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En Berlín, la fiesta continúa a pesar de la amenaza de cierre de clubes
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Hannibal Hanschke
Hannibal Hanschke

Berlín es mundialmente conocida por su vida nocturna, desde el legendario Berghain hasta las fiestas improvisadas. Pero las animadas noches de la ciudad se encuentran amenazadas a medida que aumenta la presión por el espacio, así como los alquileres. Varios clubes han cerrado en los últimos meses y se espera que lo hagan muchos más. Este artículo trata sobre una pequeña parte de la vida nocturna de Berlín, y se centra en las personas que la hacen tan vibrante, desde aquellos que salen de fiesta hasta aquellos que trabajan en la economía nocturna.

Desde el swing, la salsa y el sexo hasta el tango, los travestis y el tecno, la vida nocturna de Berlín tiene algo que ofrecer a todos.

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Noche tras noche, miles de berlineses y visitantes se dirigen a enclaves como RAW, unas antiguas instalaciones de reparación de trenes cubiertas de grafitis en la parte oriental de la ciudad que tiempo atrás estuvo bajo el régimen comunista, pero es ahora el hogar de clubs, bares y una zona repleta de Biergärten.

Allí, en salas y cobertizos situados a lo largo de las vías del tren, la gente baila reggae, punk, rock, dancehall, hardcore, metal, rap, hip-hop y techno en clubes con nombres como Cassiopeia y tecno en Suicide Circus.

« La vida nocturna de Berlín es como una gran aventura. Puedes explorar algo nuevo cada día», afirma Richard Shawn, un expatriado británico que vive en Berlín.

Nico Brodersen, jefa de los porteros del Bassy Club, dice que lo que cuenta son las personas.

«Excesivas, salvajes, libres e incansables: puedes olvidar sus nombres pero nunca sus caras», dice de aquellos a los que les gusta salir por los clubes de Berlín por la noche.

Hay cierta preocupación por cuánto tiempo puede durar esta situación en una ciudad donde los alquileres están subiendo y la demanda de espacio aumenta a medida que crece la población. Varios clubes han cerrado recientemente y se espera que otros sigan los mismos pasos.

En Prenzlauer Berg, un distrito que se encontraba en la antigua zona oriental comunista y que se convirtió en el paraíso de los aficionados a la fiesta tras la caída del muro de Berlín, las quejas por el ruido han provocado algunos cierres.

Los residentes hablan del «Clubsterben» o lo que es lo mismo, la «muerte de los clubes».

Una de las víctimas recientes se encuentra en el distrito oriental de Friedrichshain: un club llamado Pogo Tussy, que se está demoliendo para dejar espacio para nuevos apartamentos.

«Es muy triste renunciar después de 13 años, pero así son las cosas», afirmó Simone Braun, la antigua propietaria del club.

Pero, por ahora, en muchas partes de la ciudad, la fiesta continúa.

Para los amantes del tecno, pasar una noche en el legendario club Berghain es imprescindible... si consiguen entrar. Las colas que se extienden a lo largo de cien metros son una estampa habitual fuera de la antigua central eléctrica. Los emprendedores locales hacen un importante negocio vendiendo cervezas a los que esperan.

Para aquellos que no consiguen entrar, hay muchas alternativas. ¿Qué tal el Salon Zur wilden Renate, un club de varias plantas en un antiguo edificio de apartamentos? ¿O About Blank, un club donde la fiesta se desborda hasta un jardín? ¿O Sisyphos, en una antigua fábrica de galletas para perros?

En un atrevido club de luz tenue llamado Insomnia, algunas personas cambian su ropa de diario por látex o cuero en los vestuarios que hay cerca de la entrada, mientras que otros se desnudan y se zambullen en un jacuzzi. Algunos mantienen relaciones sexuales a plena vista mientras la música atruena.

«Aquí, la gente puede ser totalmente libre y puede cumplir sus sueños ocultos. Rompemos barreras. Casi la única regla importante es: «¡No significa no!», afirmó Dominique, que dirige el club Insomnia con su marido.

En otros clubes, la música disco inunda el ambiente y los drag kings y queens se lucen en sus espectáculos.

Pero para aquellos que prefieren pasar la noche en simple bares y pubs, está la animada calle Simon-Dach-Strasse de Friedrichshain, llena de bares y restaurantes, con mesas y sillas a lo largo de las aceras adoquinadas.

Para cenar, se puede elegir entre comida mexicana, mediterránea y asiáticas o, ya que al fin y al cabo estamos en Alemania, Currywurst, una salchicha de cerdo en trozos bañada en una salsa de kétchup y curry en polvo.

Escrito por Michelle Martin, editado por Angus MacSwan/Jeremy Gaunt