El arte de contar historias a través de la fotografía de fauna salvaje

¿Cómo se transforman en historias los momentos en la naturaleza? Bruno D’Amicis comparte lo que ha aprendido durante más de 30 años en el campo de la fotografía de fauna salvaje y nos enseña cómo convertir fotografías técnicamente perfectas en magistrales relatos visuales.
Fotografía de fauna salvaje de un lobo en una playa de arena, tomada por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS 7D Mark II.

Lobo salvaje acercándose a la orilla de una playa de arena del Mediterráneo una tarde de otoño. Esta emblemática imagen reúne dos mundos aparentemente incompatibles: la presencia de un símbolo de la vida salvaje en uno de los entornos más explotados del planeta. Fotografía tomada en la Toscana (Italia) con una cámara Canon EOS 7D Mark II (a la que ahora sucede la EOS R7) y un objetivo Canon EF 500mm f/4L IS II USM (equivalente RF: RF 600mm F4L IS USM), con el convertidor Extender EF 1.4x III a 700 mm, con una configuración de exposición de 1/200 s a f/5,6 e ISO 1600. © Bruno D’Amicis

Solemos asociar la fotografía de fauna salvaje con la paciencia, la precisión técnica y la posibilidad de documentar encuentros poco habituales. Hoy en día, al igual que hace 30 años cuando empecé a fotografiar la naturaleza, una toma de un animal perfectamente nítida, bien expuesta y correctamente encuadrada suele considerarse todo un éxito.

Sin embargo, en esta época marcada por la saturación de imágenes en alta calidad, creo que la perfección técnica por sí sola ya no basta para que una fotografía destaque. De hecho, lo que distingue a una buena fotografía de fauna salvaje de una memorable no suele ser el motivo en sí, sino la historia que cuenta y la intención del fotógrafo.

La narración visual en la fotografía de fauna salvaje transforma un simple registro visual en una historia e invita al espectador a conectar emocionalmente con la escena en lugar de limitarse a contemplarla. Una fotografía documental clásica puede presentar a un animal de forma aislada. En cambio, un enfoque narrativo sitúa al motivo en un contexto más amplio y despliega la capacidad comunicativa de la fotografía donde el entorno, la luz, el comportamiento, e incluso la perspectiva del fotógrafo, contribuyen a construir una historia.

Retrato del fotógrafo profesional de fauna salvaje y embajador de Canon Bruno D’Amicis.
El fotoperiodista de fauna salvaje y biólogo italiano Bruno D’Amicis siente una profunda vocación por la conservación y se sirve de más de 20 años de experiencia fotográfica para poner de relieve la belleza de las especies en peligro de extinción, así como las duras realidades a las que se enfrentan en todo el mundo.

Hoy comparte con nosotros su visión de un mundo en el que se entrecruzan la fotografía de fauna salvaje y la narración visual.
Fotografía de fauna salvaje de un zorro rojo sobre el tronco de una vieja haya, tomada por Bruno D’Amicis en un hayedo de los Apeninos, en Italia, con una cámara Canon EOS 5D Mark III.

Zorro rojo aprovechando un árbol caído en un antiguo hayedo para cruzar entre la vegetación. Tomé esta fotografía para poner de relieve la complejidad de los bosques maduros mientras realizaba un encargo sobre el enclave Patrimonio Mundial de la UNESCO de los hayedos de los Apeninos. Fotografía tomada en Abruzos (Italia) con una cámara Canon EOS 5D Mark III (a la que ahora sucede la EOS R5 Mark II) y un objetivo Canon EF 17-40mm f/4L USM (equivalente RF: RF 14-35mm F4L IS USM). © Bruno D’Amicis

Cómo contar toda una historia con una sola imagen en la fotografía de fauna salvaje

Como dice el refrán, «una imagen vale más que mil palabras»: una fotografía bien elaborada puede transmitir un mensaje poderoso, capaz de traspasar barreras lingüísticas, geográficas y culturales. Además, el cerebro humano tiende a almacenar imágenes aisladas, no secuencias. Incluso en el cine, solemos recordar fotogramas concretos más que una escena completa. Es por este motivo que la fotografía puede tener un impacto más profundo y duradero que el vídeo cuando aprovecha al máximo sus recursos narrativos.

