¿Quieres convertirte en un ciudadano del arrecife? Solo te falta un clic.

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Un par de manos tecleando en un portátil, en cuya pantalla se ve la herramienta online de identificación de corales de Citizens of the Reef.

«Es el momento de pasar a la acción», dice Andy Ridley, director ejecutivo fundador de Citizens of the Reef. Y si hay alguien que sabe cómo tomar medidas positivas contra el cambio climático, ese es él. Conocido sobre todo por ser el cocreador y director ejecutivo fundador de Earth Hour, es un líder del movimiento ecologista y cree que, seas quien seas y estés donde estés, puedes hacer algo en la lucha contra el cambio climático.

Citizens of the Reef surgió, como tantas otras organizaciones relacionadas con el clima, a raíz de un suceso catastrófico. Hace diez años, se calcula que entre el 30 % y el 50 % del arrecife de coral más grande del mundo murió a causa de unas olas de calor marinas extremas provocadas por el cambio climático y un fenómeno de El Niño simultáneo. «Se difundió por todo el mundo la noticia de que la Gran Barrera de Coral había muerto», recuerda Andy. «No fue así, pero la mortalidad fue muy alta. Yo estaba en los Países Bajos y volví a Australia para trabajar con unos amigos a los que se les había ocurrido una idea para responder a la situación».

Apenas llevaba allí tres semanas cuando se produjo otro episodio de blanqueamiento. «Era la primera vez que alguien veía un blanqueamiento consecutivo. Recuerdo salir al arrecife y ver cómo los corales blandos se desprendían. El olor a muerte era devastador». De inmediato, todo el mundo se puso en marcha para entender qué se podía hacer para protegerlo a largo plazo y, lo más importante, cómo se podían recaudar los fondos para ello.

Andy, sin embargo, no lo veía así. Para él, los arrecifes eran solo una parte de una «economía oceánica» global, así que sentar las bases para un futuro más prometedor significaba ampliar mucho más el alcance de la iniciativa. «Los arrecifes de coral representan menos del 1 % de la superficie total de los océanos, pero alrededor del 25 % de todas las especies marinas pasan algún tiempo en ellos», explica. «Son el canario en la mina de carbón: uno de los primeros ecosistemas en verse afectados por el cambio climático. Y no solo eso, sino que son muy, muy visibles».

En esta foto tomada desde arriba, tres buceadores con aletas y pequeñas cámaras en la mano nadan sobre una gran estructura de arrecife de coral.

Eso significa que a todo el mundo le importa su seguridad y que no había tiempo que perder. Como organización, necesitaban una forma económica de empezar a supervisar y analizar lo que estaba pasando en la Gran Barrera de Coral, que además se pudiera aplicar rápidamente a cualquier número de arrecifes de todo el mundo. Así que, ¿quién mejor para ello que la gente que ya está allí? Reunieron a gestores de parques marinos, operadores de turismo de buceo, científicos, pescadores locales, propietarios de barcos y muchas personas más para crear una comunidad entusiasta y solidaria.

Armados con cualquier cámara que pudieran conseguir, la tarea de estos nuevos «ciudadanos del arrecife» era sencilla: tenían que hacer fotos bajo el agua utilizando un conjunto de coordenadas. O, como explica Andy, «meter a los buceadores en el agua y fotografiar un arrecife típico por los cuatro costados. Dos buceadores en el agua pueden hacer una foto cada cinco brazadas hasta completar cuarenta fotos. Estos son los datos de referencia que nos indican cuánto coral duro hay».

De vuelta en tierra firme, y con la recopilación de datos en marcha, el equipo empezó a estudiar cómo evaluar el gran volumen de datos que se iban recibiendo. Se pusieron en contacto con empresas tecnológicas y consiguieron que Dell e Intel les proporcionaran la infraestructura para alojar la primera plataforma de IA de este tipo. Este sería el primer paso para analizar las imágenes antes de convertirse en el corazón digital de una comunidad global de activistas climáticos. Se trata de personas que quizá no estén cerca de un arrecife de coral, pero que quieren aprovechar su tiempo libre en el colegio, en la oficina, en una cafetería, en el autobús o incluso en el sofá para revisar imágenes de corales y clasificarlas en tres tipos diferentes: corales ramificados, corales en placa y corales en bloque.

Es un modelo de conservación muy propio del siglo XXI que aporta recursos y conocimientos a comunidades de todo el mundo».

«Nos dimos cuenta de que escanear las imágenes con IA nos daba una precisión de alrededor del 70 %», explica Andy. «Pero le cuesta reconocer formas que varían. El ojo humano, en cambio, es extremadamente bueno detectando que un coral puede tener una forma ligeramente diferente. Así que, al combinar ambos, estamos obteniendo resultados increíblemente precisos». En todo el mundo, miles de voluntarios, entre ellos cientos de compañeros de Canon EMEA, están creando un mapa dinámico y en tiempo real del estado de los arrecifes y ayudando a identificar los poderosos «arrecifes madre». «Son los que sobreviven a las catástrofes y desempeñan un papel fundamental en la existencia de los arrecifes que los rodean», añade Andy. «Cuando desovan, las corrientes llevan a sus crías corriente abajo para regenerar de forma natural todos los arrecifes dañados a su alrededor. Así que, si vas a cuidar de algo, tienes que cuidar del arrecife madre».

Los resultados determinan las acciones que emprenden las autoridades marítimas, que los utilizan para dirigir nuevas iniciativas de restauración (similares a nuestro trabajo con Coral Spawning International y Nature Seychelles), hacer un seguimiento de la recuperación de los corales tras episodios de blanqueamiento e incluso detectar amenazas (como la estrella de mar corona de espinas, que se alimenta de corales y diezma los arrecifes). «Es complicado, pero lo que hemos aprendido en la Gran Barrera de Coral es cómo usar estos datos y entender cómo tener el mayor impacto posible. ¿Quizá con una mejor gestión, una mejor restauración, una mejor custodia? Y luego formar a la gente para que lo ponga en práctica en el agua. Hemos creado el modelo aquí y ahora lo estamos llevando a todo el mundo».

No está bromeando. Citizens of the Reef acaba de empezar a operar en el Triángulo de Coral, una zona «seis o siete veces más grande que la Gran Barrera de Coral, con mayor diversidad de corales, pero muchos menos recursos», y en el Mar Rojo, que actualmente está sufriendo un episodio grave de blanqueamiento. «Estamos trabajando con socios locales, usando los recursos de cada uno, pero también compartiendo lo que hemos aprendido», explica Andy. «Es un modelo de conservación muy propio del siglo XXI que lleva recursos y conocimientos a comunidades de todo el mundo. Luego, su trabajo consiste en intentar recuperar esos arrecifes y compartir lo que aprenden —tanto lo bueno como lo malo— para que podamos mejorar. Intentamos crear un círculo virtuoso que conecte a gente de todo el mundo con las comunidades que cuidan de los arrecifes».

Únete a los compañeros de Canon para convertir el tiempo que pasamos frente a la pantalla en tiempo para salvar los arrecifes con The Great Reef Census.

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