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Descubre la historia de la ola

Es medianoche, estás en el centro de una ciudad; ¡y te lanzas a hacer surf!

La primera vez que llegas al Eisbach en Múnich es una sensación muy extraña. Por encima del ajetreo de la ciudad se escucha repentinamente el increíble sonido de la corriente de agua, ves a la gente mirando hacia el puente y te sientes inevitablemente atraído hacia él. Echas un vistazo sobre el bordillo y ahí están los surfistas.

La ciudad alemana de Múnich ha sido la sede del surf en río desde 1972, cuando Arthur Pauli surfeó por primera vez el Floßlände. Aunque existen varios lugares para practicar este deporte en Múnich, el Eisbach («río de hielo» en alemán) atrae todos los días tanto a surfistas como a espectadores de todo el mundo. Por eso estamos aquí para ofrecerte la historia de Come and See más reciente: Surfistas de ciudad.

Este río de 2 kilómetros nace en el Isar y atraviesa el parque más grande de Múnich, el Englischer Garten. La ola perpetua se creó sumergiendo bloques de cemento en el lecho del río. Además, el sistema de cuerda y tablas permite a los surfistas darle la forma deseada. Alex, uno de nuestros surfistas, afirma: «La diferencia entre practicar el surf en el océano y en el río es que en el océano las olas te empujan, mientras que en el río tiran de ti, por lo que la distribución del peso en la tabla es diferente». Suena peligroso, porque lo es. Aquí no hay lugar para surfistas principiantes y, de hecho, hasta 2010 era ilegal practicar el surf en el Eisbach y se amenazó con destruir la ola hasta que la comunidad local envió una petición para salvarla.

La comunidad está muy unida y es fácil ver cómo los que surfean aquí hacen todo lo posible por proteger la ola. A los principiantes no se les permite surfear hasta que no demuestren ser capaces de deslizarse varios cientos de metros sobre una ola de menos tamaño. Karina, otra de nuestras surfistas, describe la situación de la siguiente manera: «Si eres parte del grupo es porque te lo mereces, pero entrar en él es muy difícil».

Resulta increíble observar las políticas tácitas del Eisbach: la forma en que los surfistas hacen cola de forma ordenada, el silencio de la tensión competitiva que solo se rompe al reconocer una buena ola golpeando ligeramente las tablas. Aunque cada surfista se desliza en solitario una y otra vez sobre la ola, todos se sienten conectados por ella.

Explora la experiencia interactiva de Surfistas de ciudad aquí.