ARTÍCULO

Cómo George Steinmetz, «el fotógrafo volador» cuenta historias desde el aire

Los campos de arroz en terrazas de Yuanyang, en la provincia de Yunnan, son los más grandes China. El fotógrafo George Steinmetz los capturó desde el aire, con sus piscinas de agua reflejando la salida del sol, lo que las asemejan a «espejos rotos», afirmaba. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon, utilizando una configuración de exposición de 1/100 s a f/5.6 y un valor ISO 100. © George Steinmetz

George Steinmetz, alias «el fotógrafo aéreo», es famoso por la fotografía aérea de baja altitud, su marca personal. Sus imágenes desde los cielos transmiten sin esfuerzo la escala de cada historia y atrapan a quien las mira a medida que se van descubriendo nuevas capas de detalles cuanto más se observan.

Para hacer estas tomas aéreas, George utiliza una herramienta a la que ha apodado su «silla de jardín voladora». Explicaba que se trata de «la aeronave autopropulsada más ligera del planeta: un parapente motorizado». A grandes rasgos, consiste en un asiento, un parapente, un depósito de gasolina, un propulsor y él mismo. En sus Estados Unidos natales no requiere licencia de vuelo. Además, le otorga una perspectiva diferente de los lugares que atesora.

La intimidad de la fotografía aérea

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George se estrenó en el mundo del parapente motorizado en 1997 por pura necesidad, cuando un piloto de vuelo salvaje que había contratado le dejó tirado durante un encargo en Níger. Desde entonces, prefiere el parapente al avión para la fotografía. No tiene inconvenientes (pistas de aterrizaje, permisos, otros pilotos...), y sus tomas aéreas son más íntimas. «Me encanta ver las cosas desde arriba», declaraba. «Creo que es una perspectiva a la que la mayoría de la gente no está acostumbrada. Desde arriba aprecias la envergadura de las cosas. Me gusta fotografiar desde no mucha altura, menos de 100 metros, para ver la escala. Me permite ver el mundo desde las alturas, pero también tridimensionalmente».

Desde su parapente, las dos cosas que busca en una cámara son la fidelidad y la fiabilidad. A menudo trabaja a última hora del día, o se ve obligado a recurrir a valores ISO muy altos debido a «condiciones desfavorables». Considera que su cámara actual, la EOS 5DS R de Canon, le permite hacer cosas impensables hasta no hace tanto.

«Me encanta el sensor de alta resolución. Me permite usar una cámara de 35 mm para cosas que solían exigir un formato medio o más trabajo. Con él tengo la flexibilidad de una réflex con objetivos zoom y gran abertura en un dispositivo compacto».

Su objetivo favorito es el EF 24-70mm f/4L IS USM de Canon. «Creo que hago tres cuartos de mis fotos con ese objetivo», cuenta. «También tengo teleobjetivos, super gran angulares y demás, pero he descubierto que puedo hacer casi de todo con ese».

Two pyramids in Giza, Egypt, are seen from directly above, with roads and smaller sandstone structures dwarfed by the great pyramids’ stature.
Las pirámides de Guiza, en Egipto, desde el parapente motorizado de George. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/4L IS USM de Canon con una configuración de exposición de 1/400 s a f/4.0 e ISO 100. © George Steinmetz

No hace mucho, George empezó a usar un dron. Le gusta la precisión que ofrece, pero en lo que a altitud se refiere, no tiene más de 2 km de autonomía. El parapente vuela a 50 km/h y puede recorrer 16 km desde el punto de salida y aterrizar en el mismo sitio. «El parapente ofrece una experiencia diferente», continuaba George. «Es más difícil de controlar, pero su mayor alcance me otorga la capacidad de descubrir cosas».

Por desgracia, el parapente tiene sus riesgos. En China, allá por 2007, George se estrelló contra un árbol y despertó en el suelo. Una rama le había atravesado la mejilla. «Pero la capacidad de descubrimiento es maravillosa», relataba. El parapente es capaz de llevarle a 1800 m de altitud, pero su rango de mayor eficacia está entre los 30 y los 150 m.

George ha hecho alarde de sus habilidades como fotógrafo aéreo en sus cuatro libros: African Air recopila una década de fotos en África; Empty Quarter se centra en los paisajes, la naturaleza y los pueblos árabes; Desert Air cubre áreas desérticas extremas que no han visto más de 10 cm de lluvia en un año; y New York Air captura los cinco distritos de Nueva York a lo largo de cuatro estaciones desde un helicóptero.

