ARTÍCULO

La prueba definitiva para tu equipo: grabación de una expedición de supervivencia en la selva con una EOS C300 Mark II de Canon

Laura Bingham stands chest-deep in a river, wielding a machete.
El cineasta Peiman Zekavat utilizó una EOS C300 Mark II de Canon para grabar el documental de la expedición por el río Esequibo (Guyana) de la aventurera británica Laura Bingham con sus compañeras exploradoras Ness Knight y Pip Stewart y la tribu indígena waiwai. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV de Canon y un objetivo EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon, con una configuración de 400 mm y exposición de 1/500 s a f/5,6 e ISO 1000. © Peiman Zekavat

Calor y humedad sofocantes. Escorpiones, serpientes venenosas y caimanes de tres metros. Hambre y cansancio extremo. El cineasta Peiman Zekavat tuvo que hacer frente a todo esto cuando formó parte y documentó una difícil expedición a través de la selva hasta el nacimiento del río Esequibo. Las dificultades técnicas también eran grandes: dado que solo podían disponer del equipo que pudieran llevar consigo y que no podían sustituir ni reparar nada, el equipo técnico que grababa la aventura tuvo que confiar en su equipo para trabajar en las agobiantes condiciones de la selva tropical. Peiman, con su estudiada decisión de llevar la resistente y ligera EOS C300 Mark II de Canon, la EOS 5D Mark IV de Canon y los objetivos de la serie L, acertó de lleno.

Las aventureras Laura Bingham, Ness Knight y Pip Stewart, un grupo de indígenas de la tribu waiwai y Peiman emprendieron el descenso del Esequibo, el tercer río más grande de Sudamérica. El grupo viajó río arriba en canoa hasta que, después de 12 días navegando por el río y su afluente, el Sipu, el cauce se estrechó tanto que no se podía seguir avanzando.

Dejaron atrás todo el equipo que no necesitaban para ir con el menor peso posible y se adentraron en la densa selva tropical a pie. Cuando finalmente llegaron al nacimiento del río, se dieron la vuelta y remaron río abajo, hasta el punto en el que este se encuentra con el océano Atlántico. De esta manera, se convirtieron en los primeros en llegar al nacimiento del río y en descender hasta su desembocadura. Fue un viaje de más de 1000 km y duró 10 semanas.

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Cuando la expedición partió, los niveles de agua eran más altos de lo normal para esa época del año. Esto les permitía ir más lejos río arriba con las canoas, pero les impedía pasar por debajo de ramas bajas y de árboles caídos, por lo que se tenían que abrir paso con machetes y motosierras. Cuando se vieron obligados a seguir a pie, tuvieron que abrirse camino con las manos en el denso bosque virgen.

«Avanzar unos pocos kilómetros, algo que debería haber llevado unos días, llevó varias semanas», afirma Peiman. Al poco tiempo se quedaron sin comida y tuvieron que depender de lo que encontraran para comer, mientras evitaban ser devorados por insectos, pirañas, caimanes, serpientes venenosas e incluso jaguares. «El reto físico resultó ser mucho mayor de lo que esperábamos», añade Peiman. «Fue una prueba de resistencia al calor tropical y a la humedad, y sumergirse constantemente en el agua podía provocar muchas enfermedades, además de cierta incomodidad».

Esto hizo que el rodaje fuese aún más difícil, continúa diciendo. «Me resultaba muy difícil concentrarme: el cansancio físico me estaba afectando a nivel mental. Todo se redujo a la práctica y al instinto a la hora de encuadrar y hacer fotografías creativas. Al final del día estaba tan cansado que casi no tenía fuerzas para encuadrar bien. Simplemente sujetaba la cámara frente a la cara. Todas nuestras cámaras eran de Canon, por lo que los menús son más o menos iguales, una prestación que me facilitó la tarea cuando no tenía fuerzas para concentrarme».

