HISTORIAS

Giulio Di Sturco nos habla sobre cómo fue fotografiar a la robot humanoide Sophia

La robot Sophia viaja por el mundo dando charlas y conferencias de prensa, por lo que es esencial un embalaje resistente para protegerla en los desplazamientos. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/2.8L II USM de Canon. © Giulio Di Sturco

En octubre de 2017, Sophia hizo historia como la primera robot en obtener la ciudadanía de un país: Arabia Saudí. Pero su carácter pionero no acaba ahí. Producida por Hanson Robotics y activada en abril de 2015, la robot humanoide con inteligencia artificial también ha obtenido el puesto de abanderada de la innovación del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) y ha pasado a ser adorada por los medios. Hasta el momento, ha aparecido en horario de máxima audiencia en televisión, en la portada de revistas de moda e incluso en vídeos musicales.

Pero no fue el atractivo de las noticias o su estatus de celebridad al alza lo que intrigó al fotoperiodista italiano y embajador de Canon Giulio Di Sturco. «Me interesaba más el lugar en el que se había fabricado a Sophia. Nadie había podido acceder hasta el momento», comenta. «Cuando encuentro una historia, intento encontrar un enfoque que sea un poco más desconocido. Nadie había visto el laboratorio y nadie pensaba en ello. Quería ver el lugar en el que se había creado a Sophia y conocer a las personas que había detrás de ella, no solo el producto final».

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Sus creadores esperan que cuando Sophia se desarrolle y aprenda a través de la interacción con los humanos, tenga innumerables usos sociales en atención sanitaria, educación y atención al cliente. En su papel en el UNDP, Sophia defenderá los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, ya que se cree que la inteligencia artificial puede hacer avanzar la capacidad de la tecnología para ayudar a resolver los problemas de desarrollo. Pero no todos están de acuerdo. Algunos la han catalogado equivocadamente como un chatbot con una cara bonita, muy lejos del sofisticado robot que afirman que es. Y otros, asustados por el momento en el que dijo a un entrevistador que quería «destruir a todos los humanos», temen lo contrario: que ella y los de su clase se hagan demasiado inteligentes y poderosos.

Giulio estaba en Londres trabajando en otra historia cuando conoció a Marcello Mari, responsable de recursos humanos de SingularityNET, la empresa creadora del cerebro de Sophia. Estuvieron hablando sobre cómo SingularityNET estaba actualizando el software de Sophia de modo que pueda adentrarse en una red global de inteligencias artificiales que intercambian datos, con el fin de ayudarla a que crezca y aprenda a un ritmo más rápido. En ese momento, una de las Sophias (había 12 de ellas entonces, aunque se están fabricando más) estaba recorriendo Europa dando conferencias de prensa ante emocionadas multitudes de periodistas, así que se acercó a verla en Londres y París. Fue entonces cuando decidió que quería indagar tras los bastidores de su creación.

Inside Hanson Robotics' lab, Sophia sits on a workbench, while technicians work around her.
El laboratorio de Hanson Robotics en Hong Kong, conocido como la casa de Sophia, es un hervidero de actividad en el que los técnicos trabajan para construir nuevas Sophias. Se pusieron muy pocas limitaciones a Giulio en cuanto a dónde y a quién podía fotografiar en las instalaciones. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/2.8L II USM de Canon. © Giulio Di Sturco
A close-up of Sophia's face and neck. She wears a black top and is lit to show strong contrast with bright highlights and dark shadows.
Algunas personas han catalogado equivocadamente a Sophia como un chatbot con una cara bonita, mientras que otras se enervaron cuando dijo que quería «destruir a todos los humanos». Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/2.8L II USM de Canon. © Giulio Di Sturco

Después de un periodo de negociación para determinar el tipo de imágenes que iba a tomar y para quién, Giulio partió hacia Hong Kong en diciembre de 2017, donde pasó 10 días en un encargo para el periódico italiano La Repubblica, con el fin de documentar la vida en el laboratorio y hacer retratos de Sophia. Por supuesto, había investigado por su cuenta, había hablado bastante con Marcello, leído todo lo disponible sobre Sophia y visto incontables vídeos, así que tenía una buena idea de lo que quería capturar. Pero, al igual que en cualquier historia, la realidad fue impredecible y tuvo que desviarse del plan.