El paso de la documentación a la narración ha sido clave en el trabajo de muchos fotógrafos de fauna salvaje galardonados en certámenes de prestigio, como World Press Photo o Wildlife Photographer of the Year, o vinculados a grandes publicaciones como National Geographic, GEO o BBC Wildlife, por citar algunos ejemplos.

En estos contextos, la imagen rara vez se concibe como una simple ilustración. Muy al contrario, las fotografías se construyen como relatos visuales que acompañan la historia y, a menudo, le insuflan vida. Varios proyectos de gran fama demuestran cómo una sola imagen puede sugerir realidades complejas y ricas en matices, llamar la atención sobre problemas medioambientales y, a menudo, revelar el «lado oscuro» que se esconde tras una escena de naturaleza. Me vienen a la mente los nombres de Michael «Nick» Nichols, Frans Lanting, Joel Sartore, Tim Laman o, más recientemente, Paul Nicklen, Thomas Peschack y Laurent Ballesta como excepcionales referentes del género de fotografía medioambiental.

Fotografía de fauna salvaje de un pequeño zorro fénec tomada en el desierto del Sáhara por la noche, por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS 5D Mark II.

Una cámara trampa registra a un zorro fénec avanzando entre las dunas del Sáhara en la oscuridad, mostrando tanto el hábitat en el que vive esta especie única como la increíble atmósfera de las noches en el desierto. Fotografía tomada en el Gran Erg Oriental, Túnez, con una cámara Canon EOS 5D Mark II (a la que ahora sucede la EOS R5 Mark II) y un objetivo Canon EF 17-40mm f/4L USM (equivalente RF: RF 14-35mm F4L IS USM) a 40 mm, con una configuración de exposición de 5 s a f/4 e ISO 3200. © Bruno D’Amicis

Fotografía de fauna salvaje de un pequeño zorro fénec con correa entre los pies de un hombre, tomada por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS 5D Mark II.

Joven ofrece a la venta una cría de zorro fénec capturada en libertad en una aldea del desierto. Aunque es ilegal, la captura y el comercio de fénecs y otros animales especialmente llamativos es una práctica habitual en el Sáhara. Durante un encargo sobre esta increíble especie, quería documentar tanto su vida en libertad como las amenazas para su supervivencia. Fotografía tomada en Kebili (Túnez) con una cámara Canon EOS 5D Mark II (a la que ahora sucede la EOS R5 Mark II) y un objetivo Canon EF 17-40mm f/4L USM (equivalente RF: RF 14-35mm F4L IS USM) a 38 mm, con una configuración de exposición de 1/160 s a f/4 e ISO 400. © Bruno D’Amicis

Técnicas de la fotografía de fauna salvaje para establecer una narración visual

Una de las formas más eficaces de aportar valor narrativo a nuestras fotografías de fauna salvaje es incluir el entorno en la composición. Ahí es donde las decisiones técnicas se convierten en herramientas narrativas: el uso de un objetivo gran angular, por ejemplo, permite situar al motivo dentro de su hábitat y destacar la escala y la relación con el entorno, en lugar de aislarlo. Incluso cuando se trabaja con un teleobjetivo largo, si se deja suficiente espacio alrededor del motivo y se encuadra cuidadosamente se puede lograr una fotografía de gran potencia que hace justicia tanto al sujeto como a su entorno. Por poner un ejemplo, si hago un retrato en primer plano de un zorro, le doy entidad individual, pero si lo encuadro dentro de su hábitat, estoy contando su historia.

La perspectiva es igual de importante: fotografiar a la altura de los ojos crea una sensación de conexión e intimidad entre el motivo y el público, mientras que un punto de vista más bajo o más elevado puede cambiar por completo la lectura de la imagen y hacer que el animal parezca más vulnerable o más dominante. Estas decisiones van más allá de la estética porque influyen directamente en la emoción que transmite la imagen. Es por este motivo que muchas veces decido fotografiar a los animales desde mi propia altura, como si la imagen mostrara el mundo tal y como lo vería una persona al adentrarse en él. Creo que eso ayuda a que el público se sienta más conectado con el sujeto.

