«He trabajado con algunos creadores de contenido en bodas y todos coinciden en que no intervengo en nada. Dejo que la pareja haga lo que quiera. Algunas de ellas, e incluso algunos fotógrafos, quieren un portfolio de imágenes muy formales y preparadas, pero no es mi estilo», explica Jo Greenfield. «Hay quienes quieren un retrato impresionante de quienes se casan. Así no es como trabajo con las parejas». Imagen tomada con la cámara EOS R5 y un objetivo RF 24mm F1.8 MACRO IS STM de Canon a 1/200 s, f/1,8 e ISO 1250, ambos dispositivos Canon. © Jo Greenfield Photography
En la actualidad, las parejas que se casan no quieren solo fotos, pero puede ser caro contratar a un videógrafo y a un fotógrafo. Esto crea una oportunidad para los profesionales híbridos que pueden ofrecer un paquete completo a un precio mejor que al sumar el de los dos servicios por separado. La profesional híbrida de bodas Jo Greenfield explica cómo ha conseguido triunfar y por qué ha sido un gran paso laboral para ella.
Jo empezó como videógrafa de bodas cuando el sector estaba intentando remontar después de la pandemia y quería ampliar su oferta. Aprendió el oficio grabando las microbodas tan comunes por aquel entonces y que eran lo bastante pequeñas para que alguien que estaba aprendiendo pudiera desenvolverse bien. «Me enamoré del oficio», recuerda. Y ahora la mitad de sus contrataciones son paquetes híbridos de fotografía y vídeo para bodas.