La profesional híbrida: cómo una buena relación con los clientes mejora tu forma de trabajar en fotografía y vídeo de bodas

La conexión personal con la pareja antes de la boda, durante todo el reportaje y después es clave para el éxito tanto del trabajo como del negocio.
Novia y novio vestidos de gala frente a frente en lo alto de una colina, con un paisaje escarpado al fondo, iluminado a un lado por los rayos de sol que atraviesan una nube. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 por la fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield.

«Trabajo sola», explica Jo Greenfield, fotógrafa especializada en bodas y ceremonias. «En ocasiones cuento con un segundo fotógrafo si lo necesito, pero no es habitual, porque cuido mucho mi forma de trabajar y creo que demasiadas cámaras y demasiada gente pueden acabar distrayendo a la pareja». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 35mm F1.4L VCM, con una configuración de exposición de 1/6400 s a f/4 e ISO 800. © Jo Greenfield Photography

En los reportajes de boda, todo gira en torno a las relaciones personales. Esto no significa únicamente que sea importante reflejar la relación de la pareja y los vínculos que mantiene con sus familiares y amigos. La fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield explica por qué la conexión personal entre el profesional y sus clientes es fundamental para el éxito del reportaje y, más allá de este, para que el negocio siga prosperando.

Cómo establecer una buena relación con los clientes de fotografía de bodas

En un artículo anterior de esta serie, la fotógrafa de bodas y creadora de contenido Rebecca Carpenter afirmaba que era fundamental que el fotógrafo y la pareja encajaran bien en cuanto a personalidad. Por este motivo, considera de gran utilidad hablar con los futuros clientes antes de aceptar una reserva. Jo Greenfield lleva ese filtro a una fase aún anterior y utiliza su sitio web para, básicamente, seleccionar de antemano a los posibles clientes. «No tengo tiempo para gestionar 500 o 600 consultas al año», afirma. «Tampoco quiero trabajar de esa forma».

Por este motivo, el sitio web de Jo está especialmente diseñado para atraer al tipo de clientes con los que quiere trabajar, en lugar de intentar gustar a todo el mundo. No se limita a promocionar su trabajo, sino que transmite una imagen muy concreta de su personalidad y de su forma de trabajar. En una de sus secciones, por ejemplo, puede leerse: «Si muero antes de vuestra boda, esperad al menos a que me entierren antes de acosar a mi marido para que os devuelva el dinero. Tendrá que esperar a que se tramite la herencia». Este humor tan peculiar no gustará a todo el mundo, y esa es precisamente la intención: el sitio web sirve para descartar a quienes no encajan con su personalidad.

Como resultado, Jo afirma: «Sé que, si se ponen en contacto conmigo, acabarán contratándome. Mi tasa de conversión ronda el 95 %, y estoy encantada con esa cifra».

Niña medio dormida en un gran sillón verde tapizado sujetando una tablet sin fuerza entre los dedos. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 por la fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield.

«Al igual que con los encargos solo de fotografía, pregunto a las parejas que contratan vídeo: “¿Hay alguna parte del día o algún momento clave que queráis que grabe?”. En ese sentido, cada pareja es un mundo. Algunas dicen: “Limítate a seguir a los niños y graba cómo corren y saltan desde cualquier sitio”. Muchas piden el “first look”, ya sea con el padre o con la pareja, si tienen previsto hacerlo. Otras dicen: “Queremos los detalles, queremos ver el salón preparado y todavía vacío, antes de que todo el mundo lo ponga patas arriba”». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 85mm F1.2L USM, con una configuración de exposición de 1/400 s a f/2 e ISO 400. © Jo Greenfield Photography

Hombre con chaleco relajándose en un asiento junto a una ventana mientras lee un libro, acompañado de un gran perro marrón que observa fijamente la rebanada de pan que sostiene en la otra mano. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 por la fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield.

Aunque trabaja en bodas de distintos formatos, Jo disfruta especialmente cuando puede contar el día de principio a fin, desde los momentos más íntimos hasta los más frenéticos y formales, y reflejar las emociones y vivencias de todos los que participan en él. «Siendo realistas», explica, «en mis vídeos completos, la ceremonia de la boda probablemente solo ocupa unos 45 segundos, si llega». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 35mm F1.4L VCM, con una configuración de exposición de 1/50 s a f/1,8 e ISO 250. © Jo Greenfield Photography

El valor de las relaciones personales durante el reportaje de boda

Al igual que Rebecca, Jo destaca la importancia de establecer una conexión personal. Dedica tiempo a conocer a las parejas, saber qué les gusta y qué no, y entender sus relaciones familiares.