Filmmaker Peiman Zekavat in the jungle holding a Canon camera.
Peiman explica cómo las condiciones extremas de la selva repercutieron en su estado físico: le hicieron perder peso y le afectaron a la concentración. © Jon Williams
A bright green tree frog.
Las similitudes de funcionamiento de la EOS C300 Mark II de Canon y la EOS 5D Mark IV de Canon ayudaron a Peiman a grabar el entorno tropical, incluso cuando no podía concentrarse. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV de Canon y un objetivo EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon, con una configuración de 400 mm y exposición de 1/500 s a f/5,6 e ISO 10000. © Peiman Zekavat

La elección del equipo

Peiman, un galardonado cineasta y fotógrafo residente en Londres, ha rodado en 15 países de Europa, América del Norte y del Sur, Rusia, India y África, así como en zonas de conflicto y en la selva amazónica. Sabía que la facilidad de uso, el peso y la fiabilidad del equipo iban a ser mucho más importantes en condiciones extremas que en un rodaje normal.

«Elegí la EOS C300 Mark II de Canon como cámara principal, además de una EOS 5D Mark IV de Canon y dos compactas PowerShot G7 X Mark II de Canon para que las utilizaran Laura, Ness y Pip», nos cuenta. «Sabía que necesitaba una cámara de transmisión adecuada como cámara principal, debido a su mayor velocidad de bits y capacidad para grabar en Canon Log para conseguir el máximo rango dinámico».

Brent Stirton films Namibian tribespeople with a Canon EOS C200.

Un rodaje en Namibia con la EOS C200

Imágenes detrás de las cámaras en un documental en el que la EOS C200 de Canon demuestra que es más que una opción para filmar en las duras condiciones de Namibia.

En la difícil segunda fase del viaje, la EOS 5D Mark IV de Canon, que es más compacta, tuvo su momento de gloria. «Para la parte del trayecto que tuvimos que hacer andando, utilicé la EOS 5D Mark IV, que es muy ligera. Gracias a la opción C-Log, fue más fácil combinar el metraje con el de la EOS C300 Mark II de Canon. Y esta cámara, además, es capaz de grabar y hacer fotografías de gran calidad».

«La EOS 5D Mark IV de Canon graba a 8 bits y 4:2:0, mientras que la EOS C300 Mark II de Canon graba en 2K a 12 bits y 4:4:4. Teniendo esto en cuenta, sabía que la gradación del color iba a ser difícil. En la fase de posproducción se podía ver que los 12 bits de la EOS C300 Mark II eran increíbles en las zonas luminosas. La EOS 5D Mark IV ofrecía menos detalles en esas zonas, por lo que creamos el aspecto basándonos en el de la EOS 5D Mark IV y, conforme con esto, aplicamos gradación a los metrajes de la PowerShot G7 X Mark II y de la EOS C300 Mark II.

«No grabamos en 4K por cuestiones prácticas. Sabíamos que la película final no se iba a retransmitir en 4K y hubiéramos necesitado más discos duros y cambiar mucho de tarjetas».

Peiman Zekavat's filming equipment beside a river.
El grupo llevaba mucho equipo en las canoas, pero tuvieron que dejarlo atrás cuando se vieron obligados a seguir a pie. © Peiman Zekavat
Peiman Zekavat walks outside carrying a Canon EOS C300 Mark II
«Elegí la EOS C300 Mark II de Canon como cámara principal», comenta Peiman. «Sabía que necesitaba una cámara de transmisión adecuada como cámara principal, debido a su mayor velocidad de bits y capacidad para grabar en Canon Log para conseguir el máximo rango dinámico». © Jon Williams

Un rodaje en la selva

Llevar poco peso y proteger el equipo eran los requisitos clave. El equipo dejó el pesado trípode de vídeo el primer día y cogió uno más ligero, aunque Peiman admite que tampoco llegaron a utilizarlo. No había espacio para llevar accesorios, por lo que no llevaron monitores externos, soportes, cardanes, filtros ni parasoles. Incluso se llegó a desmontar la EOS C300 Mark II de Canon: Peiman le quitó el asa superior y también el soporte para micrófono XLR. En su lugar, se utilizó un pequeño y ligero micrófono de vídeo que también funcionaba con la EOS 5D Mark IV de Canon.

