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¿Están las tecnologías de la información listas para una autoevaluación?

  • Publicado hace 1 año
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No hay duda de que la tecnología ha cambiado a la empresa para mejor. Y, a medida que ha evolucionado, los directores de tecnología han respondido mediante la implementación de nuevas capacidades y procesos a lo largo de la empresa para mejorar la agilidad, el enfoque y la flexibilidad. No obstante, la tarea del departamento de TI de una empresa no es siempre fácil. Los directores de tecnología suelen estar bajo presión para que muestren resultados rápidos de sus inversiones en TI, algo que no es siempre fácil o incluso posible. En consecuencia, los directores de tecnología suelen verse obligados a poner sistemas en producción sin haber tenido la posibilidad de detenerse a pensárselo y hacerse la pregunta clave: ¿por qué estamos haciendo esto? 


Muchos directores de tecnología quieren ser más proactivos en sus funciones cotidianas, pero mientras que las operaciones diarias estén motivadas solo por el impulso hacia la eficacia en vez de la oportunidad de encontrar nuevas soluciones a los problemas, la función del director de tecnología puede verse limitada. A su vez, esto da lugar a acusaciones injustas de que el responsable de TI está alejado de las necesidades reales de la empresa.  
Las tecnologías de la información llevan demasiado tiempo en una situación en la que tienen que reaccionar a las necesidades en vez de poder anticiparse a ellas. Por lo tanto, ¿cómo pueden los directores de tecnología asegurarse de que se saque el máximo partido de sus sistemas de TI? ¿Y de qué manera pueden los directores de tecnología aportar valor a la empresa? 


1.    Participar
Bajo la presión por reducir los costes por parte de la dirección, los departamentos de TI pueden convertirse en compartimentos estancos en un esfuerzo por competir con los proveedores externos. Sin embargo, la mentalidad de compartimentos estancos reducirá la eficiencia en las operaciones empresariales globales y, para ser eficaz, la participación es esencial. Además, es responsabilidad de los equipos de dirección crear entornos que favorezcan la participación. Para que se adopten planes proactivos, es necesario que toda la empresa los acepte. Los directores de tecnología pueden contribuir a este proceso mediante la creación de una visión unificada para su función dentro de la empresa y trabajar con las distintas partes de la empresa a fin de alcanzar objetivos comunes y globales. Muchas empresas se beneficiarían enormemente si conocieran en mayor profundidad lo que pueden aportar las TI.


2.    Planificar
La creencia de que los líderes de TI no necesitan visión comercial es un mito. Los departamentos de TI proactivos prevén lo qué va a ocurrir en el futuro y entienden cómo mejorar los servicios y aumentar los ingresos. Entienden los resultados potenciales y planifican en consecuencia. Para hacer esto, los líderes de TI deben analizar los patrones, investigar las causas principales de los problemas recurrentes y definir objetivos que tengan resultados claros. Su trabajo no consiste solo en instalar un sistema de TI y actualizarlo de vez en cuando. Los líderes de TI deben romper el círculo del pensamiento actual y analizar los requisitos empresariales y tecnológicos futuros.


3.    Evaluar
A medida que sigue evolucionando la tecnología, seguirá aumentando la presión sobre los departamentos de TI. Las empresas dependen de infraestructuras de TI fiables para mantener la productividad.  Sin embargo, resulta complicado medir el coste real de una estrategia de TI que solo justifica las compras técnicas cuando aumentan los requisitos de almacenamiento o se rompen los equipos. Centrar la atención solo en reducir los costes y el mantenimiento de los sistemas actuales no es realmente una estrategia a largo plazo para los departamentos de TI.


En lugar de esto, los directores de tecnología visionarios tienen que evaluar el rendimiento de los sistemas con regularidad para que puedan invertir en sistemas de forma inteligente y asegurarse de que la tecnología esté alineada con las prioridades de la empresa. En última instancia, un enfoque de valor añadido responderá a las siguientes preguntas: ¿De qué forma podría la configuración de TI actual servir de apoyo a los planes empresariales futuros? ¿Están disponibles los recursos y capacidades necesarios para cumplir con los objetivos empresariales estratégicos? Una estrategia de TI sofisticada y proactiva se amortizará fácilmente. Será responsabilidad del departamento de TI demostrar que merece la pena.