El cine independiente: donde la comunidad es tan importante como la cámara

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Una mujer pelirroja maneja una cámara profesional Canon montada sobre un trípode alto. Imagen cortesía de Raindance Film Festival

«Toda película empieza con alguien que tiene una idea», dice Jack Adair, nuestro European Broadcast and Cinema Marketing Lead. Como afirmación, esto puede parecer un poco… obvio. Pero en el mundo del cine independiente, la idea en sí misma puede ser la batalla por la que te juegas el todo por el todo, y lo que venga después puede convertirse en una historia épica por sí misma.

«Y la idea puede surgir de cualquiera», añade. «Puede ser un productor, un director, un director de fotografía o un guionista. Incluso un actor». La cuestión es que la idea hace que se pongan las cosas en marcha, pero nadie es una isla y eso es lo fascinante de esta parte de la industria: cuando empiezas desde cero, tienes que ser más ingenioso. «La mayoría de las veces, estas personas tienen que buscar a otras para que su película se haga realidad. Y ahí es donde los festivales de cine cobran verdadera importancia».

Aunque todos conocemos esos éxitos inesperados, rodados con un presupuesto casi nulo y un equipo mínimo, eso no es lo habitual. Y cuanto más grande es la idea, mayor es la ambición, y más apoyo —y presupuesto— se necesita. Por eso, hacer contactos es una parte esencial del proceso: para encontrar las habilidades y el apoyo financiero que necesitas para que tu película despegue. También es una forma de acceder al tipo de asesoramiento experto que puede ser tan valioso para los que empiezan en esta industria.

Este es, en gran medida, el mundo de Jack y, tras muchos años conociendo y trabajando con cineastas independientes y de base, ha aprendido a reconocer los caminos más transitados. Esto ha hecho que él y sus compañeros hayan podido contribuir de forma valiosa a ese viaje a través de colaboraciones con festivales como Raindance en el Reino Unido, donde el Canon Lounge ha acogido a cineastas tanto veteranos como noveles, ofreciéndoles de todo, desde consejos y contactos hasta ayuda con el equipo. «Defendemos el cine independiente y sabemos que conlleva un nivel de libertad creativa que quizá no consigas con una producción de un gran estudio», explica. «Pueden ser equipos pequeños; a veces, incluso un equipo de una sola persona. Así que, aunque crean en su idea, reunir al grupo adecuado para hacerla realidad es igual de importante». «En Raindance, por ejemplo, puede que alguien necesite un editor de posproducción o un director de fotografía para su película y los encuentre dando una vuelta y presentándose a la gente».

Dos hombres examinan una cámara de cine Canon frente a un telón de fondo del Festival de Cine Raindance en el que se lee «Patrocinador principal: Canon».

Imagen cortesía de Raindance Film Festival

Si suena a algo muy casero, es porque lo es, y eso es algo que a Jack le encanta especialmente de los cineastas independientes. «Es una comunidad maravillosa, que siempre se une cuando hace falta. Sin embargo, todas las películas cuestan dinero y creo que, al final, todos los creadores quieren contar con el mayor presupuesto posible». Hay varias opciones para elegir: las empresas de financiación cinematográfica son la principal fuente económica, pero también hay que tener en cuenta las subvenciones, las campañas de crowdfunding y los inversores privados. Algunos aspirantes a cineastas simplemente ahorran durante años para financiar su proyecto. De esta forma, tienen control total en el plano creativo. «En este sentido, creo que costaría mucho frenar la industria del cine independiente, porque siempre encuentran la manera de hacer que las cosas salgan adelante», sonríe, y añade: «Financiar un proyecto puede llevar años, pero aquí nadie se rinde ni se da por vencido nunca». Y en este aspecto, dice, es donde puede ayudar Canon, de nuevo a través de la red de festivales, prestando cámaras y objetivos. «Eso puede liberar presupuesto para buscar mejores localizaciones o para contratar a otro actor».

Este enfoque tan intrépido también se refleja en la agilidad —el sello distintivo del cineasta independiente— para hacer las cosas de forma diferente y usar ideas que no siempre encajan con el ritmo más lento de las producciones de estudio. Cada vez más creadores están recurriendo ahora a las producciones verticales, por ejemplo. Es decir, grabar en modo vertical para el público que ve el contenido en el móvil. «Vamos a ver un auge en ese sector», dice Jack. «Porque hay tecnologías, como las de la EOS C50 y la EOS C400, que permiten filmar en horizontal y vertical simultáneamente. Puedes tener una copia lista para YouTube o Netflix al mismo tiempo que una versión para TikTok o Instagram». Los «microdramas» (a veces llamados «dramas verticales») ya son una industria de miles de millones de dólares en EE. UU., China y otras partes de Asia y, según Jack, las propuestas de contenido similar están en auge en Europa. «El cine tradicional o el streaming para televisión no van a desaparecer», añade. «Pero el formato vertical está llegando. De hecho, ya está aquí».

Es una comunidad maravillosa, que siempre se une cuando hace falta. Sin embargo, todas las películas cuestan dinero y creo que, al final, todos los creadores quieren contar con el mayor presupuesto posible».

Por muy creativo y flexible que sea el cine independiente, es un negocio y Jack quiere dejar claro que, aunque tu idea sea maravillosa, tienes que ser capaz de venderla. «Tienes que estar preparado para mostrar pruebas: tener un plan de negocio, una presentación o incluso una prueba de concepto», dice. «¿Quieres hacer un largometraje? Quizá deberías empezar por hacer un cortometraje. Puedes presentarlo en festivales de cine y, si tiene buena acogida, puedes dar un paso más». De nuevo, las redes y los eventos desempeñan un papel mucho más importante de lo que te imaginas a la hora de alcanzar el objetivo de hacer una película. «Eso es lo maravilloso de la comunidad: se une para sacar adelante estos proyectos, sin importar el tiempo que lleve», dice. «Hay un gran paraguas que abarca lo que significa el cine independiente, cómo se promociona, cómo se propone y cómo trabaja la gente en él. Pero bajo ese paraguas, las cosas cambian constantemente, y no solo la forma en que la gente rueda, sino también cómo presentan su película. Es un sector en constante evolución».

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