Barcelona street photographed by Christopher Anderson using the Canon EOS M5

Inicio

Christopher Anderson, fotógrafo independiente y autodidacta, nació en Canadá, creció en el oeste de Texas y consideró Nueva York como su hogar la mayor parte de su vida adulta. Miembro de la prestigiosa Magnum Photos y, hasta hace poco, el primer fotógrafo residente del New York Magazine, se ha mudado a Barcelona con su familia en busca de un nuevo hogar. Hablamos con él mientras exploraba su nueva ciudad para descubrir su concepto de hogar, su enfoque de la fotografía urbana y qué supone para él una buena cámara.

El viaje a casa

Calle de Barcelona fotografiada por Christopher Anderson con la EOS M5 de CanonPara Chris, un hogar depende básicamente de las conexiones: con su familia, con los sonidos y el ritmo de la calle, y con las personas que viven a su alrededor. Pero para descubrirlo tuvo que embarcarse en un viaje muy interesante.

«Abandoné la casa donde crecí cuando todavía era muy joven y he vivido en muchos sitios diferentes, viajando por el mundo en busca de lo exótico. La curiosidad y el sentido de aventura me impulsaban, pero echando la vista atrás también me ayudaron a descubrir lo que significa el hogar».

«Antes de tener una familia viajaba constantemente, vivía en continuo movimiento, y mi hogar era el lugar en el que me despertaba ese día. No tenía un sitio que pudiese considerar mi hogar, aunque pagaba un alquiler, porque no tenía una sensación de pertenencia. Pero detrás de tanto desplazamiento existía esa sensación de búsqueda de un lugar al que pertenecer y poder llamar mi hogar».

«El nacimiento de mi hijo y el libro SON que le dediqué me hizo apreciar lo que me rodea por primera vez. En ese momento fue cuando descubrí que un hogar es más el espacio íntimo que comparto con las personas que quiero y menos el lugar, la ciudad o la casa concreta donde vivo».

«Pero todos los viajes y fotos que había hecho hasta ese momento me estaban preparando para captar esas imágenes de mi hijo. Y me ofrecieron lo que siempre he buscado en una fotografía: una auténtica conexión con una experiencia universal que, a la vez, es completa y únicamente mía».

«Desde el libro SON siento que la mayor parte de mi trabajo sigue explorando el concepto de hogar, en círculos concéntricos desde el núcleo de mi familia. Barcelona es una parada más de este viaje personal. Sigo fotografiando mi hogar, este es solo otro lugar para hacerlo».

Establecer conexiones emocionales

Chris describe el acto de fotografiar como «un dispositivo que me permite interactuar con aquello con lo que intento conectar» y «una excusa para conectar y descubrir más cosas sobre mí». Pero admite que necesita un tiempo en su nuevo hogar para sentir esa conexión emocional o calidad que siempre busca, ese extraño elemento que extiende la mano y te agarra del cuello.

«Cuando veo las primeras fotos que hago en un lugar totalmente desconocido para mí aprecio el elemento de los nuevos descubrimientos. Todo se ve genial con una sensación de frescura y novedad exótica, pero una vez que eso queda atrás y llegas a un lugar más rico y profundo, las imágenes empiezan a suceder».

Sol y sombras en Barcelona hecha con la cámara compacta de sistema EOS M5

«Por ejemplo, cuando empecé a hacer fotos para el proyecto que acabó convirtiéndose en el libro SON, no lo vi en un contexto profesional: era simplemente un padre haciendo fotos de su familia. Me sorprendió lo orgánicas que eran las fotos y me di cuenta de que eso era precisamente lo que siempre había buscado en una imagen. No buscaba una foto bonita, sino que estaba viendo algo a lo que me sentía conectado. Lo mismo puede decirse de todo lo que fotografío. Cuanto mejor entiendo el motivo, más orgánico es el aspecto de la foto y mayor es la verdad emocional de la imagen».

