No es necesario convencer a los profesionales de operaciones de la necesidad de la transformación digital. Ya están dirigiendo sus negocios a través de ella. Es ya toda una realidad, no algo abstracto. Pero incluso los equipos de operaciones más preparados pueden descubrir que su proceso digital no está progresando de la manera que habían previsto inicialmente.
Los responsables de operaciones han invertido cantidades considerables en plataformas de planificación de recursos empresariales (ERP), automatización de flujos de trabajo y herramientas basadas en la nube, pero muchos siguen notando ineficiencias, riesgos de cumplimiento y procesos fragmentados que ralentizan su negocio.
Porque hoy en día, el desafío al que se enfrentan los equipos de operaciones ya no es digitalizar los flujos de trabajo, sino integrarlos en la empresa en general para mejorar la eficiencia, reforzar el cumplimiento y aumentar la agilidad empresarial.
Lo que está claro es que la tecnología por sí sola no garantiza la eficiencia. Muchos flujos de trabajo siguen siendo, al menos en parte, manuales, lo que hace que queden datos atrapados en silos, que haya retrasos en las aprobaciones y que sea necesaria una supervisión humana del seguimiento del cumplimiento. No es de extrañar que el 69 % de los responsables de operaciones y de la cadena de suministro afirmen que sus inversiones en tecnología no han obtenido los resultados esperados1, según un estudio de PWC.
Al centrarse en tres desafíos de los procesos manuales que a menudo se pasan por alto (sistemas desconectados y falta de visibilidad sobre el cumplimiento), los responsables de operaciones pueden deshacer los cuellos de botella de la información y aprovechar todo el potencial de sus inversiones digitales.