología marina en la Universidad de Tromsø, en Noruega. En mayo de 2017, lideró un viaje de fotografía de naturaleza a Svalbard, un archipiélago noruego entre la Noruega continental y el Polo Norte. La travesía hasta llegar al fiordo de Hornsund, en Spitsbergen, la isla de mayor tamaño de Svalbard y la única permanentemente poblada, duró dos días. Cuando el barco echó el ancla en el hielo del fiordo, los fotógrafos salieron en busca de focas y, con suerte, osos polares.

Audun colocó su cámara y su sensor de movimiento al borde de un agujero en el hielo. Esperaba que el sensor activase la cámara cuando alguna foca se asomara. Mientras se alejaba, Audun cayó en que no había anclado la cámara, pero era demasiado tarde. Si volvía, molestaría a las focas.

De vuelta ya en el barco, a las 2 de la mañana, un miembro de la tripulación los despertó a todos. Audun corrió hasta la proa del barco y vio a un oso polar acercándose al agujero en la distancia. El oso se dirigía hacia la cámara. Audun siempre había soñado con esa imagen: un oso polar junto a un agujero en el hielo, a la caza de focas. El sensor de movimiento se activó y la cámara comenzó a disparar. El oso rodeó la cámara, la lamió y luego la tiró al agua.

A polar bear takes a close look into a breathing hole in the Arctic ice.
La cámara continuó disparando para capturar toda una serie de tomas del oso polar junto al agujero en el hielo. Imagen tomada con una EOS 6D y un objetivo EF 8-15mm f/4L Fisheye USM de Canon. © Audun Rikardsen
The polar bear's muzzle almost in contact with the camera.
Más cerca de lo que uno quisiera estar de un oso polar. Instantes después de capturar esta toma, la cámara se perdió en las gélidas aguas del Ártico. Imagen tomada con una EOS 6D y un objetivo EF 8-15mm f/4L Fisheye USM de Canon. © Audun Rikardsen
A killer whale swims just below the sea’s surface, rays of light breaking through overhead.

Las proezas técnicas del fotógrafo de naturaleza salvaje Audun Rikardsen

Desde águilas de montaña hasta ballenas, el fotógrafo y científico nos acerca a la naturaleza salvaje con sus increíbles técnicas de fotografía ártica.

La cámara quedó colgando en el agua, sujeta por el cable del sensor. Entonces, el oso agarró el cable entre los dientes y se alejó del agujero, sacando de nuevo la cámara a la superficie. En ese momento el cable se rompió, y la cámara se hundió hasta los 140 m de profundidad. Audun pasó muchas noches sin dormir después de aquello.

El fotógrafo de naturaleza salvaje utiliza diferentes cámaras Canon, desde la PowerShot G1 X hasta la EOS-1D X Mark II. Ese día, llevaba su EOS 6D. Es una cámara relativamente pequeña, con un modo silencioso que le permite pasar desapercibida ante los animales sin renunciar a una excelente calidad de imagen. También es relativamente barata, algo importante cuando se somete al equipo a condiciones extremas que presentan muchos riesgos.

El objetivo que había elegido era el EF 8-15mm f/4L Fisheye USM de Canon: «Lo uso mucho», explicaba Audun. «Me permite obtener ese primer plano y disfrutar de la sensación de intimidad con el animal, a la vez que permite ver el paisaje que lo rodea, su entorno natural. Lo utilizo para imágenes de gran tamaño y fotos bajo el agua. Es el objetivo perfecto para ambas situaciones. El zoom me ofrece una gran flexibilidad. No sé si hay algún otro objetivo ojo de pez que lo incorpore. Puedo utilizar el ojo de pez estándar de 15 mm que llena todo el encuadre, pero también el de 8 mm para obtener una visión de casi 180 grados. Este objetivo me permite dar rienda suelta a mi creatividad; me encanta».

La recuperación de la cámara

Un año más tarde, en mayo de 2018, Audun recibió una oferta: el mismo viaje con el mismo barco a la misma ubicación. Se llevó un dron submarino y a un técnico cualificado de su universidad para dirigirlo, y puso rumbo al mismo lugar donde había perdido la cámara. El hielo parecía mucho más fino y había osos por toda la zona. De hecho, se planteó tirar la toalla varias veces.

Three men in cold-weather clothing stand at the breathing hole in the ice; one of them is lowering a drone into the hole.
Un año más tarde, Audun y su equipo de rescate regresaron al mismo lugar con un dron submarino. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV y un objetivo EF 11-24mm f/4L USM de Canon. © Audun Rikardsen
An underwater shot, with the camera's lens and tripod sticking out of the silt just beyond the drone's grabbing arm.
Una excelente imagen capturada por la propia cámara del dron submarino, que muestra la cámara y el trípode en las gélidas aguas, donde llevaban un año esperando. © Audun Rikardsen

Dirigir el dron no fue una tarea fácil: el agua estaba turbia y la corriente era muy fuerte. No obstante, al tercer intento, el dron localizó la cámara. Audun y el piloto saltaban y bailaban de la emoción, pero su celebración resultó ser demasiado precipitada. Como si de una máquina de peluches de feria se tratara, el brazo del dron rozaba torpemente la cámara... sin terminar de agarrarla. El piloto perdió el control, y parecía que el dron estaba roto. Al sacarlo del agua vieron que las algas habían atascado las hélices. Estaban tan cerca... Audun se sentía peor ahora que un año atrás.

Tenían el tiempo justo para un último intento antes de que el barco tuviera que zarpar. La suerte les sonrió: encontraron la cámara de nuevo, y esta vez el dron agarró el trípode con firmeza. Audun no pudo contener sus gritos de alegría; estaba experimentando el mayor subidón de adrenalina de su vida. La cámara no había sobrevivido a un año en aquellas gélidas aguas, pero Audun extrajo de inmediato la tarjeta de memoria y la sumergió en agua dulce destilada para detener el avance de la corrosión.

Audun Rikardsen, smiling broadly, holds the battered camera and tripod.
Audun no pudo contener la emoción al recuperar la cámara, aunque no sabía si podría salvar las fotografías. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV y un objetivo EF 11-24mm f/4L USM de Canon. © Audun Rikardsen

De nuevo en tierra, una empresa dedicada a la recuperación de datos para casos criminales le ayudó a recuperar sus imágenes. Tras haber vivido los mejores y peores momentos de su carrera, este fue el más satisfactorio.

«Hoy en día no es tan original tener un selfi de un oso polar», comenta Audun. «Muchos lo hacen. Pero lo que sí es único es la historia tras la imagen y lo que muestra: un oso polar en la situación de caza más habitual en el Ártico, junto a uno de los agujeros en el hielo que las focas utilizan para respirar, esperando a que alguna se asome para poder atraparla. Nunca había visto este tipo de imagen».

Escrito por Gary Evans


El equipo de Audun Rikardsen

El equipo clave que utilizan los profesionales para capturar sus imágenes

Audun Rikardsen, wearing a warm coat with a hood, holds a Canon camera.

Cámara

Canon EOS 6D

Una cámara DSLR de 20,2 megapíxeles con sensor de formato completo (full frame) y diseño compacto. Ideal para la fotografía de retratos y viajes, con un estricto control sobre la profundidad de campo y una amplia gama de objetivos EF gran angular.

Objetivo

Canon EF 8-15mm f/4L Fisheye USM

Con una selección de imágenes de fotograma completo o circulares, este objetivo zoom de ojo de pez de la serie L ofrece una calidad de imagen fantástica con una vista gran angular. «El zoom me ofrece una gran flexibilidad», comenta Audun. «Me permite dar rienda suelta a mi creatividad».

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