A fishery for aquaculture. Poles which separate each area stick out of the huge expanse of water, boats are sailing between them.
Dado su reducido porcentaje de tierra cultivable, China centra sus esfuerzos al máximo en el mar. Las explotaciones pesqueras salvajes de la provincia de Fujian están casi agotadas, por lo que ahora se usan para criar peces, algas y marisco; aquí las embarcaciones pequeñas salen al alba a cosechar algas. Imagen tomada con una EOS 5D Mark III y un objetivo EF 70-200mm f/2.8L IS II USM de Canon, con una configuración de exposición de 1/800 s a f/6.3 e ISO 800. © George Steinmetz

Alimentar a China

Magnus Wennman’s tilt-shift lens portraits

Los retratos con objetivo con inclinación / desplazamiento de Magnus Wennman

Cómo el fotoperiodista y embajador de Canon sueco consiguió tomar los emotivos retratos de niños desplazados con un objetivo TS-E 45mm f/2.8 de Canon.

George aplicó recientemente sus técnicas de fotografía aérea, así como algo de trabajo sobre el terreno, para capturar una historia para National Geographic titulada «Alimentar a China». China es el país más poblado del mundo, pero el 87 % de sus tierras no son aptas para la agricultura. A esto se une que los gustos de los chinos están cambiando, y cada vez hay más demanda de carne, lácteos y alimentos procesados cuya producción exige más recursos agrícolas. Partiendo de esa premisa, la historia nos plantea una duda: ¿cómo puede alimentarse un país con un quinto de la población de la Tierra usando menos de una décima parte de su terreno cultivable?

En Rongcheng, China, George fotografió a los trabajadores mientras erigían enormes rascacielos, verdes y colganderos, de algas secadas al aire en unos altos escurridores que, en comparación, los hacían parecer diminutos sobre el terreno. Durante un festival en el condado de Xuyi que congregó a más de 10.000 personas ávidas de cangrejo, capturó una fotografía aérea en la que los asistentes sentados en torno a las mesas se asemejan a moléculas bajo el microscopio. En el interior de una granja automatizada en las inmediaciones de Beijing, documentó las 3 millones de gallinas que producen 2,4 millones de huevos al día, así como los autómatas que detectan aves muertas.

George se pasó cuatro meses viajando por más de una docena de provincias chinas. Fue siguiendo las estaciones para capturar «escenas extraordinarias» de la gente produciendo y consumiendo comida. Enseguida se percató de que la historia residía en la escala. Y no se trata de un problema exclusivo de China.

«Intentaba buscar zonas en las que se produjera o consumiera un único producto a una escala enorme. Quería encontrar la fábrica de bolas de masa, el matadero de cerdos o la granja lechera más grandes. Cuando ves las cosas a esa escala, se vuelven interesantes».

A production line at a factory where hundreds of dumplings are being packed by workers wearing white protective clothing.
Esta fábrica de bolas de masa congeladas de Zhengzhou combina el trabajo mecánico y el manual, de forma que cada trabajador produce entre 800 y 900 bandejas de 27 bolas al día. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/4L IS USM de Canon con una configuración de exposición de 1/60 s a f/4.0 e ISO 1600. © George Steinmetz
Noodles are strung up to dry at a factory. Long, yellow noodles dangle from the ceiling, taller than a worker in blue overalls who inspects them.
El interior de una sala de secado de una fábrica de fideos que produce 200.000 toneladas de fideos de trigo deshidratados al año. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/4L IS USM de Canon con una configuración de exposición de 1/60 s a f/4.0 e ISO 1600. © George Steinmetz

La foto favorita de George

Una de las fotos favoritas de George, extraída de su historia para National Geographic sobre los alimentos en China, es una toma aérea de unas terrazas de arroz en la provincia de Yunnan. Estas son las terrazas más amplias del mundo, con más de 1000 metros de terreno vertical. La foto se utilizó como imagen de portada del artículo. George visitó la región en la época de siembra, cuando las terrazas están verdes y exuberantes, totalmente inundadas. «Las terrazas reflejan la salida del sol, y es precioso», comentaba George. «Parecen espejos rotos».

Gran parte de la historia se centra en cómo están cambiando los gustos del país en cuanto a alimentación y cómo los jóvenes están dejando las granjas para migrar a las ciudades en busca de una forma de vida más moderna. George asegura que el problema de China refleja los de Occidente.

«Lo que más me impresionó es el reto al que se enfrenta China para modernizar un sistema que afecta a tanta gente, así como el impacto que supondría para el resto del planeta que los chinos empezaran a consumir tantos productos cárnicos y lácteos como hacemos en Europa o Estados Unidos. No sé cómo lo vamos a hacer con los recursos que tenemos en la Tierra. Quizá deberíamos plantearnos comer menos carne y lácteos para que el planeta pueda conservar algo de la tierra virgen que le queda».