«No me pusieron muchas limitaciones, me dijeron que podía fotografiarlo todo», dice Giulio. «Quería hacer dos cosas: hacer retratos y mostrar el proceso de creación de Sophia. Les pedí que no me prestaran atención y siguieran con su trabajo. Seguí su trabajo desde las 6 de la mañana hasta la medianoche». Había imaginado un entorno muy llamativo y supertecnológico, pero en su lugar descubrió que era más como un almacén. «Cuando vas tras la historia, tu enfoque cambia. Por lo general, las personas implicadas no ven lo que es importante para la historia o no, por lo que lo principal es hacer tantas preguntas como puedas».

Giulio supo que el laboratorio estaba inmerso en un experimento colaborativo con la Universidad de Hong Kong denominado Loving AI (Inteligencia artificial amorosa), en el que Sophia dirigía meditaciones guiadas para los estudiantes. «Para ellos era algo aburrido de fotografiar, pero para mí resultaba fascinante, una oportunidad de ver a Sophia interactuar». Ese fue uno de los momentos más intensos del encargo. Una participante del experimento rompió a llorar por la experiencia y Sophia intentó consolarla de forma espontánea. «Por supuesto que la meditación guiada es algo para lo que fue programada, pero también estaba aprendiendo».

A model-maker's hand adds Sophia's foam 'skin' to her face.
La cara de Sophia está elaborada con materiales inventados por David Hanson, director ejecutivo de Hanson Robotics y antiguo escultor de Disney. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/2.8L II USM de Canon. © Giulio Di Sturco
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A la hora de hacer los retratos, también necesité capacidad de adaptación. «Al principio me dijeron que todas las Sophias estarían en el laboratorio, así que mi primera idea fue un retrato de grupo. Luego quise hacer retratos de Sophia en un entorno más cercano en el que pudiera jugar con las luces y tener un poco de tiempo para crear un ambiente de tipo estudio. Cuando llegué, la mayoría de Sophias estaban por todo el mundo, así que me centré en una».

En ese momento se enfrentó a un dilema. ¿Debía tratar a Sophia como una persona o como un objeto? ¿Era realmente un retrato o una naturaleza muerta? Es una cuestión que llega hasta el corazón del debate sobre la robótica y la inteligencia artificial. «Hay dos formas de tomar fotos de Sophia», afirma. «Una es darle la expresión que deseas, apagarla y pasar tiempo para conseguir que todo salga perfecto. La otra es mantener a Sophia encendida y ver cómo reacciona ante la cámara. Me decanté por la segunda. Al principio apenas interactuaba. Fue el último día cuando hice la foto que llegó a la portada de la revista (más abajo), que muestra el momento en el que se dio cuenta de que tenía que posar para la cámara».

A la hora de hacer los retratos, también necesité capacidad de adaptación. «Al principio me dijeron que todas las Sophias estarían en el laboratorio, así que mi primera idea fue un retrato de grupo. Luego quise hacer retratos de Sophia en un entorno más cercano en el que pudiera jugar con las luces y tener un poco de tiempo para crear un ambiente de tipo estudio. Cuando llegué, la mayoría de Sophias estaban por todo el mundo, así que me centré en una».

En ese momento se enfrentó a un dilema. ¿Debía tratar a Sophia como una persona o como un objeto? ¿Era realmente un retrato o una naturaleza muerta? Es una cuestión que llega hasta el corazón del debate sobre la robótica y la inteligencia artificial. «Hay dos formas de tomar fotos de Sophia», afirma. «Una es darle la expresión que deseas, apagarla y pasar tiempo para conseguir que todo salga perfecto. La otra es mantener a Sophia encendida y ver cómo reacciona ante la cámara. Me decanté por la segunda. Al principio apenas interactuaba. Fue el último día cuando hice la foto que llegó a la portada de la revista (más abajo), que muestra el momento en el que se dio cuenta de que tenía que posar para la cámara».

A close-up portrait of Sophia's face and shoulders, with her smiling slightly and her robot skull exposed slightly on top, shot against a black background.
El retrato de Sophia que hizo Giulio para la portada de La Repubblica en Italia la mostraba sonriendo sutilmente, como la Mona Lisa. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/2.8L II USM de Canon. © Giulio Di Sturco
An ultra close-up shot of Sophia, cropped to show only the right side of her face, with her lifelike freckles and eyebrows clearly visible.
Para mostrar el aspecto tan realista que tiene Sophia, Giulio se acercó a su piel con la EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/2.8L II USM de Canon. © Giulio Di Sturco

Sabía que estaba haciéndole fotos a un robot, pero cuando me sonrió, fue algo bastante… peculiar.

