«Esta foto fue especialmente complicada a nivel técnico», explica Morgan Treacy. «El tiempo tiene que acompañar. El sol ayuda, las nubes ayudan, y es importante que no haya viento porque levanta pequeñas olas en el agua. Ese día se alinearon los astros». Imagen tomada con una cámara Canon EOS R3 y un objetivo Canon RF 28-70mm F2L USM a 38 mm, con una configuración de exposición de 1/4000 s, f/10 e ISO 1250. © INPHO/Morgan Treacy
El fotógrafo deportivo Morgan Treacy lleva cubriendo las Laytown Races desde hace más de 25 años. Al ser el único evento de hípica de Irlanda que se celebra en una playa siguiendo la normativa oficial, cada año ofrece increíbles oportunidades de fotografía. Morgan ha ido desarrollando un sexto sentido para saber por qué una imagen destaca: un instinto que le ha llevado a ganar el World Sports Photography Awards 2026 y a convertirse en juez del premio Canon Emerging Talent.
Morgan reconoce que es muy difícil hacer una foto única, pero se ha esforzado por captar el evento desde un nuevo ángulo espectacular. Su imagen, «Equine Reflection», se ha alzado con la victoria en la categoría ecuestre.
«Es la clave de los fotógrafos deportivos», dice. «Si queremos obtener mejores resultados, volvemos a un evento que ya hemos cubierto antes para darle otro enfoque. Aquí lo conseguí».
Esa búsqueda de lo original también fue algo que Morgan valoró como juez del premio Canon Emerging Talent, donde muchos fotógrafos jóvenes buscaban reinventar la fotografía deportiva.
Morgan estuvo haciendo fotos en la línea de salida durante seis carreras, con mejores y peores resultados. Casi se había dado por vencido y, cuando estaba a punto de finalizar la sesión, vio un gran charco. «Los caballos ya estaban corriendo y pensé en captarlos directamente desde el lateral, pero, cuando se empezaban a acercar, me di cuenta de que se podían reflejar en este charco».
Tuvo que elegir rápido qué objetivo usar. «Llevaba tres objetivos: el RF 400mm F2.8L IS USM, el RF 135mm F1.8L IS USM y el RF 28-70mm F2L USM, pero volví a mirar a los caballos y supe que tenía que ir a lo grande. Iba a ser una foto amplia, no reducida. Así que cogí el 28-70mm y me agaché sobre la arena».