Fotografía para proyectos futuros y recaudación de fondos en Aldeas Infantiles SOS Marruecos

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Una foto realizada desde arriba de un gran grupo de personas que llevan camisetas rojas con logotipos blancos en el pecho. Muchos sostienen cámaras Canon, algunas equipadas con teleobjetivos. Saludan y sonríen mientras están de pie en un patio soleado.

Hay momentos de la infancia que permanecen en la memoria, como tu primer día de colegio. O una fiesta de cumpleaños. ¿Quizá te caíste y te hiciste daño? ¿Quién estuvo allí contigo, a tu lado, encendiendo las velas, cuidando de tus heridas en las rodillas? La mayoría de nosotros tuvimos la suerte de contar con padres o abuelos cerca, pero muchos otros no. Y ahí es donde intervienen organizaciones como Aldeas Infantiles SOS Marruecos, para que a ningún niño le falte nunca una mano de la que cogerse.  

Aldeas Infantiles SOS Marruecos es una organización benéfica muy especial que protege, apoya y cuida a los niños que más lo necesitan. Sus cinco aldeas acogen a niños y jóvenes, donde se recrea para ellos la vida familiar y vecinal y se les ofrece la estabilidad que tanto necesitan. Desde 2024, el equipo de Canon Miraisha ha sido un visitante habitual de estas comunidades y les ha ayudado a contar sus historias, aprender nuevas habilidades y compartir su extraordinario trabajo con el mundo. Y eso es algo verdaderamente extraordinario.

«Participamos en varios ámbitos clave», explica Lilia Benjelloun, directora nacional de patrocinios de Aldeas Infantiles SOS Marruecos. «Aproximadamente el 80 % de los niños que cuidamos proceden de orfanatos, pero también trabajamos con familias que corren el riesgo de perder a sus hijos». Además, Aldeas Infantiles SOS desempeñó un papel importante en el periodo posterior al devastador terremoto de Al Haouz en 2023, apoyando a las afligidas familias y ofreciendo hogares y consuelo a niños que se quedaron repentinamente sin familia.

La organización benéfica cree que, literalmente, se necesita una aldea entera para criar a un niño, por lo que ponen a disposición de quienes se encuentran bajo su cuidado toda una comunidad. Se trata de un modelo cuidadosamente diseñado que ofrece un hogar permanente en un ambiente familiar, educación, atención sanitaria, apoyo emocional y orientación, acompañando a los niños hasta su plena independencia. De hecho, explica Lilia: «los niños permanecen bajo el cuidado de la organización hasta que están completamente integrados en la sociedad —alrededor de los 23 años—, lo que significa tener un trabajo estable y un lugar donde vivir. Apoyamos su salud mental y orientación educativa, los preparamos para su futura integración profesional con formación, pero siguen vinculados a la aldea y pueden visitar a su familia aquí siempre que lo deseen.

Dos mujeres jóvenes con camisetas rojas con logotipos blancos de Canon y Miraisha se inclinan para mirar la pantalla de una cámara réflex Canon.

Las habilidades que sus residentes adquieren a través de Miraisha contribuyen a este objetivo al brindarles un sentido de autonomía, mientras que al mismo tiempo mejoran sus perspectivas profesionales. «En Marruecos, pero también en toda África, nos enfrentamos a una realidad en la que millones de jóvenes no tienen ninguna profesión, estudios ni habilidades», explica Lilia. «Creemos que la fotografía y el diseño gráfico son herramientas fantásticas para mejorar sus oportunidades». Lilia señala las oportunidades que ofrecen plataformas como LinkedIn e Instagram, y la necesidad de que sean «más estratégicos en la forma en que se presentan en estas plataformas».

Los Canon Certified Trainers trabajan con grupos de hasta 25 de estos jóvenes, en las cinco aldeas de Marruecos, comenzando con nociones básicas de fotografía antes de pasar a la fotografía callejera. Para Katie Simmonds, nuestra responsable de programas educativos en Canon Central & North Africa, estas sesiones han sido sumamente inspiradoras para todos los participantes. «El cambio que algunos de los estudiantes han experimentado ha sido realmente increíble», comenta. «Tanto en lo referente a nuevas habilidades, pero también en competencias sociales y para la vida, áreas en las que antes no tenían confianza. Ha sido maravilloso».

Y los jóvenes residentes no son los únicos que tienen la oportunidad de ponerse detrás de la cámara. Otro elemento importante de la colaboración consiste en apoyar al equipo de comunicaciones de Aldeas Infantiles SOS Marruecos proporcionándoles orientación esencial en lo que se refiere a la narración visual. El objetivo es ayudarles a hablar de la organización benéfica de manera más impactante y eficaz, y ya se están viendo resultados.  «Después de la formación, pude compartir más historias de éxito y presentarlas a nuestros donantes internacionales de una manera completamente nueva», sonríe Lilia.

Un grupo de siete personas con camisetas rojas y negras de Canon/Miraisha al aire libre, sonriendo y señalando directamente a la cámara.

«También hemos observado una mejora notable en nuestra visibilidad, especialmente desde el periodo de confinamiento tras la COVID, gracias al uso de fotos y vídeos junto con los informes escritos. Las imágenes dan mayor fuerza a nuestros mensajes. Nuestros jóvenes entienden que no se trata solo de contar historias, sino de ayudar a su comunidad a brillar y destacar su impacto. Eso se logra a través de la visibilidad y un alto grado de participación».

Y añade: «Se han interesado mucho por la fotografía; para algunos de ellos, fue un descubrimiento totalmente nuevo y, al principio, no entendían realmente en qué consistía. Pero ahora están muy motivados y participan en actividades comunicativas que ayudan a recaudar fondos. Otros fueron aún más allá: ahorraron dinero para invertirlo en sus propias cámaras y desarrollaron proyectos creativos personales, demostrando una gran capacidad de iniciativa y los principios de una mentalidad emprendedora. Estamos muy orgullosos de ellos», explica Lilia.

«Creo que la fotografía es una vía sostenible para nosotros y para todos los niños. Y después de nuestros talleres de Canon Miraisha, me sentí muy feliz de poder inspirar a nuestros compañeros de SOS Aldeas Infantiles Guinea con consejos sobre la narrativa y las mejores prácticas que hemos aprendido».

Jóvenes apoyando a otros; Lilia y sus compañeros apoyándose mutuamente entre países. Eso es, en esencia, lo que los aprendizajes de Miraisha ayudan a hacer posible y más aún aquí, en Aldeas Infantiles SOS. Pueden contar sus historias impactantes y honestas para apoyarse mutuamente, ya sea para compartir logros o para ayudarse mutuamente a levantarse tras una caída. Es una verdadera unión de manos. En otras palabras, es una familia.

Más información sobre nuestro Programa Miraisha.

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