Ulla Lohmann

Durante quince años, una imagen hechizaba a Ulla Lohmann. Obra del fotógrafo de aventura Simon Carter en 1995, en esta foto aparecía «un pilar de roca extraña, de aspecto frágil, en mitad del océano». La roca en cuestión era el Totem Pole, un monolito de 65 metros que emerge del agua con aspecto inestable en el cabo Hauy.

Situado en el extremo sureste de la península de Tasmania, es un lugar que Ulla describe como «el fin del mundo, sin ninguna duda». El último trozo de tierra antes de encontrarte con el gran océano salvaje al sur de la Antártida.

Splinter of Rock
Grasslands

Este fragmento de roca es uno de los desafíos más intrigantes para el mundo de la escalada y una de las recompensas más gratificantes para un fotógrafo. Para la fotógrafa de expedición alemana Ulla, se convirtió en una obsesión. Una obsesión que tenía que escalar y fotografiar. Conquistar y capturar. «Me llamó a la aventura», comenta. «Lo remoto, el aislamiento, el reto de la subida».

Sin embargo, no solo le atraía la dificultad del ascenso. El instinto profesional de Ulla la llevó al Totem Pole.

«Como fotógrafa, quería capturar lo frágil que parece la roca, es como si fuese a derrumbarse en cualquier momento».

«Durante años, consulté mapas, vi fotografías y soñé con escalarlo un día. Cuando se presentó la oportunidad, supe que tenía que aprovecharla».

Ulla se preparó de forma obsesiva. Como fotógrafa, recurrió a la Canon EOS 5D Mark IV, una cámara que combina versatilidad, rendimiento y una ingeniería resistente.

«No hay opción de repetir la toma», afirma. «Trabajo en mitad de la naturaleza y no puedo ser cuidadosa con mi equipo. Necesito una cámara con la que pueda hacer muchas cosas».

La calidad de imagen inigualable, el enfoque avanzado y la medición de la 5D Mark IV permiten encontrar los ajustes a la primera, y su cuerpo sellado y robusto resulta determinante en los entornos más difíciles.

«Como fotógrafa, te encuentras en situaciones muy exigentes en las que tienes que enfrentarte a tus propios límites», afirma. «Al mismo tiempo tienes que sacar la cámara y hacer unas fotografías increíbles. La 5D Mark IV fuerza los límites de lo posible».

Físicamente, Ulla desafió sus propios límites en los preparativos para el Totem Pole, enfrentándose a paredes de escalada, acantilados y largos descensos en los Alpes con su marido Basti... hasta que, finalmente, estuvo preparada para realizar su sueño. Sin embargo, desde el primer momento del ascenso, el Totem Pole era totalmente implacable.

Solo se puede acceder descendiendo en rápel desde los acantilados de la península de Tasmania, la base de la roca recibe los azotes de las olas, la espuma y el viento. No hay asideros para las manos ni huecos donde colocar los pies.

Tasman Peninsula Cliffs
Tasman Alpine Cliff

«Lo miras y piensas: no puedo llegar hasta allí arriba», recuerda. «Estás muy cerca del océano, las olas no dejan de romper, el viento es muy fuerte y la parte de abajo es completamente lisa. No hay casi nada a lo que poder agarrarse y resulta muy difícil escalar. Estás mojada y cada vez que te golpean las olas, te mojas más y eso lo hace aún más difícil».

No obstante, a pesar de eso, consiguió agarrarse a la peligrosa roca, buscando las hendiduras ocultas, las pequeñas grietas, cualquier defecto o irregularidad para lograr sujetarse. A medida que Ulla avanzaba lentamente por el monolito, las horas pasaban, oscurecía y se produjo un desastre.

Basti, que había liderado el ascenso hasta ese momento, se resbaló y se lesionó el pie. Cuando estaban valorando los daños, Ulla sintió que su sueño se desvanecía.

«Tenía los brazos rígidos y las manos me sangraban. En ese momento solo estaba resistiendo», comenta. «Cuando seguía a Basti apenas lo estaba logrando pero sabía que nunca lo conseguiría por mi cuenta. Además, tuvimos que hacer el último tramo, el más peligroso de la escalada, al anochecer. Pero no iba a abandonar, siempre se puede hacer más de lo que uno cree».

Leidenschaft
Campfire

Con el pie de Basti vendado, hicieron un último esfuerzo por llegar a la parte de arriba. Herida, ensangrentada, con las extremidades doloridas, Ulla llegó a la cima después de una década y media de obsesión, e hizo la foto con la que había soñado.

«Miré hacia abajo y vi ese océano tan hostil. Entonces miré hacia arriba y vi el cielo abierto. De repente me sentí muy libre», comenta. «He conseguido mi sueño. Lo he hecho realidad. Después de todos los obstáculos, llegué a la cima.

«La palabra alemana para expresar pasión es Leidenschaft. Significa ‘crear a través del sufrimiento’. Superarme a mí misma es lo que me hace sentir realmente viva. Me encanta poner a prueba mis límites y en el Totem Pole lo hice».

Totem Pole de Ulla Lohmann. Conquistado, capturado y celebrado.

Escrito por Ulla Lohmann


Ulla Lohmann
Ulla Lohmann
Fotógrafo

Ulla explica por qué eligió la EOS 5D Mark IV de Canon

«Tener un gran equipo no sirve de nada a menos que lo aproveches al máximo. Los fotógrafos tenemos un dicho: la mejor cámara es la que usas y no la que guardas en la bolsa. La 5D Mark IV es sin duda una cámara que se puede utilizar».

«Para mí, algunos de sus aspectos más importantes, además de las especificaciones técnicas, son el sellado resistente a todo tipo de clima y la solidez de su diseño. Tiene que ser capaz de soportar chubascos tropicales, golpes durante la escalada, temperaturas extremas... y hasta el momento, la cámara ha sobrevivido a todo. Además, me permite manejar la pantalla táctil con guantes, lo que es fundamental cuando tengo que trabajar en condiciones extremas».

«Durante mi viaje, los altos valores de ISO de la 5D Mark IV, un ajuste que mide la sensibilidad a la luz de la cámara, resultaron muy prácticos, aunque no por las razones que cabe esperar: había olvidado la linterna pero gracias a la sensibilidad ISO alta pude utilizar la cámara como una especie de luz de visión nocturna para ver por dónde iba».