A model car in the garage

El maquetista y fotógrafo Simon Carter. Una gran historia en miniatura.

Retrato de Simon Carter

La pasión de Simon Carter llevaba décadas tomando forma. Comenzó con la construcción de maquetas de niño, más tarde se interesó por las carreras de automovilismo y actualmente se dedica a la fotografía de manera profesional. Solo cuando tuvo tiempo suficiente para combinar todas estas habilidades fue capaz de crear y fotografiar el mundo en miniatura de los deportes de motor como siempre había imaginado. Sentados junto a su impresionante colección de maquetas de coches de competición, nos impacta la magnitud de la tarea que él mismo se ha impuesto. Se trata de inventar un mundo para luego entrar en él.

¿Podrías contarnos un poco sobre qué te inspiró para dar los primeros pasos en la creación y fotografía de modelos en miniatura?

Al haber crecido en los 60 pasé muchas horas construyendo maquetas de tanques de la Segunda Guerra Mundial, al igual que muchos otros niños. Cuando las encontré recientemente en el desván, me di cuenta de que podría combinar todas mis aficiones y habilidades para crear algo completamente único.

¿Por dónde se empieza para crear una réplica exacta de un coche de carreras?

Se basan en series que se fabricaron en los 70 y 80 y han dejado de producirse, así que localizarlos es un poco complicado. Y por si esto no fuera ya lo bastante difícil, los modifico para asegurarme de que los vehículos cuentan con mecanismos precisos y que la suspensión, las puertas, el capó y el maletero funcionan. Luego, añado el polvo, las quemaduras y los roces que tendría un coche de carreras real. Por eso tardo unos tres meses en construir cada uno.

Cuando creas tus decorados, ¿piensas en ellos desde la perspectiva de un aficionado a los coches o de un fotógrafo?

Un poco de cada, realmente. Creo los decorados de la misma forma que se elaboraría cualquier decorado de fotografía o vídeo. Eso significa que, ya en esta fase, estoy pensando en los ángulos que necesitaré para conseguir las imágenes que me interesan. No se trata solo de recrear lo que se siente en un taller de coches de carreras, sino también de fabricar decorados que pueda fotografiar.

Montaje de una maqueta de un garaje

©Simon Carter

¿Cómo abordas la fase fotográfica una vez que los coches y el decorado están listos?

Desde el principio he buscado que todas mis imágenes se perciban como si un aficionado a las carreras entrara en uno de estos garajes y, cuando nadie mirase, consiguiera hacer unas cuantas fotos indiscretas.

Para hacerlo, tengo que imaginarme que mido solo 15 centímetros. Como fotógrafo de miniaturas solo tengo tres ángulos desde los que puedo disparar: de pie, agachado hacia delante y apoyado sobre una rodilla.

Al ojear las fotos parece que todas están hechas en exteriores aunque ahora sepamos que no es así. ¿Cómo lo haces?

La iluminación. La clave es el uso de la luz natural. Podría conseguir este efecto a base de retoques pero prefiero crearlo todo desde la propia cámara.

¿Ayuda tu experiencia como fotógrafo profesional?

Ilumino estas colecciones de la misma forma que solía iluminar los coches reales cuando me dedicaba a la fotografía profesional. Para ello, hay que hacer que la luz rebote en las superficies en lugar de apuntar directamente al coche. Esto aporta a la pintura de los coches un efecto brillante que solo se conseguiría en exteriores. No obstante, a veces tener demasiados conocimientos puede suponer un problema. Después de todo, intento crear decorados cuyo aspecto haga pensar que son el trabajo de un aficionado. Así que me recuerdo a mí mismo que tengo que hacer cosas que sé que no están bien.

Maqueta de coche en un taller

©Simon Carter

En el caso de que alguien esté interesado en la fotografía en miniatura, ¿se necesita algún equipo especial?

Para que te hagas una idea de lo poco sofisticado que es todo, cuando estoy fotografiando fijo la cámara de tal forma que pueda mover cualquier cosa milímetro a milímetro durante el proceso hasta que todo esté perfecto. Para hacerlo, utilizo una bolsa del supermercado con dos puñados de arroz a modo de «saco de arena» para mantener el equilibrio de la cámara. Es la mejor opción dado que no hay espacio para minitrípodes y, aunque lo hubiera, la cámara estaría demasiado alta y el ángulo no sería el correcto.

Y ¿qué es lo siguiente?

Estoy pensando que mi próximo reto tiene que ser un garaje americano. Eso me mantendrá ocupado durante un par de años.

Si te sientes inspirado, descubre al completo el mundo en miniatura de los deportes de motor de Simon Carter.

Contenido de la bolsa con el equipo de Simon

Cámaras:

Canon EOS 5D

Canon Sure Shot 35mm AF-7

Objetivos:

Canon EF 50 mm f/1,2L USM

Canon EF 100 mm f/2,8L Macro IS USM

Respuestas editadas para mayor claridad y el ritmo



Créditos de la entrevista: escrita por Mark Blaylock