EDUCACIÓN

Cómo crear un porfolio fotográfico: guía paso a paso

¿Digital o impreso? ¿Personal o comercial? A la hora de crear tu primer porfolio fotográfico profesional debes tener en cuenta muchos aspectos. El embajador de Canon Daniel Etter y la estudiante de fotografía Sarah Köster comparten aquí sus consejos.
Sarah Köster en un escritorio blanco con una mano en el portátil. En la otra lleva una impresión A4 de un retrato en blanco y negro.

La estudiante de fotografía Sarah Köster cree que es importante contextualizar las imágenes cuando se crea un portfolio. «Puedes explicar las diferentes habilidades y experiencias que representan las fotos, e indicar por ejemplo si la imagen viene de tu álbum personal o de una sesión editorial o comercial», comenta. © Sarah Köster

Como fotógrafo emergente, contar con un porfolio fantástico es fundamental. Podría marcar la diferencia entre conseguir ese importantísimo primer encargo profesional que haga despegar tu carrera o verte atrapado en un trabajo menos creativo, aún a la espera de meter la cabeza en este sector.

El embajador de Canon y fotoperiodista ganador del premio Pulitzer, Daniel Etter, mentor del programa de desarrollo para estudiantes de Canon (CSDP), y la estudiante de máster Sarah Köster, que participó en el programa de 2021, comparten sus consejos para crear un porfolio fotográfico en este artículo.

Paso 1: selecciona el trabajo que mejor te represente

Tanto si vas a enviar tu porfolio fotográfico por correo electrónico como si lo vas a mostrar directamente a un revisor, elige solo las imágenes que realmente te gusten, nada de relleno. «Es muy importante que muestres tu estilo único: por qué quieres que te conozcan y qué quieres seguir haciendo», aconseja Sarah.

El método de Sarah consiste en hacer una «preselección» y examinarla de nuevo en detalle para ir descartando. A menudo, pide una segunda opinión a sus compañeros de master, a los tutores y a los mentores del programa de desarrollo para estudiantes de Canon.

«Como fotógrafo, te dejas llevar mucho por las emociones a la hora de tomar decisiones. Eliges por nostalgia y no por cuál es la mejor fotografía», explica.

Dos personas inclinándose para ver la pantalla de una cámara Canon.

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Paso 2: asegúrate de reducir la edición

El sector de la imagen se ha ido especializando, así que no pienses que tienes que entrar en todos los temas. «El mercado ha cambiado en los últimos 20 años», explica Daniel. «Cuando empecé, había fotoperiodistas que hacían de todo. Eso ya no existe. Un editor fotográfico buscará al fotógrafo específico para un trabajo concreto».

Cuando revisa los porfolios, Daniel espera ver al detalle una o dos historias o proyectos importantes. Si hay más, sobran. «No abrumes a la gente con demasiadas imágenes. Mejor centrarse en pocas y entender bien lo que quieres transmitir», aconseja.

En un Proyecto grande, por ejemplo, seguramente tú tengas pensando añadir 15 imágenes. Daniel sugiere reducirlo más, a 12, incluso 7, y que el proyecto tenga un hilo, que puedas conseguir una visión distinta en función de la luz o de la paleta de colores.

«Debe haber suficientes fotos, pero tampoco muchas, para que la gente se quede con ganas de ver más», apunta Sarah.

Imagen de dos mujeres mayores de espaldas, vestidas con blusas blancas y negras similares.

Al editar su serie personal «Invisible Bond» («El vínculo invisible»), que retrata a hermanas de distintas edades, para incluirla en su porfolio, Sarah se aseguró de que hubiera continuidad entre la última imagen de un conjunto de retratos y la primera del siguiente. «Los colores eran importantes, pero también el juego de luces y sombras», explica. Aquí vemos a Rita (81 años) y Doris (77 años), dos hermanas de Witten, Alemania. Imagen tomada con una EOS 6D Mark II de Canon, con una configuración de exposición de 1/4000 s a f/2,8 e ISO 100. © Sarah Köster

Retrato en primer plano de dos hermanas pequeñas, con las mejillas juntas. Una tiene los ojos marrones y la otra, azules.

En un primer momento, Sarah había ordenado «Invisible Bond» («El vínculo invisible») por edades, pero después de que su tutor revisara el portfolio de imágenes en detalle, optó por mostrarlas en una narración sin cronología, que resultaba más abierta. En esta foto aparecen Lina (19 años) y Josi (10 años), dos hermanas de Münster, Alemania. Imagen tomada con una EOS 6D Mark II de Canon, con una configuración de exposición de 1/250 s a f/1,8 e ISO 100. © Sarah Köster

Paso 3: desarrolla una narrativa convincente

«Como en cualquier historia, tiene que haber un inicio, un nudo y un desenlace», afirma Daniel, que pone como ejemplo un proyecto sobre unos bomberos que se enfrentan a un incendio forestal en Portugal: «Tienes que transmitir dónde ocurre, ver a los bomberos, el incendio que están combatiendo, los efectos en el paisaje, los bomberos descansando tras una jornada de 16 horas». Y recalca que hay que evitar repetirse. «Tiene que haber cambios de ritmo en la secuencia: no puedes tener solo paisajes, también debes enseñar otros puntos de vista de la historia de cerca».

Como recopila imágenes de distintas sesiones o series, Sarah organiza su perfil en función de conexiones visuales, como el color. Pero coincide con Daniel en lo de la repetición: «Es importante que no se parezcan demasiado», comenta. «Si tengo dos retratos de la misma persona, elegiré un primer plano y otro en el que se vea más el entorno. Y necesitas que todo fluya». Al final nos comenta ejemplos de cómo se ha utilizado su trabajo en la portada del álbum de un artista.