«Así, cuando examino las imágenes en el proceso de edición, no busco la luz, la composición ni la exposición perfectas, sino que quiero una imagen que me haga detenerme en ella y me aseste un golpe emocional. Esa es la única forma de que llame la atención de otras personas: estableciendo un lazo emocional con ellos».

Christopher Anderson fotografía a una mujer de mediana edad con un vestido de flores con la EOS M5

«Todos los trucos que conllevan combinaciones de luz, color, etc. son simplemente adornos; no ayudan a que la foto conecte con otra persona, simplemente la embellecen. Espero que la verdadera emoción que transmite la imagen sea algo con lo que todos pueden conectar. A veces es algo imposible de explicar, articular o incluso señalar, pero está ahí. Es esa magia que hace que una foto destaque sobre el resto hasta el punto de anularlas. Cualquiera puede hacer una foto bonita, pero eso no es suficiente para mí. Quiero que mis imágenes establezcan una conexión más profunda».

«Mi trabajo abarca todo tipo de temas, de fotografía de guerra a retratos, con muchos idiomas visuales distintos, pero me gusta pensar que existe un elemento que los une a todos y que este es esa sensación de conexión emocional».

La poesía de las calles

Conectando con los lugares y habitantes desconocidos de Barcelona, Chris explica que su objetivo es captar lo que describe como la sensualidad y poesía de las calles:

 Reflejos sobre una acera mojada, fotografiada con una cámara compacta de sistema EOS M5 de Canon

«Lo bonito de la fotografía urbana es que te permite observar y conectar. La práctica en sí misma es también una disciplina: al igual que tocar un instrumento, requiere cierta frecuencia de observación práctica. Es como sintonizar una radio: primero solo escuchas ruido estático y, de repente, encuentras el sonido de la música y sientes el ritmo del lugar donde te encuentras. La única forma que se me ocurre de describirlo es como un placer sensual».

«Y en las calles existe ese polvo mágico que salpica una fotografía: a veces puede ser la iluminación, otras la composición con la que cobra vida. La iluminación en concreto tiene una forma de cambiar la escena y bañarla de un brillo sobrenatural, lo que concede a una situación algo que va más allá de los colores, la acción o la geografía del lugar. Suelo buscar la luz pero creo que es algo intuitivo, algo que no puede ni verse ni sentirse. La luz va más allá del momento».

 Christopher Anderson fotografía a una niña pelirroja en una calle de Barcelona con la M5

«En última instancia, mis fotografías son un reflejo de mi experiencia y cuando paseo por la calle espero captar poesía, no un reportaje periodístico. Y cuando se dan todos los elementos, como en la foto de la niña con una camiseta blanca y negra y pelo muy rojo caminando hacia las sombras oscuras y la luz brillante de una calle estrecha, eso es poesía».

Una buena cámara

Para captar la poesía de las calles de Barcelona, Chris usó la EOS M5, la nueva y ligera cámara compacta de sistema que incluye muchos de los atributos que busca: facilidad de uso, facilidad de transporte y un proverbial rendimiento preciso.

«Una buena cámara debe ofrecer una sensación natural al usarla. Quiero reaccionar rápidamente ante una escena y no tener que pensar en cómo funciona; para mí, eso destruye la magia del momento. Una cámara que permita captar fácilmente la conexión emocional es más importante que las características técnicas. Una cámara ligera y pequeña como la EOS M5 es especialmente útil para esos momentos en los que tengo que caminar largas distancias, ¡como los más de 8 kilómetros que recorrí en la sesión fotográfica de Barcelona!».

«Antes trabajaba en la construcción, y ahí cada uno tiene su propio martillo, que conoce y con el que se siente cómodo. Con una cámara pasa lo mismo; tengo que saber cómo responderá y reaccionará, y necesito sentirme cómodo con ella, hasta el punto de que pueda confiar en ella como una extensión de mi vista y mis manos. ¡Necesito saber que todo va a salir perfecto! La EOS M5 consigue exactamente eso».