«Creo que conocer bien a las parejas con las que trabajo y comprender las dinámicas familiares me ayuda muchísimo a dar forma al resultado final», explica Jo. En la mayoría de las familias siempre hay una oveja negra o algún cuñado o cuñada con quien los novios no se llevan bien. La fotógrafa puede organizar los grupos que va a retratar o seleccionar las imágenes que entrega para reducir al mínimo su presencia. Jo pone como ejemplo a una novia que se sentía eclipsada por la arrolladora personalidad de su hermana. Saber esto le permitió restarle protagonismo en el vídeo de la boda. «Creo que establecer esa conexión me ayuda enormemente a hacer mi trabajo».

Técnico con guantes morados trabaja en el circuito de una cámara Canon sobre una mesa.

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Esta relación personal marca las prioridades de Jo durante la boda. «Para mí, lo más importante es la experiencia que vive la pareja el día de su boda. La lista de fotos acordadas queda en segundo plano, porque una pareja nunca imprimirá una foto ni la mirará con cariño si, al verla, lo primero que le viene a la cabeza es “el fotógrafo nos obligó a hacerla” o “en ese momento estábamos discutiendo porque ya estábamos hartos de tantas fotos”. El éxito de las fotografías depende en gran medida de la seguridad y la felicidad que transmita la pareja».

Dicho esto, Jo sí trabaja con una lista de fotos, aunque la elabora a partir de un cuestionario que envía a las parejas cuando contratan sus servicios. «Creo que es fundamental preguntar a las parejas qué quieren. Antes era diseñadora gráfica, así que trabajo mucho mejor cuando tengo unas pautas claras. De ese modo, puedo ir marcando mentalmente todo lo que la pareja quiere. A partir de ahí, todo depende de mi creatividad y de lo que yo quiera plasmar, aunque el día de la boda solo puedes trabajar con lo que tienes».

Cuatro aperitivos elaborados sobre cucharas transparentes curvadas, colocados en una bandeja plateada, con la cabeza del camarero reflejada en la superficie. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 por la fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield.

«Mis vídeos están muy centrados en contar una historia: incluyo muchos planos de detalle, muchos planos de manos y muchas tomas que ayudan a recrear el ambiente», explica Jo. «Creo que centrarme en detalles como las manos y los pies, los vestidos y el pelo en movimiento o el paisaje hace que las parejas revivan aquel día con más intensidad que si solo vieran fotos y vídeos de sí mismas». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 35mm F1.4L VCM, con una configuración de exposición de 1/250 s a f/3,2 e ISO 1000. © Jo Greenfield Photography

Mano tomando una copa de champán de una torre de copas, con una mujer vestida de blanco al fondo. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 por la fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield.

Jo advierte del riesgo de dedicar demasiado esfuerzo a promocionarse en Instagram y Reels con el objetivo de hacerse viral. «Todo eso atrae a un tipo de cliente que puede resultar muy problemático: el que quiere hacerse viral y tiene unas expectativas altísimas. No obstante, ese cliente muchas veces no entiende lo que eso implica. Quiere conseguir esa fotografía perfecta, pero no posar bajo la lluvia y con un frío helador durante 20 minutos en pleno octubre mientras preparas la toma. Esa es la realidad». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 85mm F1.2L USM, con una configuración de exposición de 1/4000 s a f/1,2 e ISO 100. © Jo Greenfield Photography

Cómo planificar la entrega de reportajes de boda para satisfacer a tus clientes

Lo que sucede después de la boda importa tanto como el propio reportaje, ya que la relación con los clientes continúa. Otra de las preguntas que Jo hace a sus parejas es: «¿Cuándo os gustaría ver las primeras fotos de vuestro gran día?». Algunas celebran bodas de varios días de duración y otras se van de luna de miel nada más terminar el evento. «Si pudieras entregarles las fotos en media hora, algunas parejas las querrían en media hora. No obstante, cada vez veo más parejas que prefieren esperar unos días. Solo quieren disfrutar de la boda, pasar el día siguiente con la familia, deshacer las maletas, poner lavadoras… y, unos días después, sentarse tranquilamente a ver las fotos».

«Por lo general, diría que el 70 % de mis clientes recibe un adelanto de las fotos en un plazo de 24 horas. Además, enseguida las comparten en Instagram y Facebook». Este tipo de recomendación es el canal de marketing más eficaz que hay. Ninguna promoción de pago llega a un público tan receptivo y dispuesto a interactuar con el material como los familiares y amigos de una pareja cuya boda acabas de fotografiar y que comparte entusiasmada tu trabajo.

«Después, cuando se cumple una semana de la boda, reciben un avance en vídeo. Escalono las entregas de forma deliberada. En el 90 % de los casos, entrego la edición final en un plazo de entre seis y ocho semanas».