Paso 4: proporciona algo de contexto

«Debes ser capaz de resumir tu proyecto en tres frases», afirma Daniel. Después, y sobre todo si envías tu porfolio por correo electrónico, piensa bien qué texto u otros detalles necesitas para que el destinatario (un editor, una editorial, un galerista o quien te vaya a patrocinar) tenga toda la información que necesita para entender tu trabajo.

«Por ejemplo, en el caso de los retratos, siempre incluyo quién es la persona, su profesión y la ubicación», comenta Sarah. «Y si es un proyecto personal, también empiezo con el título, el año y una pequeña introducción».

Cuando Sarah compartió su serie «Invisible Bond» («El vínculo invisible») durante el CSDP, omitió la frase introductoria y habló de los hermanos antes de explicar su concepto general.

La página de inicio del sitio web de la fotógrafa Sarah Köster, con un montaje de retratos y las opciones del menú.

Hoy en día, muchos fotógrafos muestran sus porfolios en una pantalla: en un PDF, en una página web como la de Sarah que podemos ver aquí, o incluso simplemente en una galería de imágenes JPEG. «Independientemente de la opción que elijas», comenta el fotoperiodista Daniel Etter, «que sea "limpia". No incluyas demasiado texto y mantén la consistencia del recorte». © Sarah Köster

Paso 5: da el salto a lo digital y envía el porfolio por correo electrónico

Al igual que muchos estudiantes, con la pandemia de la COVID-19 Sarah no tuvo la oportunidad de presentar su porfolio en persona, y de ahí que tenga porfolios en PDF que puede presentar a distancia o enviar a posibles clientes. «No creo que necesites un porfolio impreso; puedes mostrar tus imágenes en una tablet o en un portátil», comenta. «Pero me encantaría tener uno algún día: siempre es más bonito ver tus fotos impresas. Les da más valor».

El diseño de los PDF de Sarah es limpio y sencillo. Utiliza el mismo tipo de letra que en su sitio web para garantizar la coherencia de su marca e incluye un collage de diferentes imágenes al final, junto con sus datos de contacto y la URL de su sitio web. «Debe tener una resolución mínima de 72 ppp, aunque a mí me gusta que sea mayor. Pero intento que el tamaño del archivo no llegue a 10 MB para poder enviarlo como archivo adjunto», explica.

Sarah tiene varias versiones de su porfolio digital: una completa, que consta de dos proyectos y una serie de retratos, por encargo y personales, y otra más corta que solo contiene imágenes sueltas. También crea porfolios para proyectos específicos cuando le hace falta. Los PDF suponen una mayor adaptabilidad y control, y su sitio web es el lugar al que se puede acudir para obtener más información.

Una selección de impresiones de fotos dispuestas sobre una mesa.

«Que no te estrese el revisar un portfolio. Al contrario, tienes que verlo como una oportunidad», aconseja Daniel. «Al final, lo importante son las imágenes. Si has hecho bien el trabajo, no tienes por qué preocuparte».

Paso 6: recuerda, no hay nada mejor que la impresión para el mundo «real».

Puede suponer una inversión importante al empezar, pero merece la pena tener un porfolio impreso si quieres mostrar tu trabajo e impactar. Con la intuitiva PIXMA PRO-200 de Canon podrás imprimir en alta calidad imágenes en color y en blanco y negro, y con la imagePROGRAF PRO-1000 de Canon disfrutarás de las ventajas de una impresora de sobremesa A2 con un avanzado sistema de 12 tintas para unos resultados excepcionales.

Por lo general, Daniel prefiere ver los porfolios impresos en forma de caja de impresiones A4. «Es más flexible», comenta. «Me gusta poder mover las fotos para mostrar a la gente cómo se pueden contar historias de una manera diferente».

A los fotógrafos que ya han avanzado en su carrera y se plantean publicar un proyecto, les puede resultar útil un formato de maqueta, pero hay que asegurarse de que sea «sencillo, con las menores distracciones posibles», comenta Daniel. «No somos diseñadores gráficos: deja que las fotos hagan su magia».

Cuando llega el momento de crear su porfolio impreso, Sarah sabe qué papel va a utilizar: «El Hahnemühle. No me gusta nada el papel brillante y este tiene un tacto muy agradable». A esto añade algunas impresiones pequeñas para el revisor, un toque personal y memorable.

Una estudiante de fotografía con un abrigo amarillo revisa una imagen A3 impresa con una impresora imagePROGRAF PRO-300 de Canon que se encuentra en la mesa de al lado.

Dale un toque profesional a tu porfolio impreso

Incluso con un presupuesto de estudiante, puedes destacar del resto con un porfolio impreso que haga justicia a tus habilidades fotográficas.

Paso 7: realiza un seguimiento cuando llegue el momento

Un porfolio es una herramienta de marketing que puede ayudarte a crear tu red de contactos. Por utilizar el ejemplo de Daniel, puede que este editor no esté buscando una historia sobre bomberos en Portugal en este momento, pero eso no supone que no vayan a contar contigo nunca.

«Intenta conocer a la persona, lo que necesita, lo que quiere y lo que puedes ofrecerle», sugiere Daniel. «Y cuando lo tengas todo listo, ponte en contacto con ellos. No te dirijas a ellos directamente sin avisar, espera a tener algo que ofrecer».

Escrito por Rachel Segal Hamilton


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