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La capacidad revolucionaria de la impresión 3D

  • Publicado hace 1 año
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El potencial de la impresión 3D para transformar los sectores minorista y de fabricación es revolucionario y muy emocionante. Aunque la tecnología data de principios de la década de 1980, ha sido necesaria la revolución digital relativamente reciente y la aparición de Internet de las cosas para comercializarla y que pase de tecnología industrial cada vez más a tecnología de consumo. La innovación se está expandiendo: sectores como el sanitario están viendo cómo algunas empresas intentan imprimir partes del cuerpo humano que puedan sustituir a las costosas prótesis mientras que la NASA está analizando las opciones para generar alimentos impresos en 3D.

El sector minorista también se está preparando para experimentar cambios importantes. Algunos proveedores especializados han iniciado muchos de los primeros avances en el sector minorista, pero algunos de los grandes nombres del sector minorista están empezando a probarla, como Amazon, que lanzó el año pasado una tienda de impresión 3D que vende joyas, juguetes, y otros regalos en EE. UU.

Durante los últimos años, los minoristas y sus proveedores se han sentido cada vez más presionados para ofrecer productos individuales y personalizados y a hacerlo además en plazos de tiempo cortos. No obstante, la personalización y la inmediatez no son siempre económicos con los procesos de fabricación tradicionales que están optimizados para grandes volúmenes de producción sistemática. No obstante, al igual que con la impresión digital en general, con la impresión 3D es cada vez más posible aunar la fabricación personalizada con la automatizada. El vendedor proporciona el modelo, que es rápido y sencillo mientras que el cliente lo personaliza en casa o en el establecimiento.

Esto producirá una nueva era de artículos fabricados en masa pero individualizados. Por supuesto, el sector todavía está en sus inicios y la tecnología no admite producir grandes volúmenes en este momento. No obstante, a medida que evoluciona la tecnología, aumentarán los volúmenes y seguirá proporcionando rentabilidad y reducción de costes significativos.

¿Está el futuro del comercio minorista en los procesos de diseño democratizados y en los establecimientos de modelos digitales? ¿Pasará la fabricación de la fábrica a su comercialización personalizada o –en última instancia al hogar– a medida que millones de personas usan un modelo o diseño base y después lo personalizan a su gusto y según su estilo?

Parece bastante probable. Y aunque este cambio no se producirá hoy, estamos pasando gradualmente a un tipo de comercio diferente, uno que traerá una nueva era de empresas de nueva creación que pueden avanzar rápidamente e innovar los diseños.

¿Y qué significa esto para nuestras tiendas físicas y de comercio electrónico como Amazon? Es cierto que en el futuro inmediato todavía necesitaremos nuestra tienda IKEA y concesionario de automóviles locales para adquirir artículos de gran tamaño que es poco probable que podamos imprimir en casa. No obstante, los minoristas que confían principalmente en la venta de artículos del hogar, moda u otros de uso habitual de menor tamaño tienen la gran oportunidad de evaluar la impresión 3D como una forma de reinventarse a sí mismos y seguir estando a la vanguardia. Aunque esto no ocurra en los próximos 10 o 20 años, es una posibilidad muy real que el próximo siglo suponga una revolución de grandes dimensiones a escala del consumidor para el sector minorista.