Boys playing in hay fields

Captar lo más destacado con baja iluminación

Retrato de Catherine Lacey Dodd con su hijo

Entrevista a Catherine Lacey Dodd sobre la fotografía en condiciones de baja iluminación.

El otoño ha llegado y, oficialmente, los días son más cortos. Hemos hablado con alguien que vive de fotografiar historias fantásticas con baja iluminación.

Catherine Lacey Dodd es una fotógrafa nacida en Londres que actualmente vive en Los Ángeles. Entre sus trabajos, encontramos hermosos y vívidos retratos en increíbles lugares de todo el mundo. Ha hablado con nosotros sobre sus primeras influencias, la belleza de la luz natural y cómo la planificación lo es todo cuando se trata de sacar partido al entorno.

Mucha parte de tu trabajo incluye niños, ¿fue tu propia familia la que te inspiró en tus inicios para coger una cámara y empezar a hacer fotos?

La primera vez que cogí una videocámara fue en los 80. Estudiaba geografía en una universidad de Londres y siempre había tenido un interés casi obsesivo tanto en las culturas como en los mecanismos de la Tierra. Así que mis influencias iniciales fueron las páginas de moda, que adornaban mis paredes en la universidad, y mi colección cada vez mayor de guías de viajes, repletas de inspiradoras fotografías de todo el mundo. A raíz de mi pasión por National Geographic, tenía la necesidad de ser yo misma la creadora de las imágenes que veía y, para hacerlo, necesitaba estar ahí y en todas partes.

La geografía fue mi nexo de unión con la fotografía, más que la familia, y no comenzaría a desarrollarla hasta 20 años después. Gracias a ella, me embarqué en viajes y exploraciones continuas sobre las culturas y la geografía de más de 50 países, en los que capturé los micromomentos y el esplendor de la Tierra. Como fotógrafa, sencillamente me vi influenciada por la geografía, por el mundo en el que vivimos.

Más tarde, mi trayectoria inicial en el ámbito de la estrategia publicitaria, dentro del sector de la banca de inversión, me aportó la experiencia de trabajar con fotógrafos y personas del sector creativo, y me llevó a emprender una segunda profesión. Es un paso importante que conlleva la transición del mundo seguro de la empresa a la comunidad global del arte, pero siento que todas las experiencias que he vivido desde una edad temprana, tanto los viajes, como la geografía, o mi posgrado en marketing, han contribuido a que ese cambio tuviera lugar.

Mi experiencia personal de documentar los primeros años de mis hijos con la cámara se convirtió después en un medio que me permitió obtener la experiencia necesaria para trabajar como fotógrafa. No estaba interesada en seguir un enfoque especializado, me fascinaba mucho más la diversidad, a pesar de la recomendación de que no especializarme en un campo concreto de la fotografía implicaba que mi trabajo fuera menos atractivo para los compradores, comercialmente hablando. Quería que cada día fuera único a la hora de desarrollar mi creatividad y me he dado cuenta de que no puedo lograrlo si me especializo.

Fotografía de Catherine de un niño de pie sobre dos calabazas

© Catherine Lacey Dodd

Principalmente, te basas en la luz natural. ¿Es una decisión deliberada para evitar la iluminación de estudio?

La iluminación de estudio es uno de los únicos campos de la fotografía que he estudiado formalmente (la WPPI, convenciones, etc.) y, aún así, no me atrae ni supone ningún desafío para mí, al contrario que la búsqueda continua de dominar la luz natural. Reservo el flash externo para sesiones de fotos de horas y, durante el día, aprovecho por completo la luz natural.

Me siento plena detrás de la cámara, al aire libre, experimentando la naturaleza, la intensa luz del sol, las dramáticas tormentas e incluso, me atrevería a decir, desafiando al ojo del huracán Wilma cuando golpeó Florida en 2005; la inquietante calma del ojo me permitió fotografiar lo que estaba aconteciendo.

Tras mudarte de Inglaterra a Los Ángeles, ¿has notado cambios en lo que fotografías o en cómo lo haces?

Totalmente. Me crié en Londres y ahora vivo en Los Ángeles, en la costa. La intensidad del color, la calidad del brillo... hacer fotos es una experiencia cautivadora. Ya sea real o imaginaria, tengo la sensación de que la luz se refleja en las micropartículas de arena que hay en el aire y se proyecta en el objetivo. Los naranjas y amarillos son mucho más intensos que en Inglaterra. Acabo de pasar seis semanas en ocho países del norte de Europa, centrándome en la fotografía urbana, y la experiencia no solo ha enfatizado esa diferencia que percibo en el color de la luz, sino también el hecho de que ponerme las gafas de sol porque hacía buen día al bajar del coche no significaba que no fuera a granizar diez minutos después. En Los Ángeles, el buen tiempo está garantizado la mayor parte del año y esto fomenta mi capacidad de dominar la fotografía con luz natural. Practico a diario y esa es la mejor forma de aprender, sobre el terreno.

¿Cuáles son las principales dificultades que encuentras al fotografiar con luz natural?

Una de las mayores dificultades es que, cuando se trata de luz natural, no hay nada seguro. Llego al entorno, y esto es quizás lo que más me apasiona de la fotografía con luz natural, y tengo que analizar de inmediato la luz y en qué puntos de mi sujeto incide. A la hora de conseguir fotos auténticas, la luz no siempre va a estar perfectamente situada, así que tengo que cambiar yo de posición o sacar el máximo partido de las zonas en las que incide de manera más intensa en el sujeto para obtener un efecto artístico.

Fotografía de Catherine de dos niños en un campo de calabazas

© Catherine Lacey Dodd

Este mes, Canon se centra en el otoño y en la fotografía con poca luz, ¿qué es lo que más te gusta de la fotografía en otoño?