Fotografía de fauna salvaje de una salamandra avanzando entre las hojas del suelo del bosque en Abruzos, Italia, tomada por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS R5.

Diminuta salamandra de anteojos, una especie de anfibio exclusiva de Italia, desplazándose entre la hojarasca del bosque. Al fotografiarla desde arriba, quería reproducir la mirada humana sobre estos animales que tan a menudo pasan desapercibidos. Fotografía tomada en Abruzos (Italia) con una cámara Canon EOS R5 y un objetivo Canon RF 24-70mm F2.8 IS USM. © Bruno D’Amicis

Abordar una escena desde distintos ángulos, casi como si la cámara explorara el espacio con un travelling cinematográfico, permite construir una secuencia visual. Al cambiar el punto de vista, la distancia y el encuadre, una serie de fotografías puede narrar una historia más completa que una única imagen decisiva. Es la conocida «variedad visual», que a menudo marca la diferencia entre publicar una serie de fotografías o descartarla.

La luz, ya sea natural o artificial, también refuerza esta narración. Un uso sutil del flash, por ejemplo, puede separar al motivo de un fondo más oscuro y darle todo el protagonismo. Lo mismo ocurre con una luz natural especialmente dramática. Es igual de importante saber cómo reconocer el momento: las imágenes que muestran un comportamiento, como la caza, el cuidado de las crías o la interacción social, añaden de inmediato una capa narrativa a la fotografía de naturaleza. Estas imágenes despiertan preguntas, invitan a imaginar qué ocurre antes y después de la escena y hacen que la imagen resuene más allá del instante fotografiado.

Fotografía de fauna salvaje de un chorlitejo patinegro en la orilla del mar Adriático, en Italia, tomada por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS-1D X Mark III.

Chorlitejo patinegro en peligro de extinción alimentándose en la orilla del mar Adriático, en Italia. Esta imagen directa muestra con claridad el comportamiento y la ecología de la especie. Fotografía tomada con una cámara Canon EOS-1D X Mark III (a la que ahora sucede la EOS R1) y un objetivo Canon EF 500mm f/4L IS II USM (equivalente RF: RF 600mm F4L IS USM), con el convertidor Extender EF 1.4x III a 700 mm, con una configuración de exposición de 1/8000 s a f/5,7 e ISO 800. © Bruno D’Amicis

Fotografía de fauna salvaje en gran angular de un chorlitejo patinegro caminando entre varias sombrillas amarillas en la orilla del mar Adriático, en Italia, tomada por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS-1D X Mark III.

La misma especie de ave se abre paso por un imponente laberinto de sombrillas en una playa de arena del mar Adriático, en Italia. Más allá del animal como motivo principal, esta imagen muestra también la reducción de su hábitat y la dimensión de conservación de la historia. Fotografía tomada con una cámara Canon EOS-1D X Mark III (a la que ahora sucede la EOS R1) y un objetivo Canon EF 500mm f/4L IS II USM (equivalente RF: RF 600mm F4L IS USM), con el convertidor Extender EF 1.4x III a 500 mm, con una configuración de exposición de 1/8000 s a f/4 e ISO 1600. © Bruno D’Amicis

Una narración visual eficaz en la fotografía de conservación puede cambiar percepciones

Todos estos elementos cobran una importancia especial en la llamada «fotografía de conservación», cuyo objetivo no es solo informar, sino también inspirar a la acción. En una época marcada por el impacto humano sobre el planeta, el Antropoceno, creo que las imágenes tienen una responsabilidad cada vez mayor. Una fotografía técnicamente perfecta de una especie en peligro de extinción puede informar, pero una imagen con una historia detrás tiene el poder de implicar al público, despertar empatía y, en última instancia, influir en la percepción colectiva.