Seaweed is hanging from huge drying racks. They look like skyscrapers due to their vast size in comparison to the tiny workers pictured at the bottom of the frame.
En lo que parece el set de una película futurista, vemos unos enromes escurridores giratorios para secar algas al aire. Los vendedores le contaron a George que las algas secadas de esta forma se venden a mejor precio. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo de inclinación/desplazamiento TS-E 24mm f/3.5L II de Canon con una configuración de exposición de 0,5 s a f/4.5 e ISO 400. © George Steinmetz

George cree en el cambio. «Si somos capaces de encontrar la manera de satisfacer la demanda sin aumentar el impacto humano sobre el planeta, las implicaciones medioambientales son considerables. No obstante, debemos mentalizarnos de que, por ejemplo, nuestros océanos son un recurso limitado y no podemos agotarlos con la pesca. Tampoco podemos talar hasta el último árbol del Amazonas para plantar más maíz. Tenemos que empezar a rectificar ciertos comportamientos y reducir la intensidad de nuestro consumo. Creo que la mayoría de la gente no es consciente del problema medioambiental que implica la producción de alimentos».

El despegue de una carrera

George, nacido en 1957 en Beverly Hills, California, estudió Geofísica en la Universidad de Stanford, pero su «inquietud» le llevó a dejarlo y pasar los dos años siguientes haciendo autoestop por África. Asegura que fue «un auténtico safari de estar por casa» al que apenas llevó equipaje: un kit contra mordeduras de serpiente, una hornilla y una cámara de 35 mm. «Me encantó hacer fotos», dice, «y pensé: "¿Y si pudiera vivir de esto?"».

Volvió a Stanford para terminar sus estudios y, tras unas breves prácticas en una empresa petrolífera, encontró trabajo en un estudio fotográfico, del que le echaron, para luego colaborar con un fotoperiodista... y volver a ser despedido. No obstante, mantuvo el contacto con este último, que le pasaba algún que otro trabajo. En 1989, George recibió su primer encargo de National Geographic.

«Mi primera historia para National Geographic trataba la exploración de petróleo, ya que estudié Geofísica en la universidad y conocía el sector», declaraba. «Esto me permitía hacer fotos que contaran una historia que no mucha gente conocía. Mis habilidades eran aceptables, pero conocía muy bien el tema. Esa es la clave. Creo que el conocimiento es mucho más importante que la habilidad fotográfica. Lo que interesa es contar una historia. Es necesario investigar y conocer bien el tema».

The recognisable skyline of Manhattan at night is seen from a less familiar angle, as we look down on the skyscrapers from above.
«Al atardecer, Manhattan parece un enorme organismo vivo con haces de energía pulsantes que recorren sus calles y trepan por sus cien mil edificios», cuenta George. Imagen tomada con una EOS 5D Mark III y un objetivo EF 24-70mm f/4L IS USM de Canon, con una configuración de exposición de 1/30 s a f/4.0 e ISO 6400. © George Steinmetz

George ha aportado imágenes y fotorreportajes al New York Times y las revistas Smithsonian y GEO, y se ha convertido en colaborador habitual de National Geographic, que le otorgó el premio Adventurer of the Year en 2008. Ha fotografiado el Desierto Salado de Irán y los paisajes de dunas de Brasil, ha visitado Libia y la Antártida, ha retratado robots en Japón e inmortalizado a los pueblos arborícolas de la Nueva Guinea indonesia.

Durante gran parte de su carrera, como él mismo dice, George ha sido algo así como un «generalista». Sin embargo, su siguiente proyecto le lleva de nuevo a explorar la sostenibilidad alimenticia; esta vez con el foco sobre el sector pesquero global. Asegura que los medios, y la gente en general, están más interesados en las fotos bonitas de comida que en saber de dónde provienen los ingredientes, pero intuye que se acerca un cambio. Quiere ayudar a divulgar la realidad agrícola tras los alimentos que vemos en nuestros muros de Instagram.

Esto es lo que mejor se le da a la fotografía de George Steinmetz. Es lo que pretende, ya sea en tierra o desde el aire, ya esté fotografiando robots o terrazas de arroz. «Lo que más me gusta hacer», asegura, «es fotografiar cosas que nadie había visto nunca. O, si las han visto, mostrárselas de otra forma».

Escrito por David Clark and Gary Evans


El equipo de George Steinmetz

El equipo clave que utilizan los profesionales para capturar sus imágenes

George Steinmetz's kitbag

Cámara

Canon EOS 5DS R

Diseñada para lograr la calidad de imagen réflex digital definitiva, con una resolución de 50,6 megapíxeles y un filtro de cancelación de paso bajo que maximiza la nitidez del sensor de la cámara. «Me encanta el sensor de alta resolución. Me permite usar una cámara de 35 mm para cosas que solían exigir un formato medio o más trabajo.

Objetivos

Canon EF 24-70 mm f/4L IS USM

Un versátil objetivo de la serie L con modo macro para un aumento de hasta 0,7x. El AF ultrasónico proporciona un enfoque rápido y casi silencioso. En palabras de George: «Creo que hago tres cuartos de mis fotos con ese objetivo. [...] He descubierto que puedo hacer casi de todo con ese».

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