Florence Ezeh: una compañera, una entrenadora, una campeona

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Una bola plateada de lanzamiento de martillo, sujeta a un cable, se encuentra sobre la hierba verde.

«Al principio lloré mucho porque estaba muy frustrada.» Sabía que podía hacerlo, pero cuando simplemente no llega, te preguntas: "¿Por qué? ¿Por qué no soy capaz de hacerlo?". Y después conviertes esa frustración en potencia».

Esto es lo que significa estar motivado: tener la fuerza de voluntad y la determinación necesarias para triunfar. Y, desde luego, Florence Ezeh posee esa cualidad en grandes dosis. Florence (o Flo para sus amigos y compañeros) trabaja en desarrollo empresarial para nuestro grupo de impresión y servicios integrados, atendiendo a los clientes de DreamLabo 5000 y apoyando al equipo de impresión de gran formato. Y aunque obviamente creemos que es una campeona, bueno... de hecho lo es.

Porque Florence llegó a Canon después de una increíble y distinguida carrera como atleta profesional, en la que representó tanto a Francia como a Togo en el lanzamiento de martillo en campeonatos de alto nivel por todo el mundo. Pero, ¿cómo empieza alguien siquiera a convertirse en una atleta de talla mundial en un deporte como este? Según Florence, aunque se trata de pura concentración, motivación y ganas de triunfar, el camino no fue ni mucho menos sencillo. «Una profesora de deportes, la señora Odile Morcet, me introdujo en el lanzamiento de peso y participé en una competición en la que vi a un grupo de chicos lanzando el martillo», recuerda. «Dije: "¡Yo quiero hacer eso!" y me respondieron: "No, eso no es para chicas"».

Un año después, eso cambió y se permitió a las chicas entrenar en lanzamiento de martillo. Poco después, conoció a Walter Ciofani, quien acabaría siendo su entrenador durante toda su carrera. «Compitió en tres Campeonatos del Mundo y en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984», explica. «Es muy conocido y respetado, y me enseñó mucho». Fue él quien mostró a Florence cómo transformar su frustración en energía, cómo tomar cada contratiempo y canalizarlo en puro poder y voluntad de triunfar. Y es esta cualidad la que la ha acompañado a lo largo de la vida, afrontando cada desafío como una oportunidad para superarse, crecer y triunfar.

Florence Ezeh se encuentra de pie dentro de un círculo de lanzamiento de martillo de hormigón en una pista de atletismo al aire libre. Lleva un polo gris y pantalones negros, y sostiene una bandera roja y una bandera blanca. Una bola amarilla de lanzamiento de martillo está en el suelo junto a sus pies, sujeta a un cable que ella sostiene.

Sin embargo, fue una beca deportiva en la Southern Methodist University en Dallas, Texas (donde también estudió Empresariales y alemán), la que la situó firmemente en el mapa de la competición bajo la dirección del entrenador principal de atletismo Dave Wollman. Viajó por el mundo con un grupo de élite de estudiantes deportistas que, como ella, provenían de todos los países imaginables. «Las instalaciones de las escuelas estadounidenses son de otro mundo y la beca significaba que no tenía que preocuparme por nada: tú solo te concentras en entrenar y competir». Y el entrenamiento es duro tanto física como mentalmente, sin dar tregua. «Cinco o seis veces a la semana. La gente no se da cuenta de que, entre el entrenamiento y la recuperación, ser deportista profesional es un trabajo a tiempo completo», afirma.

Su rutina consistía en sesiones de preparación física, ejercicios técnicos y levantamiento de pesas durante unas tres horas por la mañana, entre clases, seguidas de una tarde de lanzamientos y estiramientos. «Te exige al máximo, y a veces llegas a estar increíblemente cansado, pero sabes que tienes que volver al día siguiente», añade. Pero, quizás sorprendentemente, se ríe al recordar aquello, lo que dice mucho sobre el carácter de Florence. No le tiene ningún miedo al trabajo duro. «Cuando me retiré del lanzamiento de martillo y me uní a Canon, Charles Gozlan (director de Operaciones Comerciales de Canon Francia) dijo: "Te elegí porque eres una exatleta. Porque si te encargo algo, sé que lo harás. Eres una persona comprometida». Y tenía toda la razón.

En el punto álgido de su carrera, representaba a Francia en campeonatos del mundo y de Europa. Pero su retirada en 2004 tomó un rumbo inesperado cuando fue invitada a representar a Togo en diversos eventos africanos destacados. «Era un mundo totalmente distinto: el espíritu, el entusiasmo... me encantaba». Sin embargo, finalmente se retiró formalmente, solo de competir, claro. No tenía ninguna intención de abandonar el deporte. «Era importante para mí aportar algo a cambio», explica. «Así que empecé a entrenar en 2008 y obtuve mi título de entrenadora. Quería mostrar a la gente que, vengas de donde vengas, siempre puedes mejorar. Pero tienes que ser muy organizado y estar motivado, y avanzar paso a paso: fijarte objetivos y alcanzarlos. Una vez que aprendes esta lección, la tienes para siempre».

La gente no se da cuenta de que, entre el entrenamiento y la recuperación, ser atleta profesional es un trabajo a tiempo completo».

Actualmente trabaja a tiempo completo en Canon, además de entrenar en el Club Athlétique de Montreuil 93, donde también es vicepresidenta, arbitra y realiza voluntariado en atletismo durante su tiempo libre y vacaciones anuales. «También soy responsable del desarrollo de las pruebas de lanzamiento en la zona de París, así que organizo dos campamentos de entrenamiento al año además de entrenar», explica. «Creo que hay personas que están destinadas a cruzarse en tu camino para ayudarte a crecer, y eso es lo que intento hacer por los atletas con los que trabajo. Soy un peldaño para que alcancen su máximo potencial».

Para lograr todo esto hace falta una persona con una gran capacidad para relacionarse con los demás, unas habilidades organizativas extraordinarias y una motivación propia de una campeona. Y esta meticulosidad no se limita al ámbito deportivo. Disfruta especialmente del trabajo que realiza con nuestros clientes, ayudándoles también a crecer más rápido y lograr mejores resultados. En la FESPA Global Print Expo de este año, Florence se mostró encantada de estar cara a cara con clientes antiguos y nuevos. «Interactúas, aprendes y conoces a gente de muchos orígenes diferentes», sonríe.

Está tan motivada por el éxito profesional como lo estaba cuando competía. Pero lo más impresionante de todo es el deseo de Florence de que otros también consigan el éxito: clientes, compañeros y las jóvenes a las que entrena para que sean la próxima generación de atletas en el escenario mundial. «En los entrenamientos les digo: "No seáis tímidas. Necesitáis que os vean". Siempre quiero que se atrevan a más, ¡que se lancen a hacerlo!».

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