Emily Mulhall: Todo por Vine

Nos sentamos con la estudiante de animación Emily Mulhall para saber más acerca de los fenaquistiscopios, la fama en Internet y cómo llevar la animación a la vida real…


«La animación era algo que siempre quise hacer», explica Emily. «Y me encontré con un montón de tiempo libre cuando me operaron una pierna. Sabía que no iba a poder andar durante un mes, así que descargué todas las aplicaciones que pude encontrar. Vine es una de las que me quedé».

Molehill, la cuenta de Vine de Emily, empezó a cobrar fama rápidamente, con más de 50 millones de bucles y 71.000 seguidores en el momento de escribir este artículo. Muy pronto le llegó el reconocimiento a Mashable, cuando consiguió la primera posición en una lista de cinco de los Viners británicos más creativos y, aunque es conocida principalmente en Internet, su fama puede cruzar también al mundo real. «Alguien se me acercó en Oxford Street y me dijo: "Anda, eres Molehill". ¡No supe qué decir!».

En lo relativo a la animación, los creadores tienen mucho en lo que inspirarse. «Para mi curso de diseño, tuve que investigar a muchos diseñadores, artistas y animadores diferentes», explica Emily. «Y además está lo que ves en TV y en las revistas».

Échale un vistazo al vídeo de Emily sobre cómo animar en Vine:



Por supuesto, Emily también se inspira en sus coetáneos. «En Vine hay toda una comunidad», comenta. «La gente habla mucho y se preguntan unos a otros cómo hacer cosas. Hay gente a la que sigues y con la que hablas con bastante frecuencia, y siempre ves el trabajo de los demás».

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Estas relaciones pueden resultar muy útiles. «Hace poco, creé un hashtag», explica Emily. «Estaba intentando grabar como si yo fuera la única persona en Londres, así que le pedí a la gente que hiciera lo mismo en su propia ciudad. Muchísimas personas de todo el mundo se involucraron y eso provocó un montón de conversaciones sobre donde vive la gente».

El uso de otras redes sociales como, por ejemplo, Instagram, Twitter y Snapchat, ayuda a Emily a llevar a sus seguidores entre bambalinas. Al fin y al cabo, en Vine solo ven el producto final. «En Snapchat, si estoy haciendo una animación, publico pequeños fragmentos», comenta. «Y si algo va mal, le grito al papel o algo parecido».

Zoótropo


Canon ha trabajado con Emily para reinventar el fenaquistiscopio, un antiguo dispositivo que hace girar un disco para mostrar una serie de fotogramas en orden, creando la ilusión de la animación. «Mis animaciones suelen ser 2D», explica Emily, «porque solo se pueden ver en un ordenador. Me gustó ver una animación que fuera "real", un objeto físico, tangible».

El fenaquistiscopio definitivo de Emily muestra un jardín animado final en un tocadiscos, pero el proyecto comenzó a una escala mucho mayor: «Mi idea original era imprimir imágenes gigantes con muchos trozos de papel y hacer un fenaquistiscopio gigante en un edificio circular».

Para la pregunta de cuál será su siguiente proyecto, no hay respuesta concreta. «Tengo un montón de ideas escritas», explica Emily. «Y más o menos puedo decir qué es realista y qué no lo es».

Para creadores como Emily, que animan sus trabajos fotograma a fotograma, un solo error puede arruinar horas de duro trabajo, pero no siempre es el fin del mundo. «Disfruto más con el proceso que con el resultado final», comenta. «A otras personas les parece un proceso largo y por eso no llegan a la meta. Pero siempre es agradable, después de haber trabajado en centenares de fotogramas distintos, verlos todos juntos».

Haz clic aquí para visitar a Emily en Vine.