La fotografía de fauna salvaje construida en torno a una historia da lugar a una conversación cultural más amplia sobre la protección del medioambiente. Al mostrar a los animales como parte de ecosistemas frágiles y poner de relieve las consecuencias de la actividad humana, los fotógrafos pueden acercar problemas que a menudo parecen lejanos a la conciencia personal de cada espectador.

En este sentido, el fotógrafo no es solo un observador, también es un testigo. La famosa cita «f/8 y estar ahí», atribuida a Robert Capa, resume perfectamente esta idea. Estar presente, física y emocionalmente, permite al fotógrafo anticiparse a los momentos, sumergirse en la escena y, en última instancia, crear imágenes que transmitan autenticidad e inmediatez.

El impacto de la narración visual va más allá de la propia imagen y se refleja también en sus resultados. Un enfoque narrativo coherente puede fortalecer considerablemente el porfolio de un fotógrafo y convertirlo en algo más que en una serie de imágenes aisladas: pasa a ser un trabajo con identidad y coherencia propias. Para lograrlo, incluso cuando se trabaja con fotografías, conviene tener en mente una especie de guion y seguir las cinco W del periodismo: quién, qué, cuándo, dónde y por qué. Si el fotógrafo se esfuerza por reunir imágenes lo suficientemente variadas como para responder a todas esas preguntas, el relato será más sólido y completo.

Imagen en picado de una oropéndola sobre una mesa con un cuaderno de registro y la mano de un hombre. Fotografía tomada por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS-1D X Mark III.

Un macho de oropéndola de vivos colores es liberado tras una operación de anillamiento en la isla de Ventotene (Italia). Mientras documentaba la migración de aves a través del Mediterráneo, quería mostrar las herramientas, el esfuerzo que implica este trabajo y una singular especie de ave para destacar la importancia de los estudios ornitológicos en las pequeñas islas del Mediterráneo. Fotografía tomada con una cámara Canon EOS-1D X Mark III (a la que ahora sucede la EOS R1) y un objetivo Canon EF 16-35mm f/4L IS USM (equivalente RF: RF 14-35mm F4L IS USM) a 35 mm, con una configuración de exposición de 1/1000 s a f/10 e ISO 2500. © Bruno D’Amicis

Eso aumenta las posibilidades de que el trabajo se publique. Las revistas y plataformas no buscan simplemente imágenes impactantes, sino historias que puedan contarse visualmente. Del mismo modo, cada vez más concursos de fotografía premian la profundidad narrativa junto con la excelencia técnica. Lo mismo ocurre con los libros de fotografía, las exposiciones o incluso las presentaciones que consiguen conectar con el público. Aunque publicar nuestras imágenes no sea el objetivo principal, seguir estos principios narrativos puede ayudarnos a mejorar como fotógrafos. Incluso en redes sociales, donde la atención del público dura apenas unos segundos y la competencia es constante, las imágenes con una historia detrás tienen más posibilidades de despertar interés y generar una respuesta. Una historia convincente invita a detenerse, interpretar y conectar, y transforma el gesto pasivo de desplazarse por la pantalla en una verdadera interacción.

Fotografía subacuática de una trucha común nadando sobre el fondo, tomada por Bruno D’Amicis con una cámara Canon EOS R1.

Trucha común adriática nadando en las aguas turquesas de un río bajo la vegetación del bosque. Durante un encargo en Bosnia y Herzegovina para documentar el ecosistema amenazado del río Neretva, quería mostrar cómo la vida del río está conectada tanto con sus aguas como con el bosque que lo rodea. Fotografía tomada con una cámara Canon EOS R1 y un objetivo Canon RF 14-35mm F4L IS USM. © Bruno D’Amicis

En última instancia, la narración visual en fotografía tiene mucho que ver con la intención. Consiste en mirar más allá de lo evidente y preguntarse qué emoción o qué mensaje queremos transmitir con una imagen. Al preguntarte no solo «¿qué estoy viendo?», sino también «¿qué quiero comunicar?», puedes transformar la imagen en una herramienta capaz de dejar huella y de contribuir, quizás, a la protección del mundo natural y a la forma en que nos relacionamos con él.

Bruno D’Amicis, Canon Ambassador

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