Si bien no tenemos las mismas diferencias entre estaciones en el Sur de California, puesto que el clima templado asciende, sigue existiendo una ligera diferencia. Recuerdo una vez, hace años, que salí la calle en Londres, a mediados de noviembre. Era uno de esos mágicos días otoñales en los que el sol se ponía lentamente en el horizonte y el cielo era de un increíble azul intenso que se complementaba con las tonalidades doradas de los árboles de una forma sublime. Tenía la teoría del color allí mismo, en la naturaleza, y esto se aprecia particularmente en otoño.

Utilizando los arroyos, los riachuelos, los estanques y los ríos para reflejar el color de los arces otoñales, los robles y los sicómoros, que aportan un cálido e íntimo resplandor, además de contraste y textura a las masas de agua en medio del azul del cielo reflejado. En Los Ángeles, me lanzaré a las zonas del interior en otoño. A una hora de Los Ángeles, puedo sumergirme en un espléndido color otoñal en las laderas de la sierra de San Gabriel. Estos microclimas son posibles gracias a los grandes cambios de altitud sobre el nivel del mar en Santa Mónica al ascender hasta lo alto de los complejos de esquí.

¿Tienes algún consejo para hacer fotografías en otoño o en condiciones de baja iluminación?

La ubicación y el momento son fundamentales. Tenemos a nuestro alcance el maravilloso mundo de posibilidades que nos ofrece la geografía y que yo utilizo para planificar previamente la fugaz estación. Una buena foto de estación permite prever, mediante la experiencia, estas oportunidades de imagen.

En otoño, crearé imágenes con luz lateral cuando el sol esté bajo en el horizonte, en el ocaso, para captar la luz en los ojos del sujeto. En días nublados, para retratos en el medio ambiente, utilizaré la luz suave, mate y uniforme para favorecer la piel. En paisajes, emplearé los grises para crear contraste con las hojas mojadas de otoño. Buscaré formas en las que un rayo de luz baile sobre las hojas y evitaré que el cielo gris, con poco atractivo visual, sea el protagonista, lo cual echaría a perder los elementos destacados.

¿Qué elemento no puede faltarte en otoño o al hacer fotos con baja iluminación?

Un reflector plegable. Lo utilizo con frecuencia para devolver la luz a los ojos. Si no dispongo de un reflector, buscaría uno natural, como el reflejo de la luz dorada del otoño sobre una masa de agua o, en entornos urbanos, el hormigón como reflector natural. Por encima de todo, necesito que mi equipo trabaje por mí más que tener que manejarlo yo. Un cuerpo de cámara potente que reaccione a mis indicaciones y esa untuosa y maravillosa decadencia que aportan los teleobjetivos.

Fotografía de Catherine de unos niños sosteniendo dos pequeñas calabazas

© Catherine Lacey Dodd

En Canon, se trata de vivir por y para las historias. ¿Tienes algún consejo para aquellos que intenten contar una historia a través de sus imágenes?

La colaboración es la clave. Aunque al principio es importante conseguir el retrato perfecto que muestre el aspecto de una persona, después debes centrar toda tu energía en capturar su esencia, su alma y su personalidad. En ese momento, la narración de la historia pasa a ser la relación que se forja con el sujeto y que eleva al fotógrafo al nivel de artista.

Aborda la fotografía desde la perspectiva de un historiador. ¿Qué aspectos de la imagen y qué crónica social será importante en el futuro?

¿Qué divisas en el horizonte?

Como fotógrafa creativa, mi mente está eternamente inquieta y mis ideas sobre lo que quiero conseguir después tienden a estallar.

Me motiva asumir más encargos comerciales que me devuelvan a mis raíces geográficas de viajes y fotografía, y también perfeccionar mis habilidades a la hora de fusionar imágenes fijas y en movimiento.

Quizás lo que no he logrado hasta la fecha es colaborar en trabajos fotográficos. Mi inteligencia a la hora de aprender es muy intrapersonal, abordo el arte de forma introspectiva y me retaría a mí misma a trabajar en colaboración con personas de mentalidad similar a fin de desarrollar y ejecutar una visión artística común.

Fundamentalmente, hay cuestiones que me interesan de manera muy especial, como madre de un niño con necesidades especiales, defensora del medio ambiente y de las causas humanitarias. Necesito utilizar esta herramienta documental para contribuir a estas causas, para interconectar el altruismo con la fotografía suscitando la reflexión y contando historias que emocionen.

Fotografía de Catherine de dos niños en un campo de calabazas

© Catherine Lacey Dodd

Y, finalmente, ¿en qué consiste tu equipo fotográfico?

En un montón de productos de Canon. En mi equipo portátil llevo distintos objetivos prime para las escenas clave que se me presentan, además del mágico ojo del teleobjetivo. Durante mi reciente viaje a Europa, confié únicamente en el EF 85mm f/1.2L II USM y el EF 35mm f/1.4L II USM, y descubrí que podía utilizarlos en la mayor parte de los escenarios, aunque me moría de ganas por llegar a casa y coger mi teleobjetivo.

Cámaras:

Canon EOS 5D Mark III

Canon EOS 5D Mark II

Canon EOS 40D

Objetivos:

Canon EF 70-200 mm f/2,8L IS II USM

Canon EF 100 mm f/2,8L Macro IS USM

Canon EF 85 mm f/1,2L II USM

Canon EF 50 mm f/1,2L USM

Canon EF 35 mm f/1,4L II USM

Flashes Speedlite de Canon



Créditos de la entrevista: escrita por Martin Fleming