Conoce a los protectores de arrecifes de Nature Seychelles

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El Dr. Jamie Craggs (izquierda) está sentado junto a una mesa con un portátil encima. Gesticula mientras habla con Priya Didon, el Dr. Luca Saponari y Vicky Sturm, quienes escuchan atentamente. Al fondo hay un gran logotipo de Canon.

Siempre es interesante descubrir qué llevó a las personas a su lugar de trabajo, pero para el equipo del centro ARC (Assisted Recovery of Corals) de Nature Seychelles es especialmente intrigante. En primer lugar, porque, pese a sus orígenes tan distintos, encajan a la perfección, como si estuvieran hechos los unos para los otros. Pero también cuentan la historia de una comunidad trabajadora que dedica su vida al mar y que hoy está en el corazón de un proyecto de conservación de importancia mundial.

Haz clic a continuación para conocer al equipo:
Priya Didon, responsable de Acuicultura de Corales
Viktoria Sturm, responsable científica y técnica de campo
Dr. Luca Saponari, responsable sénior científico y técnico de campo

Ver corales desovar por primera vez y ser de las primeras personas en Seychelles en presenciarlo en vivo, con mis propios ojos... Es increíblemente especial».

Priya Didon, responsable de Acuicultura de Corales

«Los isleños de todo el mundo sienten de corazón lo que significa que un arrecife se degrade», explica Priya. Para ella, nacida y criada en Seychelles, la pérdida de los arrecifes de coral es algo profundamente personal. «El impacto que tiene en nosotros es real. Creo que, si perdemos partes de nuestras islas, especialmente en el caso de los isleños que viven en pequeños estados en desarrollo, hay algo que se mueve dentro de nosotros. Queremos proteger nuestros arrecifes porque muchas personas aquí, directa o indirectamente, dependen de ellos».

Priya creció en Mahé, la isla más grande de Seychelles y donde habita la mayoría de la población. Así que, de todo el equipo, podría decirse que ella es quien mejor entiende, por experiencia propia, lo crucial que es su trabajo para todos los isleños. «Nos alimenta, nos da trabajo y nos proporciona estabilidad», explica. Los arrecifes también protegen las costas, mantienen la pesca y sustentan el turismo, que es la columna vertebral de la economía. O en palabras de Priya: «Seychelles no sería Seychelles sin sus arrecifes». 

Al crecer en una familia de profesores con un profundo interés por el medioambiente, siempre se alentó su curiosidad por el mundo vivo y ha sido un tema que ha formado parte tanto de su corazón como de su vida cotidiana. Solía acompañar a su abuelo en sus salidas a los arrecifes y llanuras. Allí se adentraba sin miedo en las cálidas aguas del Océano Índico y aprendió a nadar ella sola. 

Al sentirse atraída por lugares donde la naturaleza prevalecía sobre la presencia humana, estudiar Ciencias Ambientales en la Universidad de Seychelles le resultó completamente natural. Esto le permitió explorar su hogar desde la perspectiva de una conservacionista y científica. Las prácticas y el trabajo de campo tanto en las islas interiores como en las exteriores le proporcionaron una valiosa experiencia práctica con organizaciones como Save Our Seas Foundation y la Island Conservation Society. «Pasé ocho meses como responsable de conservación en el remoto atolón de Farquhar», explica.

Priya (a la izquierda) sonríe mientras sostiene cuatro caracoles trochus de forma cónica sobre la palma de la mano. Al lado de Priya está el Dr. Luca Saponari, quien sonríe y sostiene un vaso de borosilicato que contiene gametos de coral.

Después de la universidad, Priya fue elegida para formar parte de una expedición de investigación a bordo de una embarcación llamada Ocean Explorer, con el que recorrió muchas más de las 115 islas que conforman Seychelles. «Fue una expedición emocionante, donde hice mi primer viaje en helicóptero», dice sonriendo. «Y también bajé a 400 metros de profundidad en un sumergible». Esta experiencia amplío su conocimiento del entorno marino de su país y le transmitió la inmensidad y la fragilidad del océano que la rodeaba cada día.

Sin embargo, unirse al equipo de ARC de Nature Seychelles supuso un punto de inflexión profesional, ya que gran parte de su experiencia previa había sido en tierra. «Cuando surgió este puesto, quise ponerme a prueba. Era una gran oportunidad para entender mejor el aspecto marino de la conservación», explica. «La verdad es que no sabía mucho sobre acuicultura en general, así que mis nuevos compañeros me sirvieron de guía. Aprendí muchísimo y sigo aprendiendo, especialmente desde que instalaron el laboratorio de desove de corales. Todos nosotros estamos aprendiendo sin parar cada día».

Como responsable de Acuicultura de Corales, el trabajo de Priya es asegurarse de que «los corales estén felices y sanos», por lo que dedica mucho tiempo en ARC a garantizar que las condiciones sean perfectas para que los corales puedan prosperar. «Hay mucho trabajo de limpieza, mantenimiento y cuidado de los corales», añade, «pero me encanta criar y cuidar a los bebés de coral. También fomentamos la reproducción asexual y sexual, y esa es la parte realmente interesante del trabajo. Aprendimos muchísimo del Dr. Jamie Craggs y Kate Craggs».

