Samo Vidic

Sobre la ola, con Samo Vidic

«Esta es la cámara que necesitas para un trabajo fotográfico de este tipo».

Subirse a la ola

Son casi las 2:00 de la mañana y han pasado seis horas desde que comenzamos a hacer las fotografías cuando un asistente de cámara esloveno llamado Bor se acerca al resto del equipo y exclama: «¡Samo se va a subir a la ola!».

Pero antes de entrar en detalles, empecemos por el principio. ¿De qué ola habla? Es abril y nos encontramos a orillas del río Eisbach en Múnich para cubrir la historia de Surfistas de ciudad de Canon. La idea de la campaña creada por la agencia de publicidad J. Walter Thompson es animar a las personas a explorar las maravillas de su propia ciudad. En esta ocasión, Samo va a fotografiar a tres de los surfistas de río más interesantes del mundo, en medio de la ciudad y sobre una ola artificial, con la nueva EOS-1D X Mark II.

Fotografiar en el río Eisbach de Múnich

Cuando se le pregunta su opinión sobre el río Eisbach, Samo responde:

«Me gusta este lugar. Me encanta estar en medio de la ciudad. Debe estar genial en primavera y verano. Puedes surfear, pasar el rato con los amigos o llevar a los niños al parque, disfrutar de un picnic y observar a los surfistas».

Lo describe como un lugar idílico y quizá lo sea en una tarde de domingo. No obstante, por la noche y en medio de una sesión de fotos profesional contrarreloj, es menos ideal. Es un caos. Samo, sin embargo, se encuentra en su elemento. El Eisbach es un estudio fotográfico al aire libre. Los surfistas y los miembros del público se mueven libremente por la zona y también se está grabando una experiencia digital en vídeo para la campaña. Grabarlo y fotografiarlo todo significa trabajar fuera de las horas programadas; es como vender un caballo en un bazar. Tal como él lo explica:

«Soy un fotógrafo de deportes de acción, pero también hago retratos y fotografías de estilo de vida. La parte de la acción no me intimidaba especialmente. Pero sí me preocupaban las imágenes de estilo de vida que necesitábamos, porque el acceso a la zona no estaba bloqueado al público. Sabía que si despejábamos la zona durante 20 segundos, tenía que hacer la foto en esos 20 segundos».

Aprovechar las oportunidades espontáneas

Llegados a este punto Samo está en todas partes: en un minuto pasa de fotografiar las escenas que tiene en la lista a encontrar oportunidades completamente nuevas. Puedes reconocerlo fácilmente por sus botas de agua blancas cuando no tiene las piernas sumergidas en las gélidas aguas del río. Samo es pragmático. Si algo funciona lo sigue al dedillo y, cuando no, prueba algo completamente nuevo. Él mismo nos lo explica:

«Decidí hacer dos o tres fotografías algo diferentes, que no estaban incluidas en la lista. Me gusta mucho observar las cosas por mí mismo y, cuando encuentro el ángulo o movimiento adecuado, suele funcionar bastante bien. Por eso a veces resulta un poco difícil fotografiar lo que piden los creativos. Tienes que hablar con ellos y, si les parece bien, se relajan. Con este tipo de libertad puedo hacer grandes fotos».

Y este enfoque dio buenos resultados:

«Al principio, el plan era usar el objetivo EF 300 mm f/2,8L IS II USM desde la orilla derecha del río. Pero yo decidí pasarme a la orilla opuesta para realizar unas cuantas pruebas. Al final decidí quedarme porque Tao, uno de los surfistas, daba unos saltos increíbles en el lado izquierdo».

Aquí es precisamente donde Samo acabó fotografiando la imagen principal. Su receptividad también se extiende a su forma de trabajar con los motivos sin perder de vista la idea de la historia que quiere captar:

«Hablé con los surfistas al principio de la sesión. Me mostraron algunas de las fotos que les habían hecho antes. Les dije que reflejaban unos buenos movimientos, pero que no era una sesión de fotos para una revista de aficionados al surf, así que íbamos a intentar algo distinto. Para mí, lo más importante era dejar claro que se estaba surfeando en una ciudad y no en medio del océano».

Resistencia y actitud

En cuanto a los atletas, a todos les sorprendió su resistencia y actitud. Tao destacó por encima de todos para Samo:

«Es increíble. Me encantaría tener a atletas como a él en todas mis sesiones. No había absolutamente nada que no pudiese hacer. Estaba dispuesto a probarlo todo. Creo que conectamos muy bien. Con tan solo hablar un minuto ya sabía exactamente lo que quería; es un tío genial».
Karina, otra de los surfistas, también causó una buena impresión en nuestro fotógrafo:

«Se movía de forma increíble y los agarres y acrobacias eran impresionantes. Parecía tan fácil desde el puente. Todo iba sobre ruedas mientras esperaba para fotografiar el momento adecuado. Daba la sensación de que podía surfear durante horas».

¡Al río!

Volvamos a Bor, el ayudante de cámara de Samo, y al momento en el que indicó que Samo iba a subirse a la ola.

Nuestro fotógrafo no estaba dispuesto a pedirles a sus sujetos que hiciesen algo que él mismo no haría. Samo afirma riendo:

«Intentaba sobre todo motivar a los miembros de mi equipo. Nos conocemos desde hace años e intentaba motivarles un par de días antes de la sesión fotográfica. Era consciente de que no iba a ser un trabajo fácil y de que teníamos cinco o seis horas para hacerlo todo, así que les dije que, si todo salía bien, me subiría a la tabla en vaqueros y botas de agua».

Y continúa explicando: «Pude respirar tranquilo una vez vimos que todo había salido bien. En mi cara puedes ver que estaba muy contento con todo».

Como ves en el vídeo, Samo cumplió su palabra. Explica sonriendo: «Fue divertido. Tao me dijo que me pusiera ahí y empezó a empujarme. Le pedí que esperase un minuto para que los chicos pudieran grabar el vídeo. Pero, en realidad, fue la mejor idea. Si quieres probar algo así, solo tienes que hacerlo».

Fotografía la acción con la EOS-1D X Mark II

En cuanto a lo que la acción se refiere, no todo gira en torno al estilo de Samo sobre la tabla de surf. Para superar los retos que presentan los cambios de iluminación del amanecer al anochecer, Samo necesitaba un buen equipo para conseguir las imágenes que necesitaba. Aquí es precisamente donde la EOS-1D X Mark II de Canon brilla con luz propia. Samo explica:

«Esta es la cámara que necesitas para un trabajo fotográfico de este tipo. Cuenta con una velocidad de ráfaga de 14 fotogramas por segundo, el enfoque automático es superrápido, por lo que funciona en todas las ocasiones, y los archivos son increíbles. No elegiría ninguna otra cámara».

Para hacer las fotos, Samo usó un objetivo de 35 mm a f/1,4. Con una abertura tan amplia pudo captar un fondo borroso mientras el motivo aparecía perfectamente enfocado, creando un efecto similar al 3D. También contaba con un objetivo f/2,8 de 70-200 mm que le permitía alejarse del motivo para conseguir primeros planos muy nítidos. Por último, también empleó un zoom f/2,8 de 24-70 mm que ofrece gran flexibilidad en entornos tan difíciles de controlar como el Eisbach.

Cuando le pregunto sobre su imagen favorita, responde sin dudarlo.

«La foto de Tao con el objetivo EF 300 mm f/2,8L IS II USM con el puente detrás de él. Hay una salpicadura de agua y aparece completamente inmóvil mientras salta con un agarre. Cuando lo vi, sabía que lo había clavado».

Explora la experiencia interactiva de Surfistas de ciudad aquí.

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