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¿Cómo puede una empresa gestionar el cambio de forma eficaz?

  • Publicado hace 1 año
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En el entorno en rápida evolución actual, es probable que cualquier empresa que espere que se ralentice el ritmo de los cambios quede decepcionada. Desde la digitalización hasta la movilidad, la conversión hacia un modelo de aplicaciones y el ascenso inexorable de las redes sociales, los cambios se han convertido en una parte aceptada de nuestra manera actual de hacer negocios. De hecho, las empresas deberían estar abiertas al cambio. Si no evolucionan constantemente, es probable que se queden por detrás y que sus competidores asuman el liderazgo.

No obstante, los cambios son duros y el hombre es un animal de costumbres. ¡Solo hay que preguntarle a cualquiera que haya intentado dejar de fumar! Imagínese si no es mucho más difícil cambiar para una empresa. Tenga en cuenta la cantidad de elementos, el número de trabajadores y los distintos departamentos, y esto es incluso sin tener en cuenta factores externos como la economía o los avances tecnológicos. Desde la reestructuración del equipo a la inversión en crecimiento o la adquisición de una nueva venta, todos los hitos de una empresa son precursores de cambios. ¿Cómo pueden las empresas facilitar sus propios procesos de evolución?

Puede parecer evidente, pero el primer paso para el cambio en una organización es prepararse para este. Es decir, planificar de forma flexible. Para crear el impulso adecuado y prepararse de verdad para un cambio importante, los líderes empresariales tienen que entender sus entornos externos y adaptar sus capacidades internas. Cuánto más flexible sea un equipo, mejor preparado estará para abordar cuestiones que quedan más allá de su control inmediato. Los procesos de gestión del cambio de éxito permiten a una empresa avanzar sin tener tantas dudas. 


La planificación tiene una segunda ventaja: uno se prepara para el cambio cuando ve (o participa en) las actividades de planificación. Conseguir la aceptación temprana de los empleados hará que se puedan cosechar las ventajas después, puesto que las personas están más dispuestas a cambiar su comportamiento si sienten que han participado en el proceso de toma de decisiones. Las estrategias de cambio que triunfan implican comprender los factores que permiten e impulsan el cambio con detalle. Una hoja de ruta holística es tanto una buena herramienta de planificación como una forma de hacer un seguimiento de los avances.

 
La gestión del cambio que triunfa reúne a todas las partes afectadas y requiere su participación para que los cambios tengan éxito, esto ayuda a crear espíritu de equipo entre los departamentos, de modo que la adopten los empleados de toda la organización. El siguiente paso es reunir un equipo de cambio para ayudar a desarrollar el programa de cambio y garantizar su éxito. Para garantizar la máxima eficacia, este equipo debería incluir una mezcla de personas de toda la organización y no limitarse a una sola disciplina dentro de la organización.  


Valore si hay oportunidades de formación o desarrollo adicionales que puedan respaldar el proceso. Si se está desplazando a los empleados y asignándoles nuevas responsabilidades, los líderes deberían plantearse ofrecer formación a estos empleados. Asigne tiempo extra para trabajar con los gerentes y supervisores a fin de identificar a los empleados que están teniendo dificultades con el cambio. Ofrezca un curso para los gerentes nuevos a fin de ayudarles a aprender a dirigir sus equipos durante el cambio. Estas iniciativas se pueden realizar de forma interna, a través de una empresa de consultoría o mediante formación en línea. 


Por último, asegúrese de que el cambio se produzca de verdad. Muchas organizaciones inician un proceso de cambio, empiezan a ponerlo en práctica y después pierden el impulso y otras tareas adquieren más prioridad. No obstante, si consigue mejorar su infraestructura de TI, procesos empresariales y el tiempo de disponibilidad y la seguridad de sus datos mediante el cambio y la transformación, su empresa experimentará un aumento de negocio como consecuencia.

 
Es importante mantener el impulso tras el «interés por el cambio» inicial. Este es el momento en el que las empresas tiran la tolla y en el que se producen cambios de modelo. Los que dudan son los que suelen salir perdiendo.