En cuanto a los objetivos, Peiman eligió sus objetivos profesionales favoritos de la serie L de Canon por su hermeticidad, enfoque automático rápido y enorme rango, imprescindible para fotografiar la naturaleza a cierta distancia. La mayoría también tiene estabilización de la imagen, algo fundamental cuando no se utiliza un trípode ni un soporte.

The top of a caiman's head concealed in a river bank.
Peiman utilizó una variedad de rápidos y resistentes objetivos de la serie L de Canon en la selva, y le sacó el máximo partido al largo alcance del EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon para fotografiar a este caimán camuflado. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV de Canon y un objetivo EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon, con una configuración de 400 mm y exposición de 1/400 s a f/5,6 e ISO 12800. © Peiman Zekavat

«Utilicé varios objetivos de la serie L de Canon, incluidos el EF 16-35mm f/2.8L III USM de Canon, el EF 50mm f/1.2L USM de Canon, el EF 70-200mm f/2.8L IS II USM de Canon, el EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon y, sobre todo, el EF 24-105mm f/4L IS II USM de Canon, que se convirtió en mi favorito ya que tenía la abertura suficiente para las entrevistas y el zoom era perfecto. Utilicé este objetivo para el 90 % del metraje de la selva», afirma.

Peiman lleva utilizando el objetivo EF 24-105mm f/4L IS II USM de Canon y su predecesor desde 2008 y sabía que era lo suficientemente resistente para este trabajo único. «Se me ha caído varias veces y todavía funciona. En zonas de conflicto y entornos hostiles con calor y humedad, los objetivos de cine son demasiado grandes. Lo principal es poder grabar; después viene la calidad», continúa diciendo.

«Si te pierdes la escena, da igual lo bonita que pudiera haber sido. Fue un viaje extenuante y casi no tuve tiempo para concentrarme en ser creativo. Sin embargo, con los objetivos EF, pude responder rápidamente con el enfoque manual. Siempre tengo la mano izquierda en el anillo de enfoque, por lo que es un proceso rápido y, además, le da más estabilidad a la cámara».

Laura Bingham stands in a canoe on a river bank.
Durante el viaje, las mujeres experimentaron altibajos emocionales que se reflejan en la película final. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV de Canon y un objetivo EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon, con una configuración de 400 mm y exposición de 1/500 s a f/5,6 e ISO 640. © Peiman Zekavat
A small green snake.
Peiman pudo hacer fotos y grabar vídeos durante la aventura con la EOS 5D Mark IV de Canon. Imagen tomada con un objetivo EF 100-400mm f/4.5-5.6L IS II USM de Canon, con una configuración de 400 mm y exposición de 1/200 s a f/5,6 e ISO 25600. © Peiman Zekavat

Cómo se las arreglaron

Para que las cámaras no dejaran de funcionar, el equipo tenía un pequeño generador que utilizaban cada pocos días para cargar hasta seis baterías para cada cámara. Para que el equipo no se mojara, las cámaras se guardaban en bolsas impermeables, aunque la humedad causó estragos, y el equipo descubrió que una forma perfecta de secarlas era meterlas en las bolsas de arroz que les habían dado los waiwai para comer.

Lo único que llevaban aparte de esto, era un portátil para descargar las imágenes de las tarjetas de memoria de las cámaras. Durante la parte del trayecto a pie, ocurrió una desgracia: el portátil dejó de funcionar. «A partir de ahí, solo pude grabar en las tarjetas que quedaban (tarjetas SD, mini-SD y micro-SD); por suerte, la EOS 5D Mark IV de Canon era compatible con ellas», nos cuenta Peiman. La menor velocidad de bits de la EOS 5D Mark IV de Canon y, por consiguiente, el menor tamaño de los archivos, en comparación con los de la EOS C300 Mark II de Canon, permitieron que se grabara muchísimo metraje en esas tarjetas.

«Al principio del viaje, grababa lo que quería, pero al tener el espacio limitado durante dos semanas, tenía que ser más selectivo a la hora de grabar», observa.