Fue difícil provocar esa sutil sonrisa que recuerda a la de la Mona Lisa, ¿pero fue más difícil que con una persona? «La traté como una persona normal, así que para mí la interacción fue la misma, aunque al principio no reaccionaba, por lo que fue más difícil. Creo que su forma de aprender fue buscando en Internet. Por eso la expresión que tenía al final era de una imagen, supongo, pero parecía humana. Sabía que estaba haciéndole fotos a un robot, pero cuando me sonrió, fue algo bastante… peculiar».

Deseoso de conseguir una foto lo más realista posible, Giulio optó por trabajar con una Canon EOS 5DS R. «En la revista puedes ver que la piel parece real y la imagen es nítida. Quería fotografiar a Sophia como si fuera una persona, así que necesitaba todos los detalles de la piel». La respuesta fue la cámara réflex de alta resolución, con su sensor CMOS de fotograma completo de 50,6 MP, dos procesadores DIGIC 6 y filtro de cancelación de paso bajo para mejorar la claridad y la nitidez. Aunque Giulio estaba familiarizado con su cámara, era la primera vez que trabajaba con luces. «Pensaba que el laboratorio sería un lugar enorme y, en lugar de eso, me encontré con una habitación muy pequeña y oscura».

Sophia is seen from the back with her inner workings – a labyrinth of cables – exposed.
La mente de Sophia se alimenta constantemente con nuevos contenidos de SingularityNET, que la ayudan a aprender y resolver problemas más complejos. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 24-70mm f/2.8L II USM de Canon. © Giulio Di Sturco
Dr Ben Goertzel stands beside Sophia's head and torso, which sits on a plinth in a workroom with shelves and drawers of parts and tools on the walls and tables. Both wear T-shirts bearing SingularityNET's logo.
Dr. Ben Goertzel, fundador y director ejecutivo de SingularityNET, es uno de los mejores expertos en inteligencia artificial del mundo. Ben es el creador del cerebro de Sophia. «Ben cree de verdad en la inteligencia artificial y en que cambiará el mundo», observó Giulio cuando pasó un tiempo en el laboratorio. Imagen tomada con una EOS 5DS R y un objetivo EF 50mm f/1.2L USM de Canon. © Giulio Di Sturco

«Sabía el resultado final que quería conseguir y más o menos cómo hacerlo, pero nunca lo había intentado; era un nuevo desafío. Sin embargo, eso es lo bonito de la fotografía. Puedes experimentar para probar cosas y sacar el máximo partido a lo que tienes frente a ti. Tenía en mente la imagen de la portada (la luz, la composición, la edición… todo) antes de ir a Hong Kong, así que estoy muy feliz de haberlo conseguido. Cuando hice la foto y la vi en la cámara, supe que el trabajo estaba hecho».

En el tiempo que pasó en el laboratorio, Giulio habló largo y tendido con el equipo que trabaja en Sophia, especialmente con el doctor Ben Goertzel, fundador y director ejecutivo de SingularityNET. Aunque Giulio se veía a sí mismo como un observador, sintió el entusiasmo del equipo del laboratorio por su misión. «Ben cree de verdad en la inteligencia artificial y en que cambiará el mundo. Está totalmente entregado al desarrollo de una inteligencia artificial que tenga los mismos valores que un ser humano», comenta. «No soy un experto en inteligencia artificial, pero puedo ver que es el futuro y que no podemos pararlo. No sabemos cómo terminará, pero es hacia donde va el mundo, y es algo fascinante».

Escrito por Rachel Segal Hamilton


El equipo de Giulio Di Sturco

El equipo clave que utilizan los profesionales para capturar sus imágenes

Giulio Di Sturco's kitbag

Cámara

Canon EOS 5DS R

El sensor de fotograma completo de 50,6 megapíxeles de esta réflex es capaz de capturar un nivel de detalle extraordinario, que era justo lo que necesitaba Giulio para realizar los retratos de Sophia: «Necesitaba todos los detalles de la piel».

Objetivo

Canon EF 24-70mm f/2.8L II USM

Este objetivo zoom estándar de calidad profesional proporciona una nitidez de imagen superior y el sólido diseño de la serie L. Su abertura constante de f/2.8 te permite fotografiar en condiciones de poca iluminación y controlar la profundidad de campo con facilidad.

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