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¿De qué manera determinará la impresión 3D la experiencia del cliente del futuro?

  • Publicado hace 2 años
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La impresión 3D tiene el potencial real de transformar la experiencia de compra. Ofrece un proceso de fabricación más ágil que los métodos tradicionales así como un potencial enorme para la personalización. Y todo ello a un precio cada vez más competitivo. Sin embargo, a pesar de todo su potencial, la tecnología de impresión 3D data, en realidad, de principios de los años 80. Se incluyó por primera vez en el informe Hype Cycle para tecnologías emergentes de Gartner en 2007.

Sin embargo, lo que empezó como un «factor desencadenante de innovación» en el citado informe Hype Cycle, se ha convertido rápidamente en un mercado en auge. Gartner sugiere que las ventas de impresoras 3D crecerán un 98% en 2015, seguidas de un crecimiento del 100% de dichas ventas en 2016.

Es difícil predecir cómo cambiará la impresión 3D, con sus distintas aplicaciones, el curso de la experiencia de los clientes en el futuro. No obstante, las tendencias indican que está empezando a tener lugar un cambio fundamental a medida que los clientes tienen mayor interés y la tecnología está evolucionando para cumplir con sus exigencias.

En primer lugar, el tiempo de comercialización de los productos se está reduciendo. Esto se debe, en parte, al diseño y a los ciclos de prototipado más rápidos como consecuencia del proceso de impresión 3D pero, a medida que este proceso se acelere, también se empezarán a eliminar los tiempos de preparación, las herramientas intermedias para el lanzamiento de nuevos productos y otras barreras de la creación

En segundo lugar, el diseño abierto ha llegado para quedarse. Los usuarios finales se responsabilizarán cada vez más del diseño de los productos y estos estarán disponibles para cualquier usuario final con las herramientas y habilidades necesarias. En consecuencia, la personalización estará cada vez más normalizada hasta que los consumidores empiecen a solicitarla como parte del proceso de producción.

Por último, la personalización no es la única ventaja para los clientes. El ciclo de compra, ya optimizado para entregar productos fabricados de forma masiva en un intervalo de tiempo tan corto como sea posible, podría convertirse en más breve todavía con la impresión 3D. Por ejemplo, los pedidos de artículos sin existencias, que antes supondrían retrasos de hasta un mes, sería algo del pasado ya que, en teoría, se podría imprimir cualquier artículo en el momento para el fin concreto. De manera análoga, la adopción de la impresión 3D en el hogar permitirá a los consumidores comprar diseños en línea e imprimir los productos en casa, lo que omitirá totalmente el proceso de pedido.

Hoy en día, algunas de las grandes empresas minoristas están empezando a experimentar con la impresión 3D. Por ejemplo, Amazon lanzó el año pasado una tienda de impresión 3D que vende artículos de joyería, juguetes y otros regalos en EE. UU. No obstante, se trata únicamente de un punto de partida. A medida que la impresión 3D siga evolucionando, será mucho más fácil, y barato, para los clientes comprar una gama mucho más amplia de productos individuales bajo demanda y para las empresas ofrecer un nivel muy superior de velocidad, precisión y personalización.