Como orgullosa seychellense, este proyecto le toca muy de cerca. Priya forma parte de la historia que se está escribiendo. «Ver corales desovar por primera vez y ser de las primeras personas en Seychelles en presenciarlo en vivo, con mis propios ojos... Es increíblemente especial», explica. «En noviembre tuvimos tres desoves», recuerda, «y la emoción fue la misma en cada ocasión».

Para Priya, su trabajo es mucho más que una carrera; es una responsabilidad. Su identidad seychellense y su conexión con las islas la han llevado a una vida en la que no solo protege los arrecifes, sino que también ayuda a asegurar el futuro de Seychelles.

La restauración de arrecifes es parte buceo, parte tareas manuales y parte trabajo de oficina, todo en uno».

Viktoria Sturm, responsable científica y técnica de campo

Se podría decir que la carrera de Vicky en Nature Seychelles estuvo predestinada desde su nacimiento. «Mis padres pasaron la luna de miel en Seychelles», sonríe. «Así que mi madre dijo que cuando tuviera una niña, la llamaría Victoria, porque ese es el nombre de la capital». Por tanto, no fue ninguna sorpresa cuando Vicky empezó a mostrar fascinación por el mar. Su gran pasión por los documentales sobre tiburones, ballenas y otros animales marinos la mantenía horas y horas sumergida en mundos submarinos, explorando imágenes de arrecifes de coral, la fauna marina y la ciencia que sustenta los ecosistemas oceánicos.

El interés de la infancia se convirtió en ambición adolescente gracias a un intercambio escolar en Costa Rica, donde fue voluntaria en un proyecto de conservación de tortugas marinas durante las vacaciones escolares. «Me fascinó por completo. Y volví a trabajar allí cuando tenía dieciocho años». Posteriormente cursó una licenciatura en Geografía en la Universidad de Mainz, Alemania, y poco después realizó un máster en Ecología Marina Tropical en la Universidad de Bremen. Allí fue donde conoció la ciencia de los arrecifes de coral. «Nos dieron clases sobre arrecifes de coral y me fascinó el tema. Me hizo querer trabajar con ellos. Así que, cuando buscaba lugares donde pudiera hacer el máster, descubrí Nature Seychelles».

Su tesis trató exclusivamente sobre corales. Utilizando el Coral Bleaching Automated Stress System (CBASS), evaluó la tolerancia térmica de cuatro especies de coral a lo largo del proceso de restauración. Era la primera vez que se utilizaba el sistema en Seychelles e, incluso cuando terminó su tesis y le ofrecieron un puesto permanente allí, siguió trabajando con el CBASS. Desde entonces ha formado a dos estudiantes de máster visitantes para que aprendieran a utilizarlo y juntos llevaron a cabo varios experimentos nuevos.

Vicky sonríe y está apoyada en una barandilla de madera verde frente a una pared de un amarillo intenso. Lleva joyas de conchas y, en primer plano, a la derecha, se ve una planta morada ligeramente desenfocada.

Actualmente, Vicky pasa gran parte de su tiempo bajo el agua, lo que le ha permitido perfeccionar sus habilidades rápidamente. «En mi etapa como voluntaria, solo había realizado unas treinta inmersiones y no tenía mi propio equipo, apenas una vieja máscara, así que la curva de aprendizaje fue intensa», recuerda. «Ahora he realizado cientos de inmersiones y he aprendido a gestionar las tareas diarias bajo el agua». Por supuesto, este no es el tipo de buceo que ves en vacaciones. Implica trabajo práctico y directo, como la recogida y fragmentación de corales, el mantenimiento y construcción de viveros, y el trasplante de corales al arrecife utilizando cemento. «Tenemos que realizar tareas como usar el martillo o transportar cestas pesadas mientras lidiamos con corrientes intensas y fuerte marejada», explica.

Esto ya forma parte de la rutina diaria de Vicky. «Por la mañana, preparamos todo nuestro equipo de buceo y decidimos lo que vamos a hacer bajo el agua. Llevamos nuestra camioneta con el equipo y los materiales para cargarlos en el barco y luego nos dirigimos al sitio del proyecto». Ahora mismo, está en Cousin Island Special Reserve, donde se están restaurando arrecifes degradados. Recogerá corales de arrecifes saos que se han desprendido de forma natural para volverlos a fijar en áreas afectadas por factores de estrés.

«Hacemos una, dos o tres inmersiones cada mañana. Luego regresamos, enjuagamos todo nuestro equipo, nos duchamos, comemos y comenzamos las tareas en tierra». Es una parte menos vistosa pero igual de importante del trabajo. Su trabajo diario también consiste en redactar solicitudes y trabajar con los datos. Mientras tanto, en el vivero terrestre, repara tuberías y bombas, mantiene la instalación y microfragmenta corales.

