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Conoce a los surfistas: Tao, Alex y Karina

Una vez que has superado el impacto inicial de ver una ola en un río en el centro de Múnich, llega el momento de conocer a aquellos que se suben a ella todos los días. Más allá de la simple observación de la experiencia está la personalidad que cada surfista muestra sobre la ola. Nos reunimos con tres de los surfistas nativos más populares del Eisbach para contarte nuestra historia de «Come and See» más reciente: Surfistas de ciudad.

Tao tiene 33 años, es diseñador industrial, ha ganado dos campeonatos europeos con su traje de neopreno y es el más rápido del Eisbach. Lo que más llama la atención sobre él es la facilidad con la que se mueve. Es como si flotase sobre la tabla y jugase con la ola, sin oponer ningún tipo de resistencia. «Cuando monto sobre la ola intento no pensar en nada. Simplemente pasa. Así es el surf: cuando te deslizas sobre las olas, dejas de pensar», explica.

Tao habla del surf como si fuese más una filosofía que un deporte y los describe como una serie de momentos irrepetibles: «¿Sabes? Creo que el momento perfecto depende del momento. Llegas a la zona y hay solo dos o tres personas; nieva, es de noche, hace sol... pero depende más de tus propias sensaciones. Cada ola es diferente, cada momento es diferente, es imposible volver a repetir el mismo momento».

Alex y Karina son una pareja que el Eisbach unió. «Cuando Alex y yo surfeamos juntos es como un reto, porque es algo que compartimos, que disfrutamos y que nos encanta a ambos», explica Karina.

Alex, de 37 años, es un fotógrafo y videógrafo local que lleva surfeando aquí cerca de una década, pero su amor por el surf procede de su infancia en Brasil. «Empecé a surfear a los 5 años, cuando mi padre me puso sobre la tabla, y desde entonces estoy enganchado», explica. «Surfear en la ciudad es increíble, es un lugar único. En ninguna otra ciudad del mundo encontrarás un río con olas como este», continúa. Alex es todo un espectáculo, pero para él no se trata de ser el centro de atención o admiración. «Es un deporte en el que tienes que encontrar cierta armonía con la naturaleza para poder disfrutar. Es un deporte un poco egoísta, pero también puedes practicarlo con amigos y otras personas. Me permite ofrecer mi mejor cara porque me encuentro en mi elemento: el agua».

Karina, de 25 años, es completamente diferente. Esta vivaz estudiante de ciencias del deporte no muestra ningún tipo de miedo en el agua. «Siempre quise hacer surf pero nunca he tenido suficiente dinero para irme lejos a practicarlo, así que cuando vi una tabla de surf en el mercadillo la compré por 50 euros y decidí probarla en el Eisbach. Llegué allí, puse la tabla sobre el agua y me lancé a por todas, con nieve incluida». Cinco años después, Karina es campeona de Europa.

Explora la experiencia interactiva de Surfistas de ciudad aquí.