«Podría terminarla antes, pero no quiero hacerlo así. Prefiero dedicarle el tiempo que merece. Me encargo personalmente de toda la edición y disfruto muchísimo del proceso. No se me ocurre nada peor que dejar la edición de mis reportajes de boda en manos de otra persona. Volver a ver lo que he creado me produce una enorme satisfacción».

A bride and her father share a smile as they approach the groom. Still from a video taken on a Canon EOS R5 by wedding photographer and videographer Jo Greenfield.

Este toque personal se extiende también al formato en el que Jo entrega las fotografías a sus clientes. «Todos reciben un enlace para una galería online de Pic-Time. Eso es algo que doy por sentado. Además, todas las parejas que me contratan para el día completo reciben siempre parte del material impreso. Siempre. Una de las cosas que más me incomodan es no saber realmente cómo se ven mis fotografías por la variedad de dispositivos en los que la gente las visualiza, con sus distintos ajustes, niveles de brillo de pantalla y demás. Para mí, una imagen debe verse en papel. Hay que sentirla, tocarla y contemplarla con la luz adecuada».

«Espero que más gente empiece a hacer lo mismo. Pertenezco a una generación en la que de pequeños teníamos amigos por correspondencia y recibíamos cartas, y aquello era algo muy especial. Creo que, por el camino, hemos perdido esa costumbre».

Sin embargo, Jo reconoce: «No imprimo yo misma las fotos. Es lo único que no hago. Si también me encargara de eso, tendría que subir los precios, y no quiero hacerlo. Creo que mis tarifas se ajustan al tipo de parejas con las que quiero trabajar».

Novio vestido de etiqueta, empapado, de pie en un lago, con la novia detrás de él en una barca de remos, riéndose juntos. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 por la fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield.

«Las parejas con las que trabajo suelen ser personas divertidas y extrovertidas, pero no les gusta que les hagan fotos ni ser el centro de atención. Por eso, mi forma de trabajar les encaja a la perfección». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 35mm F1.4L VCM, con una configuración de exposición de 1/400 s a f/1,6 e ISO 250. © Jo Greenfield Photography

Invitados haciendo sonar trompetas de cotillón durante una animada celebración de boda en una amplia escalera curva, con flores blancas adornando todo el pasamanos. Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 por la fotógrafa y videógrafa de bodas Jo Greenfield.

«Creo que la prueba de que he hecho un buen trabajo es volver a ver el vídeo y preguntarme: ¿Refleja lo que se vivió aquel día? Ese es mi criterio, y creo que por eso la mayoría de mis vídeos tienen un aspecto diferente». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 16mm F2.8 STM, con una configuración de exposición de 1/125 s a f/9 e ISO 4000. © Jo Greenfield Photography

Cómo una buena relación con los clientes genera más oportunidades de trabajo

A diferencia de Rebecca, que explicó cuánto trabajo requiere promocionar un negocio de fotografía de bodas en las redes sociales, Jo adopta un enfoque distinto.

«No quiero pasarme las 24 horas del día en Instagram», explica Jo, «así que decidí centrar mi estrategia de marketing en la experiencia del cliente. Si consigues que esa experiencia sea la mejor posible, las parejas se lo contarán a sus familiares y amigos, y eso te traerá nuevos encargos. Durante tres años, Instagram fue mi principal fuente de consultas, pero ahora ocupa el cuarto lugar. Las consultas vuelven a llegarme principalmente por el boca a boca, por recomendación de los lugares donde se celebran las bodas, a través de Google y, en último lugar, de Instagram. Creo que esta situación encaja mucho mejor con mi forma de trabajar».

Jo afirma que merece la pena mantener el contacto con los clientes. «Me gusta seguir en contacto con las parejas con las que he trabajado. Algunas todavía me escriben diez años después, especialmente las que celebraron una boda íntima sin damas de honor, porque al final acabo convirtiéndome un poco en su dama de honor extraoficial. Me encanta. Es un momento realmente especial».

«Muy pocas parejas desaparecen por completo». Si la experiencia fue positiva y las fotos y los vídeos que Jo les entregó consiguieron reflejar bien el momento, sus clientes la recordarán. Jo pone como ejemplo a una pareja cuya boda fotografió hace tres años. No son muy activos en redes sociales y apenas habían mantenido el contacto, pero un día le escribieron de improviso para preguntarle si haría una sesión de fotografías del bebé que estaban esperando.

Como demuestra la experiencia de Jo, establecer una relación personal con la pareja y, a través de ella, con sus familiares y amigos puede marcar la diferencia entre los profesionales que dependen de la publicidad de pago para conseguir nuevos clientes y aquellos a quienes su propio trabajo les permite atraer nuevos encargos y lograr que antiguos clientes vuelvan a contar con ellos.

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