Es un puesto con grandes exigencias desde el punto de vista físico y mental, que requiere tiempo para acostumbrarse. «La restauración de arrecifes es parte buceo, parte tareas manuales y parte trabajo de oficina, todo en uno», sonríe. «Pero eso también es lo que me encanta de este trabajo: tiene un poco de todo, así que nunca me aburro. Especialmente cuando vamos a revisar las áreas que plantamos hace uno o dos años y vemos cómo los corales crecen y prosperan, sabiendo exactamente cuáles planté yo. Esa sensación no tiene precio».

Atrás quedaron sus días como voluntaria, cuando empezó a aprender los fundamentos del cuidado de corales, con todo su nuevo vocabulario, bombas, filtros y técnicas de acuicultura. «Todo era nuevo para mí y aprendí muchísimo. Y ahora está ocurriendo de nuevo desde la llegada del nuevo laboratorio de desove de coral», explica. Aunque no descarta cursar un doctorado algún día, por ahora está completamente volcada en una labor que considera apasionante y valiosa. «Cuando me acuesto por la noche, sé que he hecho algo útil».

Un coral puede parecer un solo organismo, pero es una comunidad. Pólipos, algas, peces, bacterias: todo está conectado y trabaja en armonía».

Dr. Luca Saponari, responsable sénior científico y técnico de campo

Trabajar en Seychelles parece un sueño y, en muchos sentidos, lo es. Para Luca, ese sueño es pasar sus días donde la ciencia se encuentra con el mar: construyendo arrecifes y estudiando ecosistemas. Luca, maestro del buceo con más de 2000 inmersiones a sus espaldas, se siente tan cómodo bajo el agua como la mayoría de las personas en tierra, y el buceo ha sido parte de su vida desde la infancia, cuando su padre lo llevó por primera vez al océano. Además de enseñarle a manejar el equipo y a interpretar las condiciones, su padre también le transmitió su pasión por la fotografía submarina, y Luca pronto se dio cuenta de que no solo estaba capturando imágenes, sino documentando las historias que se desarrollaban bajo el agua ante sus ojos.  

Sin embargo, esta pasión no llegó de la noche a la mañana, y Luca tardó un tiempo en llegar a compartir por completo el amor que su padre había sentido toda la vida. «Al principio, era solo algo que hacíamos juntos», admite. «Entonces, un día, algo hizo clic en mi mente y se presentó la oportunidad de convertir el océano y el buceo en mi futuro». Comenzó a entrenar en serio, obteniendo certificaciones y moldeando poco a poco en torno al océano. «Tuve que sacrificar tiempo con mi familia y amigos», dice. «Pero todos se alegraban por mí. Mi trabajo me lleva lejos de casa, pero también conozco a personas increíbles y creo recuerdos inolvidables».

Hoy, tiene una licenciatura en Biología Marina y un doctorado en Biología y Biotecnología, ambos obtenidos en universidades de su país natal, Italia. Su investigación doctoral se llevó a cabo en el laboratorio de un resort en las Maldivas, donde trabajó como biólogo marino e investigador durante unos seis años. Aquí realizó investigación de campo, monitorización de arrecifes y trabajos de conservación práctica hasta que la pandemia detuvo las operaciones. «Tuvieron que cerrar y la financiación de la investigación se terminó», explica. «Así que me fui a casa y tuve que empezar a buscar un nuevo trabajo. Fue entonces cuando descubrí que Nature Seychelles estaba buscando a alguien para gestionar el proyecto de restauración de coral. Presenté mi solicitud y me incorporé en marzo de 2021».

El Dr. Luca Saponari, con camiseta, pantalones cortos y descalzo, está sentado sobre un cubo colocado del revés en lo que parece ser un cobertizo. Está rodeado de cajas de plástico y equipos de buceo.

Su tiempo lo divide entre la superficie y el fondo del mar, y su carácter meticuloso encaja a la perfección en un puesto que combina ciencia, liderazgo y trabajo de campo, mientras dirige el proyecto Reef Rescuers. Bajo el agua, la precisión y la planificación son fundamentales, y bucear a diario puede resultar peligroso. «Trabajamos bajo el agua, a veces realizando tareas pesadas. Es un tipo de buceo diferente al buceo recreativo o de diversión, pero me encanta tener un objetivo claro», comenta. Durante sus inmersiones, seleccionan, colocan y supervisan cuidadosamente fragmentos de coral, y rastrean y miden su crecimiento y supervivencia.

Para Luca, es tanto ciencia como artesanía, pero su «trabajo en tierra» también exige habilidad técnica y pensamiento estratégico. Se asegura de que el trabajo sobre el terreno respalde el panorama más amplio de la conservación, ya sea gestionando ARC, coordinando programas de investigación o cuidando de su equipo.

Aunque reconoce que es un trabajo exigente tanto mental como físicamente, está claro que Luca cuenta con el apoyo de un equipo con el que realmente conecta. «Hay un ejemplo interesante que me gusta mencionar», explica. «Un coral puede parecer un solo organismo, pero es una comunidad, una red. Pólipos, algas, peces, bacterias: todo está conectado y trabaja en armonía». Es una forma muy acertada de entender el panorama general, donde científicos, buceadores, voluntarios y fotógrafos desempeñan un papel en algo mucho más grande que el individuo.

Sigue el progreso de nuestro trabajo con Nature Seychelles y Coral Spawning International aquí.

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