Laura Bingham, Ness Knight, Pip Stewart and six male Wai Wai tribespeople pose for a group shot.
Laura Bingham, Ness Knight y Pip Stewart (de izquierda a derecha, junto a los miembros de la tribu waiwai que emprendieron la expedición con ellas) grabaron algunos fragmentos íntimos de ellas mismas con las cámaras PowerShot G7 X Mark II de Canon. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV de Canon y un objetivo EF 24-105mm f/4L IS II USM de Canon, con una configuración de 24 mm y exposición de 1/250 s a f/4,0 e ISO 6400. © Peiman Zekavat
A Canon EOS C300 Mark II sits between Peiman Zekavat's legs in a canoe going down a river.
Peiman sometió a condiciones extremas a la EOS C300 Mark II de Canon durante el viaje. Imagen tomada con una EOS 5D Mark IV de Canon y un objetivo EF 24-105mm f/4L IS II USM de Canon, con una configuración de 24 mm y exposición de 1/500 s a f/4,0 e ISO 250. © Peiman Zekavat

A pesar de que el metraje principal provenía de las dos cámaras con un sensor más grande, las cámaras PowerShot G7 X Mark II de Canon también ofrecieron algunas de las fotos y audio más emotivos. «Laura, Ness y Pip grabaron sus propias entrevistas en forma de diarios al final de cada día. Las grabaciones eran increíbles, sobre todo el audio, ya que la cámara grabó con una buena calidad de sonido».

«Si las hubiera entrevistado yo, no hubiera sido tan íntimo. Si alguna tenía un mal día, cogía la cámara, se daba un paseo y volvía con una grabación muy emotiva. No habríamos podido captar esto sin las PowerShot G7 X Mark II de Canon».

A pesar de utilizar tres tipos de cámara, y haberlas sometido a una prueba tan dura, Peiman pudo combinar las grabaciones y crear el impresionante documental resultante. Puede que no haya miles de fotos hechas con un dron ni unos movimientos de grúa bonitos, pero la emoción y la dureza del viaje, así como la increíble historia, te atrapan.

Escrito por Adam Duckworth


El equipo de Peiman Zekavat

El equipo clave que utilizan los profesionales para grabar sus aventuras

A Canon EOS C300 Mark II on a piece of wood beside the Essequibo River.

Cámaras

Canon EOS C300 Mark II

Una herramienta de producción extremadamente creativa que captura vídeos en 4K/Full HD con un rango dinámico de hasta 15 pasos. «Sabía que necesitaba una cámara de transmisión adecuada como cámara principal, debido a su mayor velocidad de bits y capacidad para grabar en Canon Log para conseguir el máximo rango dinámico», explica Peiman.

Canon EOS 5D Mark IV

Independientemente de lo que vayas a capturar, tendrás la garantía de una gran calidad de imagen y un excelente rendimiento profesional. «Para la parte del trayecto que tuvimos que hacer a pie, utilicé la EOS 5D Mark IV de Canon, que pesa muy poco... y es capaz de grabar y hacer fotografías de gran calidad», afirma Peiman.

Canon PowerShot G7 X Mark II

Con un sensor de tipo 1,0, un objetivo luminoso f/1,8-2,8 de Canon y un procesador DIGIC 7, esta cámara compacta de bolsillo cuenta con un gran sensor y ofrece una creatividad similar a la de las cámaras réflex digitales, tanto en fotografías como en vídeos Full HD.

Objetivos

Canon EF 24-105mm f/4L IS II USM

Elegido por aquellos que prefieren llevar un solo objetivo, ofrece una increíble calidad de imagen con estabilización avanzada de la imagen. «Este se convirtió en mi favorito, ya que tenía una abertura suficiente para las entrevistas y el zoom era perfecto. Utilicé este objetivo para el 90 % del metraje de la selva», afirma Peiman.

Canon EF 50mm f/1.2L USM

Objetivo USM profesional de la serie L con abertura f/1,2 para condiciones de poca iluminación y control de la profundidad de campo extrema.

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