Fotografiar tiburones, por Franco Banfi

Franco Banfi, galardonado fotógrafo de la naturaleza y Explorador de Canon, nos explica su amor por la fotografía submarina y qué se siente al intentar conseguir la foto perfecta cuando estás rodeado de tiburones azules.

Franco Banfi es un prestigioso fotógrafo de naturaleza afincado en Suiza que trabaja además como jefe de expediciones organizadas para la búsqueda de fauna salvaje.

Hace ya unos 15 años que Franco decidió trabajar como fotógrafo autónomo a tiempo completo y vagar por distintos países haciendo fotografías. Ha viajado por numerosos países plasmando la esencia salvaje de la naturaleza y la relación entre las personas y la naturaleza en muy diversos entornos, desde el ecuador a los polos, en todos los océanos de la Tierra, así como numerosos lagos y ríos.

Con este gran bagaje, ha logrado mejorar sus capacidades como fotógrafo y se ha convertido en un apasionado de la conservación de la flora y fauna del planeta.

Ocean-Shark-Diver

EOS-5D Mark III de Canon con un objetivo EF 15 mm f/2,8 ojo de pez, la exposición fue de 1/160 s a f/11, 320 ISO. En una carcasa sumergible Seacam con 2 luces estroboscópicas a potencia completa.

Hemos conversado con él acerca de esta fotografía de un tiburón azul (Prionace glauca) hecha en el archipiélago de las Azores y cómo su conocimiento del comportamiento animal, junto con sus capacidades técnicas, se han combinado a la perfección para crear una imagen memorable.

En busca de tiburones azules

«Me encantan los animales de gran tamaño, la vitalidad de estas majestuosas criaturas y su propia conciencia de su posición en el océano y en la cadena alimentaria».

«Siempre me han interesado los tiburones en general y, en especial, la elegancia del tiburón azul. Sus cuerpos y sus comportamientos son realmente interesantes. Son de un color índigo profundo por el lomo, de azul brillante por los costados y de barriga blanca brillante. El morro es largo y afilado, y los ojos oscuros, profundos y redondos, muy inquisitivos. Estas características lo convierten en una de las especies más presentes tanto en dibujos animados como en documentales o series de televisión».

«Hace ya algunos años, pude ver y fotografiar tiburones azules en San Diego, junto a la costa californiana. Hace poco, me invitaron a formar parte junto con otros amigos y fotógrafos profesionales de una expedición a las Azores, un archipiélago de nueve islas el norte del océano Atlántico. El lugar perfecto para encontrar lo mejor de la fauna pelágica».

En las profundidades

«En mar abierto, lejos de la costa y a cientos de metros de profundidad, los rayos del sol caen y desaparecen en las profundidades. Nos adentramos en las cristalinas aguas azules sintiendo que estábamos en el medio de ninguna parte pero con la esperanza de llegar a contemplar algún tiburón (por favor, no se lo contéis a mi madre... que aún está asustada después de ver Tiburón…)».

«Este tipo de buceo en mar abierto no es para aficionados ni para buceadores que tengan escasa experiencia y no se sientan cómodos en aguas profundas. Sin puntos de referencia sobre dónde está el fondo ni ningún muro adyacente de referencia, es muy fácil desorientarse. Un buen control personal, así como de la capacidad de flotación es esencial. Pero cuando añadimos un par de tiburones nadando curiosos a nuestro alrededor, la situación se transforma en muy interesante».

Acercándose al límite

«Estaba en el agua solo con otro fotógrafo; cuantos menos, mejor: esto es lo mejor para permitir que los animales se acerquen. Y es especialmente importante para la fotografía bajo agua. Cuanta menos agua exista entre el motivo y la cámara, obtendremos mejor visibilidad, menos partículas en suspensión, menor número de microburbujas reflejando la luz y mejor nitidez».

«En el entorno idóneo, las criaturas marinas son más bien curiosas y nada esquivas. Elegirán la dirección, la velocidad, el ángulo... y la mayor parte del tiempo la pasarán a contraluz y aprovechando la luz natural para ocultar su cuerpo, que por supuesto ha evolucionado para integrarse a la perfección con el agua».

«Me siento realmente bien cuando los animales salvajes me aceptan y me dejan acercarme tanto como es posible. Todas estas interacciones tuvieron lugar en un escaso periodo de tiempo, tan solo unos breves minutos cada vez que nos sumergíamos».

Captar el momento esencial

«A lo largo de estas situaciones, tu mente debe estar preparada y los dedos deben actuar como si estuvieran tocando una sinfonía: midiendo el agua del fondo, obteniendo la exposición correcta con correcciones del número F, buscando la mejor composición... todo debe ser prácticamente automático».

«Si tenemos suerte, es posible que logremos observar varios tiburones y que se queden a nuestro alrededor un rato, proporcionándonos varias oportunidades. Normalmente, tras el primer acercamiento, los animales suelen pensar que no somos de su interés, por lo que se dan la vuelta y se alejan. Así pues, una vez he encontrado el mejor enclave, me concentro en la composición y pruebo distintas perspectivas para tener una gama más amplia de imágenes y buscar mi favorita».

Elaborando la imagen

«La composición y la perspectiva son herramientas muy efectivas en las manos de un fotógrafo, una vez hayas aprendido a aplicar sus reglas. Ambas están relacionadas con la forma en la que las líneas y las formas se ordenan en una fotografía y tienen como fin dar lugar a imágenes que tiene un significado visual en ellas mismas y de ellas mismas, proporcionando al observador un efecto de profundidad espacial».

«En una composición, las líneas que proceden de los bordes crean una ilusión inmediata de profundidad. Los rayos de sol convergiendo crean una ilusión: los objetos de las mismas dimensiones parecen de distintos tamaños, lo cual puede variar en función de la distancia que existe entre ellos y el ojo».

«La fotografía del tiburón con el buceador al fondo muestra cierta profundidad. Hay dos planos diferentes: el tiburón, muy cerca, parece mayor de lo que es en realidad, mientras que el buceador del fondo parece más pequeño. Esto es porque el tiburón está más cerca de la cámara y el objetivo de ojo de pez aumenta